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La UD Logroñés afianza el timón de su generación prometida

El trabajo bien hecho tiene premio en la UD Logroñés. Los blanquirrojos firmaron un curso 2025-26 para enmarcar en sus tres niveles más importantes del fútbol masculino (primer equipo, filial y Juvenil A) y como recompensa, cada uno de sus entrenadores han firmado la renovación: Unai Mendia, Yayo Urzay y Toño Jubera. No podía ser de otra forma, puesto que el curso ha sido para tirar cohetes: el primer equipo ha ascendido a Primera Federación, el filial ha subido a Segunda Federación y el juvenil ha disputado, por primera vez en su historia, la Copa del Rey.

A la habitual estabilidad en la cantera -Yayo Urzay lleva entrenando al filial desde 2023 y Toño Jubera al Juvenil División de Honor desde ese mismo año- se le añade el compromiso de Unai Mendia, que continuará al frente primer equipo una temporada más. Continuidad, confianza y un diseño claro de la filosofía de trabajo, de club. Mendia ya demostró que cuenta con la base, al integrar bajo sus órdenes a futbolistas como Latif Issman, Eder Larrea o, sobre todo, Manex Rezola. Lo del guipuzcoano fue de escándalo: brilló tanto en Las Gaunas que, este invierno, vino el Real Madrid (C) a por él. Oferta irrechazable, vía pago de la cláusula de rescisión (150.000 euros).

Manex Rezola se despide / Foto: Riojapress

Manex es el resultado visible de un trabajo invisible, cual iceberg. El club lleva un largo tiempo labrándose un gran futuro, especialmente en el fútbol formativo. El buen trabajo en la factoría blanquirroja viene de largo, con hombres expertos y formados en la casa. Yayo Urzay lleva en la cantera desde 2017 y pasó por el Juvenil A antes de tomar el mando del filial de cara a la 2023-24. Ese mismo curso, Toño Jubera ocupó su lugar. Por lo tanto, ambos comenzarán su cuarta temporada en sus respectivos eqipos. Lógicamente, la comunicación entre ellos es constante, así como la progresión ascendente Juvenil-filial.

Cada año, unos cuantos futbolistas suben al segundo equipo desde el Juvenil A y en esta temporada, han sido siete: Mario Aparicio (defensa central), Álex Villamor (lateral izquierdo), Iker Úcar (mediocentro), Dani Martínez (extremo), Manu Rodríguez (extremo), Raúl Bello (mediapunta) y Chine (extremo). Ojo a Raúl Bello, que ya estuvo en dinámica de primer equipo junto a Unai Mendia, e incluso, el de Beasain le llegó llevar convocado. Es un ejemplo de hasta qué punto llega la intercomunicación entre las tres entidades: es un futbolista juvenil, jugó con el filial y ya estuvo en dinámica del primer equipo.

Tres niveles intercomunicados

A esto ayuda el extraordinario nivel del Juvenil A, que jugará su octava temporada consecutiva en División de Honor, récord absoluto de permanencia en la categoría para el fútbol riojano. Los de Toño Jubera han aprendido a competir frente a canteras de Primera, como el Athletic Club, la Real Sociedad, el Osasuna o el Deportivo Alavés. Los blanquirrojos han conseguido ganar a los cuatro y ya son una de las canteras más importantes del norte de España. De hecho, durante el pasado mes de diciembre, alcanzaron un hito histórico al clasificarse por primera vez para la Copa del Rey Juvenil. Les tocó enfrentarse al Barcelona y se colocaron 0-2 arriba, pero los catalanes remontaron (3-2).

Partido de Copa del Rey Juvenil entre la UD Logroñés y el Barcelona / Foto: FC Barcelona

Por encima del juvenil, el filial ya ha conseguido ascender a Segunda Federación. Se lo han ganado a pulso, tras colocarse como punta de lanza del Grupo XVI. Al segundo campeonato, premio, pues el primero, en 2024, quedó frustrado por el no ascenso de la UD Logroñés ante el Marbella. Por fin, el segundo equipo de la UD Logroñés ha podido volver a una categoría que ya ocupó entre 2021 y 2023. De hecho, la entidad presidida por Félix Revuelta presume de ser el único equipo de Primera Federación, junto al Real Murcia, que cuenta con un filial en Segunda Federación. Será una buena categoría para que los chavales se fogueen.

Todo este éxito sería más difícil sin la Ciudad Deportiva de Valdegastea. Aunque el buen trabajo en la factoría blanquirroja ya viene de largo, una instalación propia facilita mucho más cosas. Gracias a esta superficie y con la ayuda de la residencia para futbolistas, Logroño se ha convertido en un foco de atracción para el talento. Ocurrió así en el caso de Manex Rezola, cuando el vasco rechazó ofertas de categoría superior por considerar que Logroño le permitiría compaginar estudios y deporte. Le salió bien al bueno de Manex, que ha utilizó la capital riojana como trampolín hacia la cantera del Real Madrid.

El primer equipo, la guinda a todo ese trabajo

Pero claro está, más allá de la cantera, sin duda importante, el protagonismo de la entidad recae en el primer equipo. Al fin y al cabo, es la punta visible de la institución y por fin, tres años después, ha logrado volver a Primera Federación. Más tiempo del esperado, un camino nada fácil tras el último descenso. El Marbella frustró ese primer intento en la 2023-24, mientras que un año después, en la 2024-25, ni siquiera hubo playoff. Fue a la tercera cuando Unai Mendia, tras subir al Teruel, llegó a Logroño para repetir desenlace. Y lo consiguió, tras una agónica final de ascenso ante el Sanse, tras el agónico tanto de Cabetas en el minuto 114.

El gol del ascenso / Foto: Fernando Díaz

Tras tal éxito, Mendia acumulará su segunda temporada consecutiva en el banquillo de la UD Logroñés, algo que no ocurría desde la época de Sergio Rodríguez, que permaneció como técnico desde marzo de 2017 hasta el descenso de Segunda en mayo de 2021. Desde entonces, ningún técnico había conseguido quedarse más de una temporada. Los vaivenes fueron constantes: en la 2021-22, entrenaron Mere Hermoso y Albert Aguilá y un curso más tarde, en la temporada del descenso, participaron tres técnicos (Aguilá, Natxo González y Sergio Rodríguez). Diego Martínez entrenó todo el curso 2023-24, pero no renovó.

Ya por último, el curso 2024-25 fue para olvidar, con hasta cuatro entrenadores. Miguel Flaño comenzó el curso y duró hasta la jornada 13. Sergio Rodríguez, ya gerente de la entidad, tuvo que volver a actuar de ‘apagafuegos’ y duró hasta la jornada 25. Los resultados seguían sin llegar, así que el club le reemplazó y colocó al propio Yayo Urzay en las jornadas 26 y 27 como interino. Finalmente, y ya casi sin opciones de playoff, Carlos Lasheras, el director deportivo, se colocó al frente de una plantilla que él mismo había diseñado. Tras una temporada horrorosa, la UD Logroñés se tuvo que conformar con la Copa del Rey. Premio de consolación.

Tras tanto obstáculo en el camino, Unai Mendia, un vasco de perfil humilde, tranquilo y sin estridencias, ha logrado llevar la calma también al primer equipo. Los resultados siempre mandan, pero detrás de ellos hay una estructura clara. Primer equipo, Promesas y Juvenil navegan coordinados hacia un futuro que, ojalá, dé muchas alegrías.

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