Naiare Rodríguez Pérez.- La frontera entre la ficción criminal y la realidad hospitalaria es más estrecha de lo que parece para el médico de Urgencias y escritor Martín Torres, quien sostiene que «la realidad supera cualquier ficción» en muchos de los casos que ha vivido durante su trayectoria profesional y que ahora inspiran ‘La enfermera’, su primera novela negra.
Torres (Alcanadre, 1983), que ejerció durante años en los hospitales Miguel Servet y Royo Villanova de Zaragoza antes de trasladarse a San Sebastián, ha presentado en la capital aragonesa una obra que mezcla suspense, investigación criminal y el desgaste emocional de los profesionales sanitarios.
El autor, ahora médico de Urgencias en Guipúzcoa, recupera además parte de su experiencia vital y profesional en una ciudad que considera, en una entrevista a EFE, «su casa».

FOTO: EFE/ Javier Cebollada.
Aunque reconoce que la presión de una guardia complicada y la de enfrentarse a una página en blanco son realidades muy distintas, tiene claro cuál resulta más exigente. «La ventaja de escribir es que eres tú quien decide qué ocurre con los personajes y la trama. En la vida real tienes que tomar decisiones límite en segundos y solo te queda confiar en la preparación y en el equipo», explica.
La novela arranca con un suicidio ocurrido en un hospital y se desarrolla como un ‘thriller’ clásico en el que la investigación y la resolución de los crímenes sostienen la trama. Sin embargo, Torres admite que, conforme avanzaba la escritura, «las escenas médicas fueron ganando peso hasta convertirse en una parte esencial de la historia».
«Hay muchas experiencias reales. De hecho, al comienzo del libro advierto que los casos clínicos, los procedimientos e incluso algunos detalles de los asesinatos están inspirados en hechos reales», señala el autor, que recuerda que quienes trabajan en hospitales saben bien que «la realidad supera a menudo cualquier ficción».
Entre esos recuerdos convertidos en literatura figura incluso una llamativa mancha de sangre descrita en las primeras páginas de la novela y que, según relata, ocurrió «exactamente como aparece narrada».
Más allá de los crímenes, ‘La enfermera’ también explora las consecuencias emocionales de trabajar de forma permanente al límite, ya que, como sostiene Torres, «el verdadero lado oscuro de los hospitales no siempre está en los sucesos excepcionales, sino en la acumulación silenciosa de experiencias traumáticas».

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«Algunos estudios apuntan a que los profesionales de Urgencias sufren algo parecido a un estrés postraumático continuo. No es el de las películas, pero te desgasta. Te cuesta dormir y acabas viendo el lado malo de muchas cosas porque convives constantemente con el dolor y la tragedia», afirma.
Ese desgaste emocional se refleja en los protagonistas de la novela, Sofía Boussignac y Víctor Viso, una enfermera y un médico marcados por traumas, secretos y heridas del pasado y que, para Torres, son personajes construidos desde la vulnerabilidad y las contradicciones humanas.
«Todos tenemos nuestros propios fantasmas y un límite que desconocemos hasta que lo encontramos», subraya el escritor, que somete a sus protagonistas a situaciones extremas para explorar hasta dónde son capaces de llegar cuando creen estar haciendo lo correcto.
Tal y como añade el escritor, la elección de una enfermera como figura central responde también a una reivindicación del trabajo colectivo dentro de los servicios sanitarios. «Nosotros no entendemos el trabajo desde una diferencia entre médicos y enfermeras. Cada uno tiene responsabilidades distintas, pero todo funciona gracias a la confianza mutua y al trabajo conjunto», afirma.
La buena acogida que de ‘La enfermera’ ha llevado a los lectores a imaginar una futura adaptación audiovisual y, pese a que Torres no descarta esa posibilidad, cree que «el ritmo narrativo, los capítulos breves y la potencia visual de algunas escenas favorecen esa lectura».
Si algún día llega a la pantalla, tiene claro qué elemento debería mantenerse intacto: «Me gustaría que conservara ese equilibrio entre el impacto y el realismo, sin caer en los tópicos habituales de las ficciones hospitalarias y respetando el trabajo de los profesionales mientras se desarrolla el misterio».


