Una vez más, Ipu DJ será el encargado de poner ritmo a NueveCuatroVino, la cata de NueveCuatroUno dedicada a blancos, rosados y espumosos. Será el próximo 5 de junio, de 19 a 22 horas, en el Centro de la Cultura del Rioja, que volverá a llenarse de copas, nuevas propuestas y ganas de verano. Una tarde para probar algunas de las referencias más frescas de la DOCa Rioja y dejar que la música acompañe el ambiente.

Fernando Díaz
La cita reunirá a una decena de bodegas de distintos puntos de Rioja: Vivanco, Ontañón, Bodegas La Marquesa, Valdelana, Luis Sáenz, Depósito 70, Pago de Larrea, Bodegas Corral, Muriel Wines y Franco-Españolas. También participará Mostea, el primer mosto cien por cien natural con gas de España, creado en La Rioja. Las entradas cuestan 20 euros y pueden adquirirse a través del Club NueveCuatroUno. El ticket incluye cinco vinos, una consumición gastronómica y un postre elaborado por Gula. Además, la cita tendrá carácter solidario, ya que el 10 por ciento de lo recaudado se destinará a ARDEM para la adquisición de un exoesqueleto. El evento cuenta con el respaldo de Caja Rural de Navarra, DOCa Rioja, Ayuntamiento de Logroño, Etilisa, Auto Agrisa, The Torre, ARDEM, Gula y Mostea.
Diez años de música
Para Ipu DJ, esta edición llega en un momento especial. Se cumplen diez años desde que el arnedano empezó a abrirse camino en la escena musical riojana con una constancia que le ha ido colocando en bares, tardeos, fiestas y eventos por toda la región. La música, en realidad, ya estaba antes. De pequeño la escuchaba en casa gracias a su padre y, con apenas 14 años, hizo un curso para aprender a pinchar. Allí descubrió los vinilos, las mezclas y ese pequeño vértigo de enlazar una canción con otra. Pero los equipos eran caros y la idea se quedó aparcada.

Fernando Díaz
Años después, un amigo apareció con una mesa comprada por internet y aquello volvió a encenderse. Esta vez ya trabajaba y no tenía que pedir permiso a nadie. Se compró una, empezó a probar en casa y, casi sin planearlo, acabó bajando a pinchar al Buda, un bar de Arnedo situado frente a su casa. Primero fue una noche. Luego otra. Después llegaron las fiestas de marzo y con ellas la necesidad de ponerse un nombre. Salió casi solo: todo el mundo le llamaba Ipu, así que sus compañeros lo tuvieron claro. Ipu DJ. “Sonaba bien”, recuerda.
Desde ahí, el boca a oído ha ido haciendo el resto. Llegaron otros bares de Arnedo, el concurso de DJs de la discoteca Sendero, que ganó, y las primeras llamadas desde Logroño, Zaragoza o Bilbao. Con el tiempo, su nombre ha ido apareciendo en citas muy distintas: bares, tardeos, fiestas y eventos de mayor formato. Entre los recuerdos que guarda con más cariño están el Festival Ebrovisión de Miranda de Ebro, donde pinchó en dos ocasiones, las fiestas del Pilar, la tarde del cohete de San Mateo o sus sesiones en los bares del entorno del Sonorama. Entrar algún día en el cartel oficial sigue siendo uno de sus sueños.
Pero pinchar, insiste, «no consiste solo en poner canciones». Y menos en una cita como NueveCuatroVino. Esta cata tiene su propio ritmo. Hay público de edades muy distintas, gente que llega a probar vino, a charlar, a reencontrarse y, si la tarde acompaña, a terminar moviéndose un poco. La música tiene que empezar acompañando, sin imponerse, y después ir leyendo lo que pide el ambiente.

Fernando Díaz
Ahí está una de las claves de su trabajo: saber mirar la sala. Ipu DJ habla de canciones comodín, temas que utiliza para medir al público. “Si funcionan, sé por dónde seguir; si no, cambio de camino”. Parece sencillo, pero tiene mucho de intuición, de experiencia y de escuchar lo que pasa al otro lado de la mesa de mezclas.
También hay una parte menos visible: escuchar música todos los días, estar atento a las canciones que empiezan a moverse antes de que exploten y esperar el momento adecuado para ponerlas. A veces pincha un tema y el público lo recibe con cierta extrañeza; un mes después, esa misma canción se vuelve viral. «Es una pequeña satisfacción: haberlo visto venir», reconoce.
Luego están las canciones que funcionan siempre. Esas que quizá él ya ha puesto demasiadas veces, pero que siguen provocando el primer movimiento del público. La sesión también tiene algo de generosidad: entender que no siempre se pincha lo que uno escucharía en casa, sino lo que necesita el momento. Su gusto personal tira más hacia la electrónica y el indie, pero en citas como NueveCuatroVino toca jugar para todos. Y hacerlo bien tiene mucho de oficio.


