Una calle labrada alternada con otra con la cubierta de cebada ya segada. Eso fue el factor principal que, como un cortafuegos natural, mantuvo la viña de Marqués de Vargas protegida del incendio que este jueves por la tarde arrasó cerca de ocho hectáreas de terreno forestal en la zona de La Rad de Logroño. Un incendio que un día después se ha dado por extinguido.
Esta plantación, ubicada justo a los pies de La Rad y junto a la AP-68, fue la que salió peor parada del fuego, mientras que las otras dos viñas contiguas esquivaron mejor las llamas por estar a mayor altura. «Fue impresionante ver cómo el fuego avanzaba, arrasando con todo, y se acercaba a esta viña rápidamente. Por un momento pensé que la perdíamos, pero es increíble. Ha sido un milagro. Es una superviviente», remarca Graciela Palacios, directora técnica de Bodegas Marqués de Vargas.
La enóloga se ha acercado este viernes a primera hora a la viña viendo cómo aún salía humo de la zona calcinada. «Nosotros trabajamos con cubiertas vegetales y hace cinco días decidimos labrar una calle y dejar segada la otra que teníamos con ‘mulching’ (acolchado) por cuestiones de vigor. Fue todo un acierto porque el fuego paró justo al llegar a la viña».

Sí que hay pámpanos, hojas y racimos quemados por el calor extremo, pero nada comparado al desastre que podría haber sido. «Las cepas no se han quemado y, por suerte, todavía no hemos llegado al envero, porque si el incendio ocurre dos semanas después, esos aromas a humo, a ceniza, podrían haber llegado a la uva y, de ahí, al vino. Y no solo en esta viña, si no en los mazuelos más próximos. Hubiera sido un verdadero problema», reconoce.
Lo que toca a partir de ahora en esta parcela es un trabajo de aclareo para retirar esos racimos que se han tostado con el fin de dejar a la viña con poca carga. «Las yemas están bien, la madera está bien, y esas yemas del año que viene que van a brotar siguen vivas. Es que ha sido increíble. Vamos a tener que ponerle otro nombre a esta viña, La Renacida o La Milagrosa, algo así, pero está claro que ha pasado a ser una de mis viñas favoritas».
Dos bodegas, un equipo
«Trabajamos todos como un único equipo. Ahí no había cargos ni propietarios ni bodegas, solo personas intentando proteger lo que es un patrimonio común. En esos momentos dejas de ser profesional y empiezas a actuar como alguien que quiere proteger una parte de su vida», relata Palacios recordando las horas de tensión que pasaron los trabajadores de Marqués de Vargas y Marqués de Murrieta y agradeciendo la labor de los bomberos y los medios aéreos. Unos efectivos que tuvieron que hacer frente a un terreno de difícil acceso, con maleza y zonas sin desbrozar que favorecieron la propagación de las llamas y que complicó más si cabe la extinción, en muchos casos solo posible vía aérea.

María Vargas y Graciela Palacios, directoras técnicas de Marqués de Murrieta y Marqués de Vargas, respectivamente, durante el incendio en La Rad de Logroño. | Foto: Fernando Díaz.
Las llamas llegaron a cruzar los carriles de la autopista y acercarse a la linde de las dos zonas plantadas de mazuelo de Vargas y Murrieta. En ese momento los efectivos de extinción actuaron rápidamente junto con la ayuda de los operarios, que aportaron un atomizador con agua para la carga de las motobombas. Así mismo, los medios aéreos se abastecieron de una balsa de Murrieta y los bomberos también usaron uno de los hidrantes de esta bodega.

Un segundo foco del incendio originado al otro lado de la AP-68. | Foto: Fernando Díaz
«Me llamó Graciela y me dijo, ‘Los mazuelos, María, se nos queman los mazuelos’. En unos minutos estábamos allí todos, con muchos nervios, preocupación y ansiedad, pero sin miedo porque estábamos muy respaldados por todo el equipo de extinción. La coordinación entre todos los medios, terrestres y aéreos, fue espectacular, con un desembarco increíble para actuar lo más rápido posible teniendo en cuenta las complicaciones del terreno. Consiguieron detener el fuego en tiempo récord y no podemos estar más agradecidos por ello», apunta María Vargas, directora técnica de Marqués de Murrieta.
De hecho, este viernes a primera hora de la mañana el fuego se ha reactivado en esta zona y el equipo de Murrieta ha acudido en primer lugar a sofocarlo hasta que han llegado los bomberos. «No ha llegado a más, pero hemos tenido mucha suerte en pillarlo tan pronto, prácticamente justo cuando ha empezado, porque aquí ya había viñas con cubierta vegetal».
«Este monte, que es un rincón con una riqueza paisajística enorme, tardará tiempo en recuperarse, pero fíjate cómo dónde el ser humano ha cultivado y ha mantenido limpio el terreno el fuego no ha entrado», sentencia la enóloga de Murrieta.


