La Rioja

Pedro Laguens: «La gente puede contar con nosotros para dar el paso a su nuevo hogar»

Pedro Laguens, director de Zona de Caja Rural de Aragón en La Rioja. | Fotos: Fernando Díaz

El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los grandes retos para quienes quieren iniciar un proyecto de vida. No se trata únicamente de conseguir financiación. El problema empieza antes: escasez de vivienda disponible, precios al alza y una sensación general de incertidumbre que frena muchas decisiones.

En el ámbito rural, además, la situación adquiere matices propios. Muchas de las oportunidades pasan por la rehabilitación de viviendas familiares o por proyectos que no encajan en los estándares habituales del mercado inmobiliario. Esto obliga a replantear no solo cómo se accede a una casa, sino también cómo se financia.

En este contexto, Pedro Laguens, director de Zona de Caja Rural de Aragón en La Rioja, insiste en la necesidad de ir más allá de los modelos tradicionales. “Nos interesa, ante todo, conocer qué quiere conseguir cada persona —una vivienda, un proyecto vital—, porque solo desde ahí tiene sentido ponerse a trabajar”, explica.

Foto: Fernando Díaz

Ese enfoque parte de una idea clara: no todos los clientes ni todos los proyectos son iguales. Frente a modelos más estandarizados, la clave está en el asesoramiento personalizado. Conocer el punto de partida de cada persona permite diseñar un camino realista hacia el acceso a la vivienda, incluso adelantando ese momento más de lo que muchos clientes imaginaban inicialmente.

A ello se suma una red de herramientas y convenios que amplían las posibilidades. Caja Rural de Aragón está adscrita a todos los acuerdos vigentes en materia de vivienda, lo que le permite tener una oferta única que aporta soluciones para todo tipo de colectivos: jóvenes, funcionarios, autónomos… Entre ellas, destaca su presencia en el programa de la Hipoteca Joven del Gobierno de La Rioja, o en el recientemente firmado AvaLa Rioja; en el que junto a la Administración autonómica se facilita el acceso a la primera vivienda en propiedad de los jóvenes de hasta 45 años que necesiten un préstamo hipotecario superior al 80 por ciento, reduciendo así una de las principales barreras de entrada.

Foto: Fernando Díaz

Porque si hay un obstáculo recurrente, es precisamente el acceso inicial: el ahorro necesario para dar el primer paso. “No es solo una cuestión de financiación, es una cuestión de acompañamiento”, subraya Laguens. La diferencia, explica, está en guiar al cliente durante todo el proceso, desde la planificación hasta la firma, ayudándole a tomar decisiones informadas en un momento clave de su vida.

Este modelo cobra aún más sentido en el entorno rural, donde el conocimiento del territorio resulta fundamental. A pesar de su crecimiento en áreas urbanas, la entidad mantiene su esencia ligada al mundo rural, entendiendo sus necesidades específicas y adaptándose a ellas. Proyectos de rehabilitación, viviendas heredadas o nuevas construcciones requieren soluciones flexibles y cercanas, alejadas de enfoques rígidos.

En este escenario, acceder a una vivienda deja de ser una operación aislada para convertirse en un proceso. Un camino en el que intervienen factores económicos, pero también personales. Se trata de dar la posibilidad de quedarse, de volver o de empezar de nuevo en un entorno elegido.

Porque, al final, no se trata solo de comprar una casa. Se trata de poder construir un proyecto de vida. Y en ese recorrido, como concluye Laguens, “contar con el acompañamiento adecuado puede marcar la diferencia entre aplazar un sueño o hacerlo realidad”.

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