Especial Enoturismo

Fuenmayor, la primera página de Rioja

Fotos: Ayuntamiento de Fuenmayor

Apenas ocho minutos separan Fuenmayor de Logroño. Tiempo suficiente para abandonar el ajetreo de la ciudad y adentrarse en una localidad donde el tiempo parece avanzar al compás de las viñas. Con conexiones ágiles gracias al autobús Metropolitano, Fuenmayor se ha consolidado como uno de esos municipios que resumen a la perfección el equilibrio entre calidad de vida, tradición y dinamismo económico. Sus cerca de 3.500 habitantes disfrutan de un entorno tranquilo y acogedor, con una amplia oferta de servicios y una intensa vida social que hace que el visitante se sienta rápidamente parte del pueblo.

La localidad mira además al futuro con proyectos importantes como la rehabilitación de la antigua Casa Navajas, un palacete del siglo XVIII que albergará dependencias municipales; la construcción del nuevo consultorio de salud; o la apertura de una oficina de turismo en la Fuente de los Siete Caños, lugar donde nació el municipio y al que debe su nombre. Esa combinación entre modernización y respeto por sus raíces define perfectamente el carácter de Fuenmayor, un pueblo que ha sabido crecer sin perder su esencia.

Pero si hay algo que define a Fuenmayor es su estrecha relación con el vino. No en vano, el municipio se presenta como el ‘Kilómetro 0 del Rioja’, un lema que resume historia, patrimonio y cultura vitivinícola. Aquí el vino no es únicamente economía: es paisaje, identidad y cultura de vida. Las viñas dominan el horizonte y convierten el entorno en una postal cambiante según la estación del año.

Situado en una de las mejores zonas de la Denominación de Origen Calificada Rioja, Fuenmayor vive literalmente por y para sus bodegas. Cerca de una treintena se reparten por el término municipal, desde grandes firmas históricas hasta pequeños proyectos familiares donde todavía se conserva la esencia artesanal de generaciones dedicadas al cultivo de la vid. El visitante puede recorrer antiguos calados subterráneos, descubrir modernas instalaciones o participar en catas y experiencias enoturísticas que mezclan vino, gastronomía y patrimonio.

En Fuenmayor el enoturismo no se limita a una simple visita a bodega. La experiencia se completa con la hostelería, la cocina riojana, los paseos entre viñedos y la posibilidad de comprender cómo el vino ha modelado durante siglos el carácter de la localidad. Los restaurantes, bares y alojamientos del municipio han sabido adaptar su oferta a un visitante que busca autenticidad y tranquilidad. Desde comidas tradicionales maridadas con Rioja hasta pequeños rincones donde disfrutar de un vino al atardecer, el municipio ha convertido la cultura vinícola en una experiencia integral.

El origen de esta relación privilegiada con el Rioja se remonta al siglo XVIII. El 12 de abril de 1788 se reunieron en el Palacio de los Marqueses de Terán representantes de “los 52 pueblos de La Rioja Castellana” para aprobar los estatutos de la Real Junta de Cosecheros. Aquel organismo impulsó la comercialización y exportación del vino riojano y sentó las bases de la actual denominación de origen. Por eso Fuenmayor reivindica con orgullo ser el verdadero kilómetro cero del Rioja.

Ese esplendor ligado al vino todavía se aprecia en las calles de la localidad. Pasear por Mayor Alta y Mayor Baja permite descubrir casonas blasonadas, palacios y edificios históricos que recuerdan la prosperidad de siglos pasados. Entre ellos destacan el Palacio de los Urbán del Campo, la Casa Navajas o el Palacio Fernández Bazán. También sobresale la iglesia parroquial de Santa María, con su imponente interior y su magnífico retablo de nogal. Todo ello configura un casco urbano elegante, cómodo para pasear y lleno de pequeños detalles que hablan de la importancia histórica que alcanzó la villa gracias al vino.

Sin embargo, Fuenmayor no solo se contempla; también se vive. Y pocas localidades saben disfrutar de sus tradiciones como lo hacen los fuenmayorenses. La más singular de todas ellas es Los Marchos, una celebración única que cada 7 de diciembre llena las calles de fuego y convivencia. Más de cien hogueras se encienden al caer la tarde mientras vecinos y visitantes degustan vino de la tierra y patatas asadas repartidas por el Ayuntamiento.

La tradición, de posible origen precristiano, también está ligada a una leyenda de la Guerra de la Independencia. Según se cuenta, los vecinos encendieron hogueras frente a sus casas para hacer creer al ejército francés que el pueblo ya había sido saqueado, evitando así nuevos ataques. Hoy, siglos después, la de Los Marchos sigue siendo la noche más especial del año para Fuenmayor. El fuego ilumina las calles, las cuadrillas se reúnen alrededor de las brasas y el pueblo entero se convierte en una gran celebración popular en la que participan varias generaciones.

El calendario festivo continúa en verano con la Feria de Artesanía y Vino, que se celebra desde 1991 el domingo más próximo al 25 de julio. Se trata de una de las citas más veteranas de La Rioja y de uno de los grandes escaparates turísticos de la localidad. La experiencia comienza recogiendo la copa grabada con el escudo de Fuenmayor para degustar los vinos de las bodegas participantes.

Durante la jornada, la plaza Azpilicueta se llena de artesanos, música y visitantes mientras bares y restaurantes ofrecen sus mejores pinchos y propuestas gastronómicas. Catas, degustaciones y visitas a bodegas completan una cita que cada año gana protagonismo y que consigue reunir tradición, gastronomía y promoción turística en una misma jornada.

A esta oferta se suma el FuchuWine Fest, un evento que convierte mayo en un gran mes para el enoturismo. Bodegas y establecimientos hosteleros organizan actividades que unen vino, música, gastronomía y cultura en un ambiente festivo y cercano. Cada espacio propone experiencias diferentes: conciertos, maridajes, talleres o visitas especiales que permiten descubrir el universo del Rioja desde una perspectiva más sensorial y creativa.

Más allá del vino, Fuenmayor ofrece también naturaleza y paisajes ligados al Ebro. El Soto de Buicio, las rutas BTT o el Camino Natural del Ebro permiten recorrer un entorno donde viñas y choperas dibujan algunas de las estampas más reconocibles de Rioja Alta. Son espacios que invitan a caminar sin prisa, a recorrer caminos entre cepas o simplemente a detenerse para contemplar un paisaje que cambia constantemente con la luz y las estaciones.

Fuenmayor encuentra ahí una de sus grandes fortalezas: conservar lo que la define mientras abre nuevas puertas al futuro. Un pueblo donde el vino sigue siendo cultura y memoria; donde las tradiciones permanecen vivas; y donde el visitante descubre una localidad auténtica, orgullosa de su historia y profundamente ligada a la tierra.

Fuenmayor es mucho más que un destino enoturístico. Es el lugar donde el Rioja comenzó a escribirse.

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