El Hospital de Calahorra ha comenzado a citar a pacientes de otras zonas de La Rioja para realizar pruebas oftalmológicas con DORIA, el sistema de Diagnóstico Oftalmológico Robotizado con Inteligencia Artificial instalado en el centro. La medida llega después de que esta herramienta haya permitido reducir en más de un 90 por ciento la lista de espera de Oftalmología en La Rioja Baja, el área donde ha empezado a utilizarse en octubre de 2025.
DORIA es un robot de diagnóstico oftalmológico capaz de realizar en pocos minutos una exploración completa de ambos ojos. En unos ocho minutos, el sistema lleva a cabo más de cien mediciones, tanto del polo anterior como del polo posterior del ojo. Esto permite analizar estructuras como la córnea, el vítreo o la retina, además de medir la agudeza visual y recoger información clínica relevante para orientar el diagnóstico.

El funcionamiento combina tecnología e intervención médica. Primero, el robot realiza las pruebas y aplica inteligencia artificial para elaborar una aproximación diagnóstica. Después, un oftalmólogo revisa toda esa información, confirma el diagnóstico, lo modifica si es necesario y firma el informe. Ese documento queda incorporado a la historia clínica del paciente en el SERIS y también puede consultarse en la aplicación del usuario.
La principal utilidad de DORIA es que permite ordenar la lista de espera. Es decir, ayuda a distinguir qué pacientes necesitan una consulta presencial con el especialista y cuáles presentan problemas que pueden resolverse por otras vías. En torno al 40 por ciento de las personas evaluadas hasta ahora no tenían alteraciones relevantes o presentaban defectos de refracción, como miopía, hipermetropía o astigmatismo, que pueden corregirse con gafas. En esos casos, el informe vuelve al médico de cabecera y el paciente no necesita ocupar una consulta presencial de Oftalmología.
En cambio, cuando el sistema detecta una catarata, una patología de retina, una degeneración macular u otro problema que requiere valoración especializada, el paciente se deriva al circuito correspondiente. De esta forma, los oftalmólogos pueden dedicar más tiempo a los casos que realmente precisan una consulta presencial, una intervención o un tratamiento específico. Además, el cribado permite priorizar por gravedad, algo clave en una especialidad con demoras muy heterogéneas.

Desde su puesta en marcha en octubre, DORIA ha realizado cerca de 4.000 pruebas. Esa capacidad de trabajo ha sido decisiva para reducir de forma notable la lista de espera en La Rioja Baja. Una vez revisada buena parte de esa demanda acumulada, el SERIS ha empezado a utilizar el equipo para apoyar a otras zonas de la comunidad donde también existen demoras en Oftalmología.
Por ese motivo, ya se está llamando a pacientes de municipios más próximos o limítrofes, como Navarrete o Alberite, y también a usuarios de Logroño, a quienes se ofrece la posibilidad de desplazarse al Hospital de Calahorra para realizarse la exploración. La cita no sustituye a una consulta médica cuando esta es necesaria, sino que permite obtener antes un informe oftalmológico y determinar si el paciente precisa atención especializada, seguimiento, corrección óptica o derivación a otro circuito.

Otro de los aspectos importantes es el plazo de respuesta. Desde que el paciente se realiza la prueba hasta que dispone del informe revisado por el oftalmólogo pasan menos de quince días. Esto reduce la incertidumbre de quienes llevan tiempo esperando sin saber si tienen cataratas, un problema de retina o simplemente necesitan ajustar su graduación.
En España solo hay tres máquinas de estas características y una de ellas está en el Hospital de Calahorra. Por ahora, el equipo permanece instalado en este centro, aunque no se descarta que en el futuro pueda moverse o utilizarse de forma alterna en otros puntos de la comunidad. Mientras tanto, su capacidad de diagnóstico se está aprovechando para aliviar las listas de espera más allá de Rioja Baja y mejorar la organización de la atención oftalmológica en La Rioja.


