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El laberinto del uso de Las Gaunas enreda al Ayuntamiento

Veinte días después del ascenso de la UD Logroñés, la ciudad sigue sin saber cuántos equipos jugarán en el estadio la próxima temporada

Conrado Escobar atiende a los medios sobre el césped de Las Gaunas en la visita de los Reyes Magos. / FOTO: Raquel Manzanares - EFE

Han pasado casi veinte días desde que la UD Logroñés lograra el ascenso a Primera Federación en Matapiñonera. Aquella noche del 30 de mayo marcó el inicio de una nueva etapa para el principal proyecto futbolístico de la ciudad. Sin embargo, el paso de los días ha terminado convirtiendo una celebración deportiva en un complejo problema de gestión para el Ayuntamiento de Logroño. Cuando el alcalde Conrado Escobar se dirigía a la plantilla recién ascendida, en pleno corazón de la capital riojana, con estas palabras: «Tengo la sensación de que hoy empieza algo grande», nadie podía imaginarse entonces que se refería no tanto a los éxitos que están por llegar sino más bien, quizás, al uso de Las Gaunas y el complejo laberinto que el propio Consistorio se ha creado a sí mismo.

El Ayuntamiento de Logroño, a día de hoy (18 de junio), sigue sin resolver quién jugará la próxima temporada en Las Gaunas. Nadie sabría decir cuántos equipos jugarán en Las Gaunas. Lo que hace apenas tres semanas parecía una cuestión relativamente sencilla se ha transformado en un laberinto en el que cualquier decisión genera perjudicados y ninguna posible solución satisface plenamente a todos los implicados.

La historia comienza el 30 de mayo. La UD Logroñés asciende a Primera Federación y, de forma automática, cambia por completo el mapa futbolístico de la ciudad. Hasta ese momento, la temporada 2025-26 había sido presentada por el equipo de Escobar como una situación excepcional. DUX Logroño, UD Logroñés y SD Logroñés compartían Las Gaunas en una fórmula inédita que Logroño Deporte justificó por las circunstancias concretas de aquel curso.

Sin embargo, el ascenso blanquirrojo ha roto ese equilibrio. De nuevo hay un equipo masculino de Logroño compitiendo por encima del resto de clubes de la ciudad. La excepcionalidad que justificó la convivencia de tres equipos ya no es exactamente la misma.

Por el Ayuntamiento

Dos días después llegó el primer movimiento que terminaría abriendo la caja de Pandora. En una comparecencia pública, el presidente de Logroño Deporte y concejal del ramo, Francisco Iglesias, ofreció la posibilidad de que el filial de la UD Logroñés, recién ascendido a Segunda Federación, pudiera solicitar también el uso de Las Gaunas.

Aquellas declaraciones modificaron por completo el escenario. Ya no se discutía si podían convivir dos o tres equipos en el estadio municipal. La pregunta pasó a ser si incluso podían hacerlo cuatro plantillas diferentes.

La posibilidad chocaba además con un documento municipal conocido apenas unos días después. NueveCuatroUno reveló que el pliego técnico para el mantenimiento del césped de Las Gaunas, firmado el pasado 25 de mayo por Logroño Deporte, contemplaba una instalación -y por tanto un mantenimiento- que fuera utilizada por «dos o tres equipos profesionales» durante la temporada. En ningún apartado aparece referencia alguna a un cuarto usuario habitual.

La fecha del documento resulta especialmente llamativa. Fue redactado cuando la UD Logroñés ya estaba disputando la final por el ascenso y cuando la posibilidad de que el Promesas acabara compitiendo en Segunda Federación era perfectamente real, ya que se había proclamado campeón de Tercera.

Los clubes implicados

El siguiente movimiento llegó el 3 de junio. La SD Logroñés formalizó su petición para seguir jugando en Las Gaunas. La entidad blanquirroja defiende que los criterios utilizados por el Ayuntamiento durante el último año habían cambiado. Ya no se hablaba únicamente de clubes de referencia -posición que hubiera perdido inmediatamente con el ascenso de la UD Logroñés-, sino también de categorías de referencia. Y la Segunda Federación, argumenta la SDL, sigue siendo una categoría de referencia por obra y gracia del Ayuntamiento de Logroño.

Dos días después respondió la UD Logroñés, que abrazó la idea lanzada por Francisco Iglesias días antes. El club solicitó oficialmente el uso de Las Gaunas tanto para el primer equipo como para el Promesas. La lógica era sencilla. Si la SDL podía aspirar a jugar en el estadio municipal por militar en Segunda Federación, el filial blanquirrojo debía disfrutar exactamente de los mismos derechos y obligaciones al competir en la misma categoría. Fue el momento en el que el Ayuntamiento tomó conciencia de que ya no tenía tres solicitudes sobre la mesa. Tenía cuatro. La decisión de abrir la puerta a un cuarto usuario terminó por complicar un escenario que hasta entonces giraba en torno a dos o tres equipos.

Y con cuatro peticiones encima de la mesa aparecieron todos los problemas actuales. Porque desde ese instante Logroño Deporte quedó atrapado entre tres decisiones complicadas.

La primera consistiría en reservar Las Gaunas para el DUX Logroño y la UD Logroñés, los dos equipos que competirán el curso que viene en las categorías más altas del fútbol riojano. Sería una decisión defendible desde el punto de vista deportivo, pero supondría dejar fuera a la SD Logroñés después de haber compartido estadio durante la última temporada.

La segunda pasaría por mantener el modelo de tres equipos: DUX, UD Logroñés y SD Logroñés. El problema es evidente. Si se admite a un equipo de Segunda Federación y se excluye a otro de la misma categoría, el Ayuntamiento tendría que justificar muy bien a los 4.000 socios de la UD Logroñés por qué la SDL puede jugar en Las Gaunas y el Promesas no (cabe recordar que el abono del club presidido por Félix Revuelta da derecho a asistir a los partidos tanto del primer equipo como del filial).

La tercera opción sería permitir la convivencia de los cuatro equipos. Sobre el papel parece la solución más inclusiva. En la práctica, ni los propios clubes ni los técnicos consultados consideran realista una convivencia de cuatro equipos durante toda una temporada. Sin duda, no solo por la respuesta del césped para soportar tanto partido. También por el complejo problema de resolver los horarios de tantos encuentros. Y además con la amenaza de una Copa del Rey y de la Reina que van a jugar la UD Logroñés y el DUX Logroño.

Desde el Ayuntamiento

El 5 de junio, el alcalde, Conrado Escobar, evitó pronunciarse públicamente sobre el asunto. Después llegaron las reuniones privadas con los clubes, las fiestas de San Bernabé y más días de espera. Este mismo jueves, Francisco Iglesias, ha reconocido, que «la decisión aún no está tomada», que «será cuestión de días» y que cuando tengan una decisión «se la daremos a conocer a los clubes implicados».

En paralelo, los discursos de las entidades implicadas han ido reflejando con bastante claridad sus intereses. Nadie parece dispuesto a modificar sus pretensiones. La UD Logroñés parte del criterio de igualdad y equidistancia con el que se ha movido el Ayuntamiento desde hace años. Quiere aprovechar la coyuntura para fijar el debate precisamente en este punto, en la equidistancia como mal endémico del fútbol logroñés. De ahí que mantenga que dos equipos de la misma categoría deben recibir el mismo trato, como fijó el Ayuntamiento de Logroño el verano pasado para que tres equipos pudieran jugar a la vez en Las Gaunas.

La SD Logroñés, por el contrario, ha roto con el criterio de igualdad que ha imperado durante esta última temporada y también con el argumento de las categorías de referencia que le permitió jugar el curso pasado en el estadio al defender que el Promesas no debe jugar en Las Gaunas porque dispone de una ciudad deportiva propia -que en principio no cumple con las exigencias mínimas que marca la RFEF para la categoría- y porque su candidatura para jugar en Las Gaunas resulta «extravagante», tal y como afirmó su presidente Jesús Félix Espinosa en una entrevista en Diario La Rioja. Cada uno protege su posición en relación al curso que viene. Lo sucedido el verano pasado, lo mismo da; lo que vaya a pasar el verano que viene, ya se verá. Así es el laberinto de Las Gaunas, que riega el Ayuntamiento, incapaz de crear un espacio de certezas para el uso de su estadio.

Grada de la Ciudad Deportiva de la UD Logroñés en el campo de hierba artificial.

Así es como surgen las contradicciones propias de las posturas enfrentadas en un marco regulatorio incapaz de generar límites perfectamente establecidos: uno, dos, tres o cinco… equipos referentes, categorías referentes, sueños de referencia… asistencias, alquileres, taquillas… césped o subvenciones. La UD Logroñés podría llevar a su filial a la Ciudad Deportiva, como sostiene la SDL para resolver el entuerto, porque la intención real del equipo de Primera Federación es que solo dos equipos jueguen en Las Gaunas. Lógico, desea contar con el mejor césped posible en beneficio de sus intereses deportivos.

Ahora bien, si la Ciudad Deportiva de la UD Logroñés cumple las normas federativas, también lo hacen Pradoviejo o El Salvador. No es una afirmación extravagante. Son dos instalaciones en las que podrían jugar uno, dos o hasta tres equipos de Logroño (¿qué pasa si asciende el Varea?) que militen en Segunda Federación para salvaguardar la calidad del césped de Las Gaunas en beneficio de los dos equipos de mayor categoría que ya han demostrado que pueden alcanzar el fútbol más profesional. La imagen de Logroño también está en juego en dos competiciones con audiencias más importantes que la Segunda Federación.

Con el Mundial 82 en punto muerto, y como único espacio al que estaría dispuesta a mudarse la SDL -con unas asistencias entorno a los 700 espectadores por partido- en caso de estar en buenas condiciones para uso y disfrute, surge un tercer escenario posible, aunque poco real: el Varea, que hubiera ascendido en caso de no hacerlo el Promesas, ya indicó en su momento que en caso de ascenso a Segunda Federación seguiría jugando en el municipal Ángel Aguado del barrio logroñés.

La excepcionalidad no es que los dos equipos de máxima categoría usen Las Gaunas. Cuando la SDL estuvo en Primera Federación y la UDL lo hizo al mismo tiempo una categoría por debajo, el DUX jugaba entonces en Pradoviejo, no necesitaba ocupar Las Gaunas como sí lo requiere desde que está en Primera División de la Liga F. La excepecionalidad continúa siendo que tres o incluso cuatro equipos quieran jugar en Las Gaunas como local durante toda una temporada.

La grada de Pradoviejo durante un partido del DUX Logroño previo al acenso a La Liga F. 

Todos se mantienen en sus posturas, alejadas entre sí. Sin embargo, hay una cuestión en la que todos los implicados sí coinciden. Todos le reclaman al Ayuntamiento rapidez. Otra petición que, de momento, tampoco ha sido atendida. Han pasado ya veinte días. Pronto se sabrá a quién no contentan. Pero el enredo por el laberinto de Las Gaunas es evidente.

El problema ya no es decidir quién juega en Las Gaunas. El problema es que cualquier decisión tendrá consecuencias y creará precedentes. Cuando Conrado Escobar recibió a la UD Logroñés tras el ascenso afirmó que tenía la sensación de que «empezaba algo grande». Tres semanas después, este equipo de Gobierno sigue sin ponerle el cascabel al gato: estaría bien saber la razón por la que el Mundial 82 lleva dos años parado y tampoco nadie del Ayuntamiento de Logroño sale a explicarlo.

El debate sobre Las Gaunas no trata ya de césped, aforos, equipos o calendarios. Trata de qué modelo de ciudad quiere Logroño en materia futbolística para los próximos años. Y, por el momento -como desde hace veinte años-, nadie desde el Ayuntamiento de Logroño parece dispuesto a afrontarlo.

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