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8.650 kilómetros desde Logroño: distancias duplicadas en Segunda Federación

En torno a 8.800 kilómetros, esa es la distancia que tendrán que recorrer el Náxara, la SD Logroñés, la UD Logroñés Promesas y el Arnedo en su próximo Grupo II de Segunda Federación, con tres equipos navarros, cuatro aragoneses (todos menos el Calamocha) y siete catalanes como compañeros de viaje. La cifra supone más del doble respecto al pasado curso (4.122 kilómetros desde Logroño) y además, un incremento de costes en desplazamientos y hospedajes. Este, según fuentes consultadas por NueveCuatroUno, se sitúa en torno a 60.000 euros más. En algunas ocasiones, sobre todo si el partido se juega el domingo por la mañana, será necesario hacer noche.

Desde Logroño, sede de la SD Logroñés y el filial de la UD Logroñés, Cataluña concentra los viajes más largos, casi todos ellos por encima de los 200 kilómetros. Vidrieres, sede del Girona B, es el más distante (533), seguido de Olot, en La Garrotxa gerundense (507). 478 kilómetros separan la capital riojana del campo del Espanyol B (478), por 462 al feudo del Barcelona B, 446 a Terrassa, 425 a Manresa y ya por último, 397 a Reus. La segunda ciudad de Tarragona es lo más cerca que el fútbol riojano viajará a territorio catalán en Segunda Federación.

Lógicamente, los aragoneses reducen las distancias: 293 a Barbastro y ya mucho más a mano otros tres destinos: el Ebro en La Almozara (169), Utebo (162) y finalmente, Tarazona, a solo 109. Después, la vecina Comunidad Foral de Navarra no supera en ningún caso los cien kilómetros: Tudela (96), Osasuna B (88) y la Peña Sport de Tafalla (79). Finalmente, quedan por contabilizar los dos viajes riojanos, a Arnedo (50) y a Náxara (28). Ni que decir tiene que el derbi logroñés cuenta a cero. En total, 4.322 kilómetros de ida y 8.644 en total, de los cuales 6.496 se concentran únicamente en los viajes hacia Cataluña.

Foto: SD Logroñés

Para el Náxara, el recorrido es todavía mayor, hasta los 9.484 kilómetros ida y vuelta. De ellos, 6.864 se concentran en Cataluña, donde las salidas a Girona B (559), Olot (533) y el Espanyol B (505) lideran ese ranking. Dentro de la misma comunidad autónoma, el resto de viajes tampoco baja de 400: Barcelona B (489), Terrasa (472), Manresa (451) y Reus (423). A partir de ahí, Barbastro dista 319, el Ebro 195, Utebo 187 y el Tarazona, 135. En Navarra, todas las distancias son asumibles: 122 a Tudela, 116 al campo del Osasuna Promesas en Tajonar y 105 a la Peña Sport de Tafalla, un viaje con significado en la memoria riojalteña por aquel playoff de ascenso. Finalmente, queda por contar un desplazamiento a Arnedo (76 kilómetros) y un doble a la capital (28).

Por su parte, el Arnedo, dada su mayor ‘proximidad’ al Mediterráneo, reduce algo más sus distancias (8.122 kilómetros ida y vuelta). En Cataluña, solo el viaje a Vidreres, sede del filial gironí, llega a los 502 kilómetros, por los 476 de Olot, los 448 del Espanyol B, los 434 del Barcelona B y los 414 de Terrasa. Por debajo de esos 400, pero todavía a varias horas de viaje, se encuentran tanto Manresa (394) como Reus (366). Posteriormente, ninguno de los viajes a Aragón rebasa los 300 kilómetros: 262 a Barbastro, 169 al Ebro, 130 al Utebo y 77 a Tarazona. Navarra también está cerca: 97 a Tajonar, 62 a Tafalla y solo 54 a Tudela. Y ya en La Rioja, Nájera dista 76 y los dos desplazamientos a Logroño, 50.

Perjudicados y beneficiados

Dentro de su contexto, los equipos riojanos han salido claramente perjudicados. La Rioja es un cruce de caminos, vecina al País Vasco, a Navarra, Aragón y al Numancia de Soria. En muchas temporadas, esas cuatro autonomías han servido para confeccionar un grupo. Otras zonas geográficas, como Castilla y León, Castilla-La Mancha o Andalucía, dada su enorme extensión, implican costes y distancias geográficas muy elevadas para los implicados. Ni qué hablar ya de las Islas Canarias, situadas a más de 2.000 kilómetros de distancia de algunos puntos del territorio español. En definitiva, nunca es fácil construir los cinco grupos de Segunda Federación.

Porque, dentro de los 90 equipos, los riojanos no son, ni mucho menos, los que más kilómetros tendrán que hacer. Un ejemplo cercano es el Numancia de Soria, que forma parte del Grupo 5, junto a ambas Castillas (y León), la Comunidad de Madrid y el Calamocha turiasonense. Los rojillos se han ahorrado 4.500 kilómetros respecto al curso pasado y aun así, tendrán que viajar 9.500. Más que los riojanos. Otros que acumularán viajes largos serán los gallegos y vascos, encuadrados con cántabros y asturianos en el Grupo I. Para muestra, un ejemplo: 701 kilómetros separan Amorebieta de Coruxo, una de las distancias más grandes de la categoría en territorio peninsular.

Por el contrario, el reparto también ha dejado grandes beneficiados, como los extremeños, encuadrados con andaluces y canarios, reduciendo así considerablemente las distancias. Andalucía, con doce representantes, trasladó a la RFEF su preferencia por jugar con ambas comunidades, cristalizando así el Grupo IV. También los murcianos y los baleares pidieron juntarse con la Comunidad Valenciana, extremo que ha acabado sucediendo en el Grupo III.

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