Las obras del futuro hotel de la Plaza Fuente Murrieta ya han comenzado y lo han hecho con malas noticias para los ciclistas logroñeses. La primera actuación ya es visible y no es otra que el corte de un tramo del carril bici de la plaza en las inmediaciones del futuro hotel. Los primeros operarios han accedido este lunes al edificio de la antigua Casa Trevijano y, como paso previo a la rehabilitación integral del inmueble, se ha procedido a ocupar parte del espacio público, concretamente el de las jardineras y el carril bici. El inicio de los trabajos marca el arranque efectivo de un proyecto largamente anunciado y muy esperado en uno de los enclaves más emblemáticos del centro de Logroño.
El tramo afectado no es menor por sus conexiones. Se trata de una parte del mayor eje ciclista de la capital riojana, una vía que conecta Marqués de Murrieta con el acceso al Casco Antiguo, General Urrutia, la calle Norte y Avenida de Portugal. Precisamente en esa última avenida el carril bici ya desapareció en los primeros compases de la legislatura, cumpliendo una de las promesas electorales del alcalde Conrado Escobar.
El corte en la antigua Plaza de la Diversidad supone otro golpe a la red ciclista en esta zona de la ciudad y a la falta de apuesta del Ayuntamiento de Logroño por la movilidad sostenible. Tras eliminar el carril bici de Avenida de Portugal, el Consistorio propuso que el eje ciclista se ‘trasladara’ a Bretón de los Herreros. No cuajó la idea y también se habló de ‘mandar’ las bicis a la peligrosa Gran Vía, pero al final todo quedó en agua de borrajas. En resumen, infraestructura sin continuidad y 1,4 millones de euros devueltos de fondos europeos.

Desde el Ayuntamiento han explicado que la ocupación del carril bici es necesaria para garantizar la seguridad de la obra. El corte responde a la instalación de un andamiaje específico y a la habilitación de un espacio para retirar los escombros directamente desde la fachada del edificio hasta los camiones, una operativa que requiere un margen amplio y libre de tránsito. La combinación de factores como la ubicación del inmueble, la presencia de arbolado y las propias dimensiones de la obra hacen incompatible el mantenimiento del paso ciclista durante esta fase.
El Consistorio asegura que se han estudiado otras posibles soluciones para evitar la afección al carril bici, pero que finalmente no han resultado viables desde el punto de vista técnico ni de seguridad. La prioridad, insisten, es garantizar que los trabajos se desarrollen sin riesgos tanto para los operarios como para los peatones y usuarios de la vía pública, especialmente en una plaza con un elevado tránsito diario.
30 meses de obras
El establecimiento, que llevará por nombre Fuente Murrieta Eurostars, abrirá sus puertas —si se cumplen los plazos previstos— en la segunda mitad de 2028, tras una inversión de 15 millones de euros. Así lo explicaba la semana pasada el alcalde, Conrado Escobar, durante la presentación oficial del proyecto junto a los promotores. El hotel, de cuatro estrellas superior, contará con un plazo de ejecución de 30 meses y supondrá la rehabilitación integral del histórico inmueble situado en el número 2 de la plaza.
El proyecto está impulsado por la sociedad Hoteles Murrieta, S.L., integrada por Grupo Clavijo y Grupo Zeplás, y se comercializará bajo la marca Eurostars. En total, el hotel dispondrá de 90 habitaciones —81 estándar y 9 suites— y generará alrededor de 15 empleos directos y otros 10 indirectos. La intervención respetará el alto valor patrimonial del edificio, cuya fachada y estructura original se conservarán y reforzarán debido a su grado de protección.

El diseño del nuevo establecimiento estará profundamente ligado a la identidad cultural y vitivinícola de Logroño. El interiorismo se inspira en las bodegas tradicionales y en el fruto de la vid, con bóvedas, formas orgánicas y juegos cromáticos que dialogan con el estilo Art Nouveau del edificio. A ello se sumará la integración de artesanía y arte local, con esculturas y piezas de artistas vinculados a la ciudad, combinadas con molduras, vidrieras contemporáneas y elementos de forja que respetan el carácter original del inmueble.
La reconversión de la Casa Trevijano en hotel supone, además, la recuperación de uno de los grandes emblemas arquitectónicos del Logroño del primer tercio del siglo XX. Construido entre 1927 y 1928 por el arquitecto logroñés Quintín Bello, el edificio fue pionero en su época —señalado como el primero de la ciudad en contar con ascensor— y símbolo del Logroño burgués y moderno de entreguerras. Su rehabilitación no solo añade una nueva pieza al mapa hotelero de la ciudad, sino que devuelve a la vida un inmueble clave de su memoria urbana, social e histórica.


