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Sergio Vicens, un fisio riojano en ‘La Familia’: «Nuestro trabajo va mucho más allá de la lesión»

Foto: FEB

Un riojano se ha hecho un hueco en el núcleo duro de ‘La Familia’. Es Sergio Vicens, un logroñés que tras sufrir una lesión que cortó su progresión en el baloncesto, decidió reinventarse. Durante su periodo de convalecencia, se enamoró de la fisioterapia deportiva y en ella, encontró la forma de seguir pegado a la canasta y al deporte de élite. Comenzó en su profesión hace veinte años y gracias a su insistencia, su camino coincidió eventualmente con el de la Federación Española de Baloncesto. Así, desde las inferiores y tras quemar etapas, el pasado mes de mayo fue convocado por la absoluta masculina, bajo las órdenes de Chus Mateo para un Training Camp. Sueño cumplido.

De camino a una conferencia, Sergio atiende a NueveCuatroUno. Su vida no tiene pausa, ha emprendido un negocio (Optimus Salud), no para de moverse, de buscarse la vida. Su trayectoria, de hecho, es la resiliencia personificada. «Toda mi vida había sido del básket, jugador, entrenador y seleccionador riojano. Me lesioné cuando tenía proyección para ser jugador profesional. Estuve un año entero en un fisio privado para intentar pelear por ese sueño, pero no pudo ser. Entonces, me di cuenta de que el camino podía ser la fisioterapia deportiva: me encantó lo que me ocurrió ese año, cómo trabajaban y pensaban».

El camino hasta la selección

«Descubrí una pasión y empecé a buscarme la vida. Hice cosas en el Atlético, con el Campus Promete, la Federación de Baloncesto de La Rioja o en el fútbol, como fisio de banquillo (Oyonesa)», explica. Si buscas cosas, hay más posibilidades de que ocurran y así, Vicens encontró su oportunidad: «Tuve la suerte de que coincidí en un partido que necesitaba la FEB un fisio para su equipo de veteranos (con Orenga, Fernando Romay…). Fue el día que más he trabajado en mi vida». Vicens lo recuerda de forma espontánea: «Venían todos tocados del ala, de la bodega, todavía con las chuletillas en la boca. Cada uno era… una lesión muscular, esto se me ha saltado, hazme algo. Curré una barbaridad».

Aquel día, junto a esas leyendas de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, estuvo una médica. Ella misma, en pocos meses, fue nombrada como responsable del área biomédica de la FEB. «Me vio trabajar, me llamó para una concentración y a partir de ahí, llevo quince años metido en las categorías inferiores de la selección», afirma. Ha pasado por todas las etapas del 5X5 (convencional), ha estado en la absoluta del 3×3 y además, alguna colaboración con el femenino.

Predominantemente, eso sí, su recorrido ha tenido lugar con el masculino. Fue campeón de Europa sub-18 con Santi Aldama y sub-20, también campeón del mundo sub-17. Ha estado con Mario Saint-Supery, Usman Garuba, Aday Mara o Joel Parra. También con los hermanos Hernangómez e incluso, ha compartido ratos con Pau y Marc Gasol, en pequeñas sesiones de trabajo para dos o tres día. Pese a esas experiencias previas, su nombramiento llegó cuando Chus Mateo reemplazó a Scariolo como entrenador. «Deciden cambiar el staff y buscan gente de la casa. Me llaman, estoy en un grupo con cinco o seis fisios y vamos dentro de nuestras posibilidades», explica.

Sergio Vicens (izquierda), junto a Santi Aldama (de raíces riojanas) y el riojano David Molina, tras el oro en el Europeo sub-18 / Foto: FEB

«No estamos a jornada completa, es un complemento», reconoce. Por lo tanto, la selección no es un desempeño completamente profesionalizado en su deporte de élite: «Solo lo puedes conseguir en la NBA o con un trabajo cien por cien fuera del deporte». Por eso, al entrar en la FEB volvió a Logroño y empezó a dedicarse a la fisioterapia deportiva. Hace dos años, en 2024, abrió Optimus Salud: «Transmitimos lo que aprendemos de la élite al usuario del día a día, le damos esa salud o bien, tratamos de transformar su dolencia a largo plazo». Además de ese trabajo y la selección, imparte charlas, metodología y no para de viajar.

Aprovecha, eso sí, sus momentos en ‘La Familia’: «Sentir el himno, la bandera, los colores, ya es un sueño». Vicens no pudo acudir en la anterior ventana, pero sí estará en la de agosto, camino del MundoBasket 2027. «Chus Mateo y si cuerpo técnico me han acogido de manera increíble, son muy humanos y cercanos. Me han dado espacio para exponer mis cualidades», valora. Mientras tanto, de los jugadores de ‘La Familia’ ya tenía más noticias: «Los conozco a casi todos desde pequeño. Siempre hemos mantenido el contacto, una comunicación y una amistad. Ha sido una alegría encontrarme con ellos en el camino».

Sergio Vicens, con el cuerpo técnico / Foto: cedida

De todos ellos, se queda con Joel Parra, alero del Barça: «Es maravillosa la energía que transmite, siempre con alegría y optimismo». Y sobre la selección en general, considera que, a falta de una gran estrella, el combinado sí destaca por su capacidad táctica. «Tenemos opciones de volver a ser ‘top-1’, porque no hemos perdido nuestra identidad», explica. Valora asimismo el ‘coraje español’, la capacidad de aferrarse a los partidos. «El éxito depende de nosotros, estoy seguro», subraya.

Las claves de su método de trabajo, dentro y fuera de la cancha

Sergio, con su formación, tratará de poner su granito de arena para lograr el éxito del colectivo. «Desde la fisioterapia de alto rendimiento, lo más importante es entender que formas parte de una cadena, de un equipo multidisciplinar. Eres un eslabón fundamental, pero no la cadena completa». Por lo tanto, su función es dar lo mejor de sí para que el engranaje funcione. Para ello, aporta dos claves: el trabajo en equipo y los conocimientos. «Saber de muchas áreas te hace identificar patrones incorrectos en el deportista. Cuanto antes percibes una posible debilidad, antes puedes trabajarla y crear ese éxito en los momentos de máxima exigencia (las finales)».

Esos puntos débiles pueden tener orígenes muy diversos: la mente, la alimentación, el descanso, las caídas en la rotación de articulaciones… «Tenemos una visión que va mucho más allá de tratar la molestia y el dolor, nuestro objetivo es intuir a lo que nos enfrentamos cuando el cuerpo lo llevamos al máximo de energía». «Vemos al deportista de forma muy diferente a lo que lo ven otros fisios o entrenadores físicos. Integramos cosas que nadie ve», complementa.

Sergio Vicens, con el ‘gigante’ Aday Mara / Foto: Cedida

Además de todo este trabajo, Sergio Vicens se define como «un enamorado de Logroño y de La Rioja» y con «una predisposición loca por ayudar al deporte riojano, sobre todo al baloncesto». La canasta es su pasión y su vida: «Si se dan las circunstancias, me gustaría trabajar aquí y aunque no se den, siempre intento apoyar en información, soporte». Para él, es importante apoyar a la base (Federación Riojana), para nutrir a los clubes riojanos.

Vicens concluye con un análisis breve del baloncesto de clubes de la comunidad: «Ojalá que los dos clubes masculinos, el Clavijo y LogroBasket se asienten en las dos primeras categorías. Y en el femenino, el Promete desapareció y se quedó perdido ese hueco en la élite cuando estuvimos en Primera. Ojalá que alguien tenga la posibilidad económicamente de coger el relevo. Es un salto importante, ojalá que Unibasket o clubes que quieran sumarse al proyecto (Alberite, Maristas…), vayan para arriba y pueda volver a haber un equipo en la élite».

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