Comienza una de las semanas en la que el mundo de la arquitectura y el arte miran atentamente a la ciudad de Logroño. Una semana en la que Logroño se atreve a vestirse con otros colores, formas y dinámicas urbanísticas.
Esta duodécima edición pivota en torno a la identidad y ficción de las calles, la ecología urbana y los ‘Ephemeral Agents’ (agentes efímeros). Estas temáticas han sido el resultado de múltiples conceptos que inundan la ciudad de novedades –en esta galería te puedes asomar a ellas– que se han visto expuestas bajo un sol abrasador y la mirada atenta de casi un centenar de expertos del mundo de la arquitectura.

Una de las instalaciones más llamativas es el arco de las recién finalizadas fiestas de San Bernabé, ataviado ahora una falda de serrana. En este caso, la identidad y la ficción se dan la mano para representar uno de los trajes típicos de La Rioja, recordando a la ciudadanía la identidad que les caracteriza. Esta obra se ha visto ensalzada cuando en la presentación, desde un balcón, se ha entonado la Jota a La Rioja. Una experiencia completada a todos los sentidos.
Una de las joyas de la edición -y la que más visitas acapara- es la instalación ‘Circo’. En pleno solar de la calle Mayor -el elegido por Bosonit para alzar su nueva sede, aunque posteriormente renunció al proyecto- una gran lona blanca y roja simula un espacio itinerante, como el circo, que apuesta por una estructura efímera de refugio y de convivencia.

Para mitigar el calor, Concéntrico propone, entre otras, como parte de la temática ecología urbana, un toldo de tableros que resguardan la capa de vapor nebulizado que combate las altas temperaturas junto a la estación de autobuses. Otra propuesta está protagonizada por una carpa de malla de coco que mantiene la humedad en su interior, y servir así como un parador de descanso en la Plaza de la Diversidad.

El festival también apuesta por los agentes efímeros. Fruto de ello surge la instalación de ‘Frontones Danzantes’, que convierten el parking del Revellín en un espacio para el disfrute de todos los que quieran jugar a la pelota, a baloncesto o a la raqueta. Esta instalación tiene el objetivo de «poder encajar en cualquier parte de la ciudad» para la reestructuración del espacio común.
En la misma línea, Concéntrico ha instalado en el Parque Gallarza un pequeño polideportivo que «rediseña las canchas y sus reglas» con el objetivo de que «nadie se quede en los márgenes y todos los niños están involucrados en los juegos». Deporte, igualdad y arquitectura se dan la mano en este proyecto para crear «espacios más cómodos para todos».
Propuestas, todas ellas, que abren una efímera ventana a otra ciudad posible a través de intervenciones puntuales desde el campo de la arquitectura


