El Monasterio de Nuestra Señora de la Piedad de Casalarreina ha vivido una de esas noches que permanecen durante mucho tiempo en la memoria colectiva. Música de cámara de primer nivel, un entorno patrimonial excepcional y un público entregado han convertido el concierto protagonizado por el Cuarteto Quiroga y el barítono José Antonio López en una experiencia cultural difícil de repetir.
Las históricas paredes del monasterio han servido de escenario para una velada marcada por la elegancia y la emoción, en la que el repertorio ha viajado entre la contemporaneidad y la gran tradición clásica europea. El programa ha incluido el ‘Rondó’ de Anton Webern, la obra ‘Revés’ del compositor cántabro Israel López-Estelche sobre textos de Jesús Ruiz Mantilla y el Cuarteto número 2 de Johannes Brahms.

La interpretación del Cuarteto Quiroga, considerado una de las grandes referencias españolas de la música de cámara y distinguido con el Premio Nacional de Música, ha vuelto a demostrar el prestigio internacional de la formación. Aitor Hevia y Cibrán Sierra a los violines, Josep Puchades a la viola y Helena Poggio al violonchelo han ofrecido una actuación de enorme precisión técnica y sensibilidad artística en un espacio cuya acústica y atmósfera han multiplicado la intensidad del concierto.
Junto a ellos, el barítono José Antonio López ha aportado profundidad y carácter a una propuesta musical que ha emocionado al público asistente. El intérprete español, habitual en algunos de los conjuntos europeos más destacados, ha vuelto a exhibir la versatilidad que le ha consolidado como una de las voces más reconocidas del panorama nacional.

La cita cultural, patrocinada por Bodegas Marqués de Vargas, no se ha limitado únicamente al concierto. Durante la tarde, muchos asistentes también han participado en la experiencia turística organizada en Casalarreina, con visitas a diferentes enclaves de la localidad y una cata de vinos que ha servido para completar una jornada en la que patrimonio, paisaje, gastronomía y música han ido de la mano.

El resultado ha sido una imagen difícil de separar del espíritu de La Rioja: cultura de calidad en espacios con historia y una apuesta por experiencias capaces de conectar el patrimonio monumental con propuestas artísticas de primer nivel.


