La transición sutil que lleva en una prórroga del minuto 113 al 114 ha quedado cosida en el alma de cualquier aficionado al fútbol en Logroño para toda la vida. Del ‘iniestazo’ de Andrés que nos llevó al Olimpo en 2010 al ‘cabetazo’ de Eduardo que dieciséis años más tarde hizo saltar en pedazos el ‘mito se Sísifo’ que decoraba el carnet de abonado de la UD Logroñés esta temporada.
¿Y quién era Sísifo? Pues dice la leyenda que un atribulado personaje de la mitología griega representante de la metáfora del esfuerzo inútil e incesante del hombre. Vaya usted a saber porqué, el buen señor enfadó a los dioses y fue condenado a empujar perpetuamente un peñasco gigante montaña arriba hasta la cima; al límite de alcanzar el premio, la piedra volvería a caer rodando hasta el valle, debía recogerlo, empujarlo nuevamente hasta la cumbre y así indefinidamente.
Al pico San Lorenzo y al valle del Ebro.
Pero apareció Eduardo Cabetas, reencarnado de Puyol en la Euro 2006, y mando a Sísifo, a Prometeo, a los griegos y a la teoría del absurdo de Albert Camus a hacer puñetas. La jugada más bella de la historia del fútbol, centro y remate, acababa de desactivar la maldición.

Foto: Fernando Díaz
Del mito que condenaba a la Unión Deportiva Logroñés a repetir su eterno sacrificio al jolgorio con una afición auténtica titular de este triunfo. Impresiona escuchar el rugido atronador de nuestra grada en Matapiñonera ; el yin y el yang frente al silencio casi sepulcral de La Rosaleda aquella noche de julio en 2020.
Mientras la afasia de Málaga se pegaba a la piel de los únicos ocho acompañantes blanquirrojos en una tanda de penaltis al límite, los ocho minutos vividos ayer entre el gol y el pitido final fueron quinientos segundos de regocijo, gozo, disfrute y deleite porque el león había cazado la pieza y no tenía ninguna intención de dejarla escapar.
Impresionaba el ‘bufandeo’ de nuestra gente visto desde la grada y emocionaba, al límite de la lágrima, verlo desde el césped compartiendo con todos y cada uno de ellos bailes, cánticos y consignas. Acongoja a cualquier rival ver en acción al ‘muro blanquirrojo’.

Dos ascensos vividos ‘in situ’ diametralmente opuestos por un factor diferencial: la afición; reserva de energía nuclear que nunca ha abandonado al club y lo ha hecho regresar allí donde nunca debió salir.
Sísifo ha pasado. Toca disfrutar y empezar el trabajo para la temporada 2026/2027. Buscaremos otro mito que desmontar; quizá el ‘mito de la felicidad’ de nuestro ilustre riojano Gustavo Bueno que habla de las técnicas de autoayuda para desengaño de quienes buscan ser felices se pueda ir con cada uno de nosotros a pasar las vacaciones.
¡Gracias por creer!
¡Aúpa UD Logroñés!


