La Rioja

La nueva rotonda de Vara de Rey aviva el debate urbano en Logroño: «Mazacote de cemento»

Aproximación virtual al resultado de la información proyectada en el entorno.

La distribución urbana próxima a la calle San Antón -la principal vía comercial- vuelve situarse en el centro del debate público en Logroño, después de que el Ayuntamiento haya presentado esta semana su plan para la intersección entre Vara de Rey, Pérez Galdós, Pío XII y la Avenida de España.

El asunto cuenta con todos los ingredientes para que el intercambio de opiniones sea intenso, ya que afecta a una de esas esquinas donde la ciudad soporta una mayor intensidad de tráfico y un trasiego continuo de peatones que van y vienen del centro de la capital. Para «facilitar» ambas cuestiones, la solución que ha encontrado el Ayuntamiento pasa por construir una nueva glorieta que costará algo más de un millón de euros y tendrá un plazo de ejecución previsto de seis meses a partir del momento en que entren las máquinas.

Plano de la actuación proyectada por el Ayuntamiento de Logroño.

El proyecto nace con una finalidad concreta: facilitar el acceso a la calle San Antón a los vehículos que circulan por Vara de Rey en sentido norte. Pero su lectura política y urbana va mucho más allá de una simple reordenación del tráfico. La actuación llega después de que el actual equipo de Gobierno renunciara al proyecto de reurbanización de San Antón planteado por el anterior Ejecutivo municipal -comandado entonces por el PSOE- y, posteriormente, descartara actuar sobre la propia calle durante esta legislatura. En lugar de esa reforma directa, el equipo que dirige Conrado Escobar ha apostado por intervenir en el gran cruce que la precede, como una primera pieza de una transformación futura que, por ahora, sigue sin bajar al pavimento de San Antón.

El Ayuntamiento defiende la operación como una «transformación integral» de uno de los principales accesos al centro urbano. Según las explicaciones ofrecidas por los concejales de Urbanismo y Movilidad, la glorieta permitirá mejorar la seguridad vial, ordenar el tráfico, favorecer la movilidad peatonal y renovar las infraestructuras urbanas del entorno.

Aproximación virtual al resultado de la intervención, desde el aire.

El Consistorio insiste en que no se trata de una intervención aislada, sino de una primera fase dentro de un proyecto «mucho más ambicioso» para conectar espacios del centro mediante itinerarios «más accesibles, seguros y amables». En materia de movilidad, el argumento municipal se apoya en la reducción de los puntos de conflicto: el cruce actual, regulado por semáforos, genera maniobras inseguras y giros indebidos, según el Ayuntamiento. La glorieta, sostienen, ordenará los movimientos y reducirá el riesgo de accidentes en una zona de elevada intensidad circulatoria y peatonal.

Pero la recepción pública del proyecto no comparte del todo ese punto de vista. En las reacciones recogidas tras la presentación se repite una idea de fondo: el temor a que Logroño vuelva a resolver un problema urbano dando prioridad al coche. «Si fueran aparcamientos, aún habría gente que avalara el gasto de un millón de euros. Pero esto, realmente no aporta nada», resume una de las críticas. Otra es más tajante: «Esto es horrible, lo peor que se ha hecho en esta ciudad desde que se quitó el carril bici de Avenida de Portugal. Mejor hubiera sido una plaza arbolada».

Tampoco han faltado los reproches ante la oportunidad perdida por el ‘olvido’ de trazados ciclistas en el proceso para reordenar el tráfico rodado en uno de los enclaves estratégicos de la capital riojana.

Cruce de Vara de Rey con Pérez Galdós

Pero el debate no se queda solo en el trazado viario. También aparece la preocupación por el modelo de espacio público que deja la intervención. El plano presentado por el Ayuntamiento muestra amplias superficies de pavimento rojizo, remodelación de pasos peatonales, con una plataforma elevada en el entorno de Pérez Galdós y San Antón, adaptación de itinerarios accesibles y una nueva área estancial en la actual plazoleta de los Donantes de Sangre, de la que desaparecerá el quiosco (sin actividad desde hace años) y se reubicará la escultura que la preside.

Aproximación virtual al resultado del proyecto, a pie de calle en la intersección entre Vara de Rey y Pérez Galdós.

Sin embargo, parte de las críticas se centran precisamente en la ausencia de una apuesta decidida por dotar de sombra a ese rincón. «¿Mejorará la movilidad peatonal en verano con temperaturas de más de 35 grados y sin arbolado o arbolado escaso en la mayoría de las aceras? Empeñarse en crear desiertos de cemento no tiene ningún sentido», lamenta otra de las reacciones emitidas tras conocer los detalles del plan.

La oposición al proyecto también se expresa en términos de seguridad y reparto del espacio. «Pasen y vean: un nuevo mazacote de cemento con reducción de sitio para los peatones y pérdida de árboles. Una nueva vía para tardar menos en coche y más a pie o en bici. Un nuevo foco de accidentes. Un millón menos de dinero de los logroñeses», critica otra de las voces contrarias a la actuación, que pone el foco en que, además, se ha configurado «sin consenso».

Un error

El PSOE también ha considerado este viernes «un error» la decisión. El portavoz Luis Alonso y el concejal Álvaro Foncea han subrayado que «no hay mejor forma de mejorar la calle San Antón que invertir primero en la propia calle», recordando que Conrado Escobar perdió dos millones de euros de fondos europeos. «Porque no hizo nada en año y medio».

Alonso ha destacado que «la solución del siglo XXI no pasa por comprimir una gran rotonda de 35 metros de diámetros y más de un millón de euros en un espacio urbano central, ya que hay otras alternativas distintas como la que plantea el PSOE».

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