La ola de calor que afecta a España desde el pasado fin de semana empieza a remitir, pero La Rioja tendrá que esperar algo más para notar un alivio claro. Mientras el oeste y el centro peninsular comenzarán a respirar este jueves gracias a la entrada de masas de aire atlánticas más frescas, el nordeste y el valle del Ebro seguirán instalados en un ambiente muy caluroso, con previsiones que sitúan a Logroño entre los 38 y los 40 grados.
La Agencia Estatal de Meteorología prevé que el episodio de ola de calor finalice este jueves en buena parte del país por un descenso térmico generalizado, especialmente notable en el oeste, el centro y la zona cantábrica. Sin embargo, esa bajada será más suave en el nordeste peninsular, el área mediterránea y Baleares. Es decir, mientras ciudades como Sevilla podrían quedarse por debajo de los 30 grados y Madrid o Badajoz rondarían los 32, en Logroño, Pamplona, Lleida o Zaragoza el termómetro seguirá todavía en valores plenamente veraniegos, de esos que convierten la calle en una plancha a media tarde.
La Rioja, por tanto, queda en una especie de cola caliente del episodio. La ola se despide en términos generales, sí, pero el valle del Ebro continuará soportando temperaturas muy elevadas, especialmente en las horas centrales del día. El viernes, además, las máximas volverán a subir en algunas zonas y se esperan 38 grados o más en el valle del Ebro, por lo que el final oficial de la ola no significará, ni mucho menos, el final del calor intenso en la comunidad.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress
El episodio ha dejado ya una huella histórica en España. Según los datos provisionales difundidos por Aemet, los días 22 y 23 de junio han sido los más cálidos registrados en el país para este mes desde, al menos, 1950. La anomalía media peninsular durante esas dos jornadas alcanzó los 7,1 grados y tres días de este episodio se han situado entre los diez más cálidos de toda la serie histórica de junio. Una barbaridad térmica que también se ha sentido en La Rioja, donde las noches tropicales y las máximas extremas han marcado estos días de inicio de verano.
El calor ha sido especialmente llamativo en el norte peninsular, con registros más propios del sur en pleno agosto. Tama, en Liébana, Cantabria, alcanzó los 43,7 grados, la temperatura más alta medida en esa comunidad desde que hay registros. También se han rozado o batido efemérides en zonas del País Vasco y Navarra, territorios cercanos a La Rioja y afectados por el mismo episodio de calor intenso. En el conjunto del país, la ola ha dejado además dos fallecimientos vinculados a las temperaturas extremas.
22 y 23 de junio, de récord en España
Las noches tampoco han dado tregua. Aemet señala que las madrugadas de los días 22 y 23 de junio han sido las más cálidas registradas en un mes de junio en España. En La Rioja, esa sensación se ha traducido en noches pesadas, con mínimas muy altas en varias zonas de la comunidad y poco margen para descansar. Porque cuando el termómetro no baja lo suficiente, el calor deja de ser solo una cifra: se mete en casa, en el sueño y en el cuerpo.
La evolución de las olas de calor dibuja, además, una tendencia cada vez más clara. Desde 1975, sin contar la actual, España ha registrado 78 olas de calor, con 458 días bajo esta situación. Hasta el año 2000 se contabilizaron 129 días en ola de calor, mientras que entre 2001 y 2025 fueron 329. En la primera década de la serie, el promedio era de tres días de ola de calor al año; en la última, entre 2016 y 2025, subió hasta los 22 días anuales. El verano riojano, como el del resto del país, ya no llama a la puerta con discreción: entra de golpe, aprieta pronto y obliga a mirar el termómetro casi como parte de la rutina.


