Cultura y Sociedad

RTVE enseña al mundo el milagro del toreo en La Rioja

Los rigores del calor de los últimos días de mayo borraron del recuerdo aquel comienzo de mes lluvioso, frío, intempestivo y nada primaveral. Marceaba mayo hasta su primer miércoles, cuando el sol logró abrirse paso entre nubes, tormentas y chaparrones y su resplandor se volvía analogía con el brillo que ha alcanzado el toreo por tierras riojanas en la actualidad.

Quiso ‘Tendido Cero’ (aquí se puede ver el reportaje completo), longeva ventana que cada semana se abre en RTVE al mundo para dar a conocer la tauromaquia, hacerse eco de ese escampar del toreo en La Rioja. De este nuestro milagro.

El poder de convocatoria del prestigioso escritor y periodista taurino Paco Aguado convocó en la placita de tientas de la finca de’Río Bravo’ a Diego Urdiales, Fabio Jiménez, Víctor García ‘El Víctor’, Jorge Martínez ‘Ramitos’, Carlos Lumbreras y también a un servidor. El motivo del genial encuentro era dar a conocer el prodigio taurino que se está obrando en estas latitudes alejadas en lo geográfico de donde se entiende que habita la pureza, el duende y el pellizco de la torería.

FOTO: Carmelo Calvo.

 

El plan, que comenzaba a fraguarse con los primeros saludos mojados en café de puchero, era sencillo: tentadero y tertulia. Un gozo.
Pronto comenzó Paco Aguado a disponer y ordenar las piezas del puzle: ‘primero me voy con Carlos (Lumbreras), le grabo a él entre el ganado y tomamos imágenes de la finca con el dron’.

Fue entonces cuando Carlos trepó por su árbol genealógico para rememorar los orígenes familiares de su vacada, al tiempo que reconocía que su bendita locura de criar toros para la lidia se sustenta en el surtir de reses el festejo popular de la calle. Mientras el ganadero desgranaba matices y reminiscencias de la sangre de Casta Navarra que aún fluye por sus animales, Urdiales y Jiménez se ajustaban calzonas, se abotonaban camisas, se calzaban botos y se embutían en el clásico chaleco que imprime elegancia a las labores del campo. Protegido con sus clásicos zahones, se caló también Urdiales un sombrero de ala en tejido de panamá comprado en lo de Garrudo de Sevilla cuando lo de su incomprendida tarde en abril.

FOTO: Carmelo Calvo.

El tentadero colmó las expectativas de quienes lo presenciamos en la soledad del campo y en la intimidad del recatado número de invitados.

Exigente, de disparo y ritmo cambiante fue la primera erala; más templada y humillada embistió la segunda. Mostró Urdiales su maestría en un compendio de suavidad, temple, mando y reunión. Aquel poder con el animal humillado. Aquel ahondar en matices de desbordante pureza, ingenio, clasicismo y torería, que, aunque intuido, nadie sabía de su desembocar en el triunfo, colosal, bello y rotundo en Madrid 22 días después.

FOTO: Carmelo Calvo.

El ritmo sostenido en la embestida del animal reseñado para Jiménez sirvió para que el de Alfaro esbozara caricias que se convirtieron en derechazos de trazos interminables. Los vuelos de la muleta de Jiménez afianzaron las acometidas de una erala que terminó embistiendo con profundidady hondura. Como fondo ahora, la mirada atenta y el consejo siempre sentido ypreciso de Urdiales a su heredero.

‘Ramitos’ a caballo y ‘El Víctor’ en labores de brega dieron forma, fondo y sentido a la lidia. El castigo preciso y la suerte siempre bien ejecutada por Jorge Martínez, convertido en piedra angular de la búsqueda de la casta y la bravura emprendida por la familia Lumbreras. Víctor García fue más allá de esa forma suya de bregar siempre con precisión, con los capotazos justos y siempre con sentido y pidió una escuela taurina a través de la que transmitir a las nuevas generaciones las vivencias, las experiencias y los valores del toreo que en nuestra tierra aúnan calidad y cantidad.

FOTO: Carmelo Calvo.

Por mi parte, lamenté la pérdida de tribunas taurinas durante las dos últimas décadas y alerté de un declive de la Fiesta en nuestras fronteras inversamente proporcional a la riqueza taurina que hoy se concentra en las carísimas formas y el genial concepto que aúnan Urdiales y Jiménez. ¡Qué sería del toreo hoy en La Rioja sin ellos! Aludí a la pérdida de festejos y a la ‘rejoneadorización’ hoy de lo que en tiempos fue aquella feria de San Mateo torista y reconocida en el orbe taurino a partes iguales. Pero eso quedó en el ‘making of’.

La tertulia postrera, preñada de sabiduría, rica y abundante, puso el colofón a una jornada inolvidable y, a mi entender también histórica, regada con los vinos de Finca La Emperatriz, propiedad de la familia Hernáiz, siempre tan ligada al toreo.

Y así, Paco Aguado, gracias a quien conocimos y supimos de ‘Joselito El Gallo, Rey de los toreros’ dio a conocer al mundo la semana pasada el milagro que el toreo está obrando en nuestra tierra. Aguado desmadejó con acierto y cariño el ovillo de hilo que reúne y teje el estado de gracia actual de la tauromaquia riojana en el capítulo 2055 de ‘Tendido Cero’. Algo tendrá hoy el toreo riojano para llamar la atención de RTVE. Orgullo patrio.

Las fotografías, que son lo mejor de este reportaje, llevan la firma de Carmelo Calvo, arnedano de pro, amigo de Aguado y seguidor con uso de razón de la carrera de Urdiales en su totalidad.

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