Alfaro mira a su visitante como quien mira al amante de la cultura, del patrimonio arquitectónico y arqueológico, de la enogastronomía y también de la naturaleza. Alfaro mira a su visitante con la certeza de todo el potencial turístico que tiene que ofrecerle. Proyectando una imagen de singularidad y de diversidad en un entorno rural, bañado por el río Ebro y haciendo muga con tierras de Navarra, esta localidad ha sabido convertir sus recursos naturales y patrimoniales en un atractivo cada vez más consolidado dentro de la oferta turística riojana.
La localidad vive un momento de impulso turístico apoyado tanto en la mejora de infraestructuras como en la puesta en valor de nuevos recursos y los propios datos reflejan esa tendencia: la Oficina de Turismo registró en abril de este año cerca de 400 visitantes en el municipio alfareño, coincidiendo con el periodo de la Semana Santa en el que Alfaro celebra una de sus tradiciones populares más conocidas y arraigadas: la quema de los Judas. Tradiciones que forman parte de su identidad colectiva y que atraen cada año a numerosos visitantes en busca de ese simbolismo que inunda las calles. Una afluencia de público que también se refleja en las fiestas patronales de San Roque y San Ezequiel, celebradas en pleno mes de agosto.
Pero más allá de esa cultura popular de las fiestas, Alfaro es ejemplo de conservación patrimonial. El convento de las Concepcionistas o la colegiata de San Miguel son algunos de los elementos destacados. La colegiata, en concreto, domina el perfil urbano y se erige como uno de los ejemplos más destacados del barroco riojano. Su monumentalidad y su valor artístico la convierten en visita obligada para quienes llegan a la ciudad, pero esta construcción también sostiene otro de los grandes símbolos del municipio que, literalmente, se encuentra sobre los tejados.

La silueta de las cigüeñas forma parte inseparable del paisaje urbano gracias a la enorme colonia asentada sobre la cubierta de la colegiata, considerada una de las mayores concentraciones urbanas del mundo de cigüeña blanca sobre un mismo edificio. Un fenómeno que ha convertido a la ciudad en un referente nacional del turismo ornitológico.
Los caminos de Alfaro también discurren por los restos arqueológicos de la antigua ciudad romana de Graccurris donde hunde sus raíces. Fundada en el siglo II antes de Cristo y considerada uno de los yacimientos arqueológicos más relevantes de La Rioja, este enclave está cobrando una nueva dimensión gracias a los trabajos desarrollados en las Eras de San Martín donde se ubica. El Ayuntamiento lleva más de tres décadas trabajando en la recuperación y estudio de este espacio arqueológico, donde han aparecido restos vinculados al pasado romano de la ciudad. Actualmente se encuentra en la fase final el proyecto de cubrición de las excavaciones, una actuación que permitirá proteger el yacimiento y mejorar su futura musealización y accesibilidad para visitantes.
“El objetivo es convertir Graccurris en un auténtico recurso turístico y cultural capaz de reforzar el atractivo patrimonial del municipio. El enclave ofrece, además, un importante valor didáctico y científico, ya que permite comprender la evolución histórica del territorio y la relevancia estratégica que tuvo Alfaro en la época romana”, apuntan desde el consistorio.
Este municipio continúa su recorrido por los caminos del peregrinaje. Lugar de paso del Camino Jacobeo del Ebro, Alfaro recibe caminantes también del Camino Ignaciano, que transcurre desde la localidad vasca de Azpeitia, de donde era natural Ignacio de Loyola, hasta la ciudad catalana de Manresa. Todo ello hace que el albergue municipal de Alfaro, donde 14 hospitaleros voluntarios atienden a los visitantes, recibe cada año a numerosos peregrinos que encuentran aquí una parada estratégica. Tanto es así que este alojamiento ha llegado a incrementar su afluencia en más de un 20 por ciento en el último año. Al mismo tiempo, esta etapa en el camino ofrece una zona de descanso donde combina gastronomía con los productos de la huerta de la ribera y enoturismo gracias a las bodegas que completan el paisaje.

En este sentido, el patrimonio natural es también un imprescindible entre las paradas turísticas de los visitantes (más allá del interés que generan las cigüeñas). La reserva natural de los Sotos del Ebro como un ecosistema bien conservado, con abundante vegetación autóctona y una importante diversidad faunística ligada al río es un ejemplo. Junto a ello, las rutas senderistas y las zonas de observación de aves permiten disfrutar de una experiencia de contacto directo con la naturaleza.
En paralelo, el Ayuntamiento trabaja en un plan de creación de cuatro vías verdes que permitirán recorrer distintos puntos del municipio andando o en bicicleta. A ello se suma la finalización del camino de la balsa, así como la cubrición de las pistas de pádel y la construcción de dos nuevas pistas de tenis en el polideportivo municipal, mejorando así los servicios deportivos de la ciudad y favoreciendo la celebración de actividades durante todo el año.
Junto a estas actuaciones se encuentra otro proyecto de gran envergadura: la rehabilitación integral del convento de la Concepción. Esta obra pretende recuperar uno de los edificios históricos del municipio y generar nuevos espacios de uso cultural y turístico. Alfaro continúa así afianzando su oferta turística sin perder de vista los proyectos futuros para crear una estrategia común capaz de atraer visitantes durante todo el año. Porque Alfaro ofrece una manera de entender el territorio donde conviven historia, cultura, naturaleza y tradición en un mismo destino.
Actuaciones que se engloban en el Plan de Sostenibilidad Turística en Destino impulsado por el consistorio alfareño. Dotado con 1 millón de euros y con horizonte de ejecución en la primavera de 2026, el proyecto busca consolidar a La Rioja como referente turístico internacional mediante una estrategia basada en la transición verde, la eficiencia energética, la digitalización y la competitividad. Entre las actuaciones destacan la puesta en valor del yacimiento romano de Graccurris, la creación de itinerarios cicloturistas y peatonales vinculados al paisaje y al ecoturismo, así como acciones de marketing turístico y la creación de marca y apoyo técnico al sector para reforzar la oferta cultural, natural y enogastronómica de Alfaro.


