Hay conversaciones que muchos padres siguen retrasando porque incomodan, porque no saben cómo empezarlas o simplemente porque creen que «todavía no toca». Frases como «aún es pequeño para entenderlo», «ya hablaremos cuando sea mayor» o «seguro que todavía no ha visto ni escuchado nada» se repiten en los hogares como excusas para aplazar lo inaplazable.
El problema es que ese momento perfecto ya no existe, porque mientras los adultos dudan sobre cómo hablar de sexo con sus hijos, las pantallas ya han tomado la delantera. TikTok, Instagram, vídeos compartidos por WhatsApp, redes sociales, enlaces que aparecen sin buscarse o la pornografía convertida en una puerta de entrada prematura a una visión completamente distorsionada de las relaciones están ‘educando’ en sexualidad a tu hijo.
Y desde aquí parte el último episodio de Mentes Abiertas (disponible en Ivoox, Spotify y Apple Podcast), el podcast sobre salud mental que esta vez pone el foco en una realidad cada vez más presente en las familias: cómo educar afectiva y sexualmente a los niños en una época donde internet obliga a hacernos una pregunta: ‘¿estamos llegando tarde?’.
Para responderla, el programa conversa con el psicólogo Óscar Rodríguez, profesional del Servicio Municipal Logrosaludable que trabaja directamente con adolescentes impartiendo charlas sobre educación afectiva y sexual en colegios institutos. Y una de las primeras ideas que deja sobre la mesa resulta especialmente impactante: el primer contacto con contenidos pornográficos está llegando antes incluso de la adolescencia, entre los 6 y los 12 años. Una cifra que impresiona especialmente a quienes todavía piensan que hablar de sexualidad puede esperar un poco más.
Y es que muchos niños han visto pornografía antes incluso de entender qué es una relación sana. Quizás esto sea lo que más vértigo provoca: no solo el acceso temprano, sino el hecho de que internet se haya convertido en el principal educador emocional y sexual de muchos adolescentes. Un educador, por cierto, rápido, agresivo y sin filtros.
Y ahí aparece uno de los grandes problemas que atraviesa todo el podcast: la pornografía se ha convertido para muchos adolescentes en una falsa escuela de educación sexual. «La pornografía no tiene intención didáctica, es un negocio». Un negocio global que mueve millones de visitas diarias y que ofrece una visión profundamente distorsionada de las relaciones.
La consecuencia es que muchos jóvenes terminan construyendo su idea del sexo, del deseo o de las relaciones desde contenidos irreales, violentos o completamente alejados del respeto y la afectividad. «No solo aprenden sobre sexo, también aprenden actitudes, formas de vincularse y expectativas».
Sin embargo, el podcast no se queda únicamente en la alarma o en los riesgos digitales. De hecho, una de las principales reflexiones que deja Óscar es que la educación sexual no debería empezar cuando aparece el problema, sino muchísimo antes. «Desde bebés ya se puede hablar de sexualidad», afirma.
No se refiere a sentar a un niño para tener una conversación solemne, sino a incorporar la sexualidad dentro de la educación cotidiana, igual que se enseñan valores, emociones o límites. Hablar del cuerpo con naturalidad, explicar qué son las partes íntimas, darles su nombre, enseñar privacidad, respeto o consentimiento también forma parte de esa educación afectiva y sexual.

«Son conversaciones continuadas, no una charla aislada», resume el psicólogo. Porque para él la sexualidad es «una esfera vital» que influye en cómo las personas se relacionan, construyen vínculos o se perciben a sí mismas.
Sin embargo, en muchas casas el tema sigue envuelto en silencios. No porque los padres no quieran proteger a sus hijos, al contrario. Muchas veces el silencio nace del miedo, de la inseguridad o de no saber cómo abordar algo que tampoco les enseñaron a ellos. «Es posible que muchos adultos hayan tenido una educación sexual pobre o inexistente, y eso deja bloqueos, vergüenza y sensación de no tener herramientas suficientes».
Y ahí aparece otra idea especialmente interesante: incluso cuando los padres deciden no hablar de sexualidad, ya están educando igualmente. Óscar utiliza el concepto de «currículum oculto» para explicar que el silencio también transmite mensajes. «Si no hablamos de ello, el niño aprende que es un tema incómodo o prohibido».
De hecho, explica que muchos menores dejan de hacer preguntas sobre sexualidad alrededor de los seis años no porque desaparezca su curiosidad, sino porque perciben la incomodidad de los adultos. Lo notan en las evasivas, en las respuestas rápidas o en las caras de vergüenza.
Y cuando la conversación desaparece de casa, aparece fuera. En un vídeo de TikTok, en un enlace compartido por WhatsApp, en una búsqueda en internet o en un contenido pornográfico visto desde un teléfono móvil.
Durante el episodio también se abordan otros riesgos digitales cada vez más frecuentes entre adolescentes, como el sexting, la sextorsión o el grooming. Situaciones que hace apenas unos años parecían lejanas y que hoy forman parte de la realidad de muchos menores.
Aun así, el mensaje central del podcast no gira alrededor del miedo, sino del acompañamiento. Óscar insiste varias veces en que los hijos no necesitan padres perfectos ni expertos en sexualidad, sino adultos presentes y disponibles para hablar. «Nos interesa que nuestros hijos pregunten, porque cuando un adolescente pregunta, todavía existe espacio para orientar, explicar y acompañar».

Por eso, más allá de aplicaciones de control parental o restricciones tecnológicas, el psicólogo defiende construir confianza desde pequeños. Crear un ambiente donde hablar de sexualidad sea algo natural y no una conversación incómoda que siempre se aplaza.
También insiste en la importancia del ejemplo dentro de casa. «El primer aprendizaje afectivo es la familia». La forma en la que los padres se hablan, se cuidan, se respetan o muestran cariño delante de sus hijos también educa.
Y cuando el podcast entra a hablar sobre relaciones sanas, Óscar pone el foco en conceptos como el consentimiento, el respeto, la autenticidad o la importancia de mantener espacios individuales dentro de la pareja. Una reflexión especialmente relevante en una adolescencia donde muchas relaciones se viven desde la intensidad absoluta.
Quizá por eso una de las principales conclusiones que deja este episodio de Mentes Abiertas es que educar afectiva y sexualmente ya no consiste únicamente en prevenir riesgos. También significa enseñar a relacionarse bien, a poner límites, a respetarse y a construir vínculos sanos en un mundo donde internet cada vez habla antes y más alto que las propias familias. Porque, como resume el propio Óscar durante la conversación, «hablar de sexualidad también es cuidar».


