Bodegas Corral abre un nuevo capítulo en la historia de Don Jacobo, una de las marcas emblemáticas de la DOCa Rioja, con un proyecto de renovación que va mucho más allá del diseño de sus etiquetas. La nueva identidad visual llega acompañada de una evolución enológica que comenzará a apreciarse en la añada 2023, actualmente en proceso de lanzamiento al mercado.
La bodega plantea esta nueva etapa como una evolución natural de la marca, manteniendo intacta su esencia y el carácter que la han convertido en un referente durante décadas, pero adaptando tanto su imagen como el estilo de sus vinos a las preferencias del consumidor actual.
«La evolución de Don Jacobo no consiste en reinventar un clásico, sino en reinterpretarlo desde una mirada contemporánea», explica Daniel Hernando, enólogo de Bodegas Corral. «Queremos que quien abra una botella siga reconociendo el carácter de Don Jacobo, pero encuentre un vino con mayor expresión de fruta, más frescura, más precisión y una boca más dinámica. Es una evolución natural que respeta nuestra identidad y responde a la forma en la que hoy se disfruta el vino», añade.
La nueva imagen apuesta por una etiqueta más limpia, elegante y reconocible, en la que el nombre de Don Jacobo adquiere un mayor protagonismo gracias a una tipografía caligráfica de gran personalidad. El fondo blanco aporta luminosidad y claridad, mientras que la composición reduce los elementos gráficos para facilitar la lectura y reforzar la identidad de la marca.
La etiqueta mantiene uno de los símbolos más representativos de la historia de la bodega: el escudo de armas de Don Martín Corral, integrado ahora de forma más sutil como homenaje a los orígenes de una firma estrechamente vinculada a Rioja. Pero el cambio más importante se encuentra en el interior de la botella.
Durante las últimas campañas, el equipo técnico de Bodegas Corral ha trabajado en una evolución del estilo de Don Jacobo Crianza con un objetivo claro: ofrecer un Rioja que mantenga su capacidad de guarda, su vocación gastronómica y su personalidad, pero con una expresión más fresca, precisa y frutal. Esta nueva orientación busca una mayor presencia de fruta fresca, una boca más fluida y dinámica, taninos más sedosos y una mayor sensación de jugosidad, manteniendo la elegancia que siempre ha caracterizado a la marca. «No buscamos vinos ligeros, sino vinos con energía», resume la filosofía que ha guiado este proyecto.
Para alcanzar este perfil, la bodega ha introducido ajustes en todas las fases de elaboración. El trabajo comienza en el viñedo, con una selección más precisa de parcelas y vendimias ajustadas al momento óptimo de maduración. En bodega se han incorporado fermentaciones a temperaturas moderadas, extracciones más delicadas, maceraciones orientadas a obtener taninos más sedosos y una crianza concebida para acompañar al vino sin ocultar la expresión del Tempranillo.
Los primeros resultados de este trabajo podrán apreciarse en Don Jacobo Crianza 2023, una añada que inaugura esta nueva etapa y que representa el equilibrio entre la tradición riojana y una interpretación más contemporánea del estilo de la bodega.
La renovación responde también a la transformación de los canales de comunicación y comercialización del vino. El nuevo diseño ha sido concebido para mantener toda su fuerza visual tanto en el lineal como en el entorno digital, donde la simplicidad y la legibilidad son cada vez más determinantes.
Con este proyecto, Bodegas Corral reafirma su apuesta por seguir haciendo evolucionar una de sus marcas más reconocidas sin perder aquello que siempre la ha definido: su autenticidad, su arraigo en Rioja y su compromiso con la calidad. La nueva imagen y la evolución enológica forman parte de una misma estrategia cuyo objetivo es preparar a Don Jacobo para las próximas décadas sin renunciar a la historia que lo ha convertido en un clásico.


