Un año, en términos futbolísticos, es un mundo. Tanto, que hace justo un año, la UD Logroñés miraba de reojo y mucha frustración cómo otros equipos competían por el ascenso a Primera Federación mientras el mayor presupuesto del Grupo 2 se lamía las heridas a la espera de que Quique García y Unai Mendia llegaran a Logroño.
Una temporada después, los blanquirrojos han encarado este miércoles -tras la jornada de descanso de ayer martes- la primera sesión de cara al duelo de este sábado a las 20:15 horas ante el Getafe B. El reto, proteger el 0-2 de la ida para pasar a la final. Un buen resultado. El mejor de la historia de este club nunca antes conseguido en sus seis playoffs anteriores. Holgado, pero para nada definitivo.

Es el mensaje que se está trasladando a la plantilla desde el pasado lunes y que la plantilla traslada hacia afuera para quien desee escucharlo. No hay nada hecho, y por delante quedan noventa minutos complicados para defender estos dos goles de renta, que son tres porque el 0-2 llevaría el asunto a la prórroga y al final de la misma le daría el pase a los riojanos.
Tres goles son muchos, pero los riojanos se fijan en lo que ocurrió hace justo un año no muy lejos de aquí. Getafe B-Numancia. 0-2 a favor de los sorianos en la ida, jugada también en la ciudad deportiva getafense. En la vuelta, 0-1, con el portero numantino siendo el mejor del partido. Ni aquel Numancia es este Logroñés, ni a buen seguro aquel Getafe B es este Getafe B, pero el fúbol, fútbol es, y la plantilla con Mendia a la cabeza ha comenzado la semana muy metidos en el entrenamiento diario para llegar todos preparados a la cita de este sábado.
Máxima intensidad, y muy buenas caras y humor en este miércoles de entrenamiento. Todos a disposición de Mendia, que se frota las manos por la intensidad de las sesiones. Pero ya lo dijo desde el pasado domingo nada más acabar el partido, «es un buen resultado pero para nada definitivo».


