La Rioja

ACS renuncia a su proyecto híbrido de renovables en Calahorra

El parque eólico de Raposeras, entre Calahorra y Pradejón, no se convertirá finalmente en el proyecto híbrido con el que Energías Alternativas Eólicas Riojanas (EAER, perteneciente al grupo ACS) pretendía combinar infraestructura eólica, solar fotovoltaica y de almacenamiento.

La Dirección General de Política Energética y Minas ha aceptado el desistimiento presentado por la compañía y ha acordado el archivo del expediente en una resolución que aparece publicada este martes en el Boletín Oficial de La Rioja (BOR).

El proyecto contemplaba la repotenciación del parque eólico Raposeras, con 40,5 megavatios de potencia instalada, su hibridación con un parque solar fotovoltaico de 16,89 megavatios y un sistema de almacenamiento de 5 megavatios, además de la correspondiente infraestructura de evacuación.

Aunque el promotor obtuvo el visto bueno de las administraciones, a finales de enero presentó formalmente el desistimiento a llevar a término su plan sin perder las garantías presentadas, como establecía una disposición transitoria del Real Decreto aprobado en noviembre para el refuerzo del sistema eléctrico.

Otros proyectos en el cajón

El caso de Raposeras no es, por tanto, una denegación ambiental o administrativa como tal, sino un archivo por desistimiento del promotor derivado de un cambio regulatorio y competencial. Aun así, se suma al intenso movimiento que en los últimos meses se está registrando en torno a los proyectos de energías renovables en La Rioja, con varios expedientes que no han logrado salir adelante.

Los más recientes han sido los parques solares de Cirueña (tumbado por incompatibilidades urbanísticas) y Quel (que no obtuvo el visto bueno de la COTUR), con apenas cinco días de diferencia entre sí a finales de abril.

A principios de marzo también se topó con el alto administrativo -debido a la inviabilidad de acceso a la planta- otro proyecto fotovoltaico, Murillo Pólux, una planta fotovoltaica que preveía ocupar cerca de 70 hectáreas de terreno con casi 60.000 módulos solares en Murillo de Río Leza, con infraestructuras de evacuación también en Arrúbal.

En los últimos meses no solo se han quedado en un cajón los proyectos eólicos y fotovoltaicos anteriormente citados. Otra fórmula renovable de generación de energía, el biometano, también se ha topado con la negativa para la puesta en marcha de dos plantas: en Hervías (a finales de abril) y en Autol (un año antes), ambos por no superar la declaración de impacto ambiental.

Todos estos precedentes dibujan un escenario cada vez más exigente para la implantación de nuevas instalaciones energéticas en la comunidad, ya sea por motivos ambientales, urbanísticos, administrativos o, como en el caso de Raposeras, por un cambio en el encaje competencial del expediente.

El archivo del proyecto híbrido en Calahorra deja ahora en manos del promotor la posibilidad de replantear la tramitación ante la Administración autonómica, siempre que mantenga su interés en desarrollar la instalación bajo el nuevo marco de potencia. Mientras tanto, el expediente estatal queda ya cerrado.

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