La Dirección General de Salud Pública, Consumo y Cuidados ha ampliado hasta el próximo viernes el nivel 3 (rojo) de alerta por altas temperaturas en la Ribera del Ebro riojana, dentro del Plan de alerta, prevención y control de los efectos del exceso de temperaturas sobre la salud en La Rioja.
La activación se produce ante la previsión de tres jornadas consecutivas con valores muy elevados en la zona. Según los datos comunicados por Salud, este miércoles se esperan máximas de 39,7 grados; el jueves, de 40,1 grados; y el vierne, de 38,3 grados. Se trata, por tanto, de un episodio de calor extremo desde el punto de vista sanitario, especialmente por su persistencia y por el impacto que puede tener sobre la población vulnerable.
La situación presenta una diferencia importante entre la alerta meteorológica y la sanitaria. Aunque la Agencia Estatal de Meteorología limita a este jueves la vigencia de la actual ola de calor, las temperaturas no volverán de inmediato a valores normales. De hecho, el viernes seguirán siendo más altas de lo habitual para esta época del año, con máximas que todavía pueden superar ampliamente los 35 grados en la Ribera del Ebro.
Vigilancia y prevención
El nivel rojo del plan riojano implica un riesgo alto para la salud y activa medidas de vigilancia, prevención e información. Entre ellas figuran el seguimiento de indicadores sanitarios y meteorológicos, la comunicación de avisos a la población, la información a servicios sanitarios y sociales, y la atención específica a los colectivos más vulnerables. El plan contempla además la coordinación con servicios sociales, ayuntamientos, dispositivos asistenciales, Protección Civil y entidades como Cruz Roja o Cáritas cuando sea necesario.
Salud recuerda que el exceso de calor afecta especialmente a mayores de 65 años, lactantes y menores de cuatro años, mujeres gestantes, personas con enfermedades crónicas, pacientes con tratamientos que pueden alterar la respuesta del organismo al calor, personas con poca autonomía, quienes viven solos, personas sin hogar y trabajadores expuestos a altas temperaturas. También se considera población de riesgo a quienes realizan actividad física intensa durante las horas centrales del día.
Las recomendaciones pasan por beber agua y líquidos con frecuencia, aunque no se tenga sed; evitar alcohol, cafeína y bebidas muy azucaradas; permanecer en lugares frescos, ventilados o acondicionados; bajar persianas y toldos durante el día; ventilar por la noche; vestir ropa ligera y de colores claros; evitar la exposición solar en las horas de más calor; y reducir los esfuerzos físicos, especialmente al aire libre.
El plan también insiste en prestar atención a las personas mayores que viven solas, vigilar el estado de niños y dependientes, no dejar nunca a menores, ancianos o animales dentro de vehículos cerrados y consultar con los servicios sanitarios si aparecen síntomas relacionados con el calor que se prolonguen más de una hora.
Entre los primeros signos de alerta figuran calambres, irritación de la piel, quemaduras, agotamiento o temperatura elevada. Si aparecen síntomas graves, como fiebre por encima de 40 grados, dolor de cabeza intenso, vómitos o pérdida de conciencia, se recomienda pedir asistencia médica cuanto antes o llamar al 112. Mientras llega la ayuda, conviene llevar a la persona afectada a un lugar fresco, aliviarla de ropa y refrescar el cuerpo con paños húmedos.


