Haro ha estrenado sus fiestas con la noche más tórrida de lo que llevamos de la ola de calor. En pleno inicio festivo, la ciudad jarrera ha registrado la mínima más elevada de La Rioja, con 25,8 grados, una noche que ha dejado en vilo a muchos jarreros. También Logroño, con 24,8 grados, ha quedado entre los puntos donde el termómetro apenas ha concedido alivio.
El ranking de mínimas más altas lo completan San Román, con 23,6 grados, y Nájera y Ocón, ambas con 23,5. Son valores que reflejan cómo el calor acumulado durante las últimas jornadas sigue retenido en buena parte del territorio, especialmente en el valle y en zonas donde la noche no ha conseguido refrescar lo suficiente.

La situación llega después de varios días de temperaturas extremas en La Rioja y con la previsión de que este jueves la comunidad continúe bajo aviso amarillo por calor, con máximas que pueden alcanzar los 37 grados. El descenso del nivel de aviso respecto a jornadas anteriores no elimina la sensación de bochorno, sobre todo tras una madrugada en la que dormir ha vuelto a ser complicado en muchos municipios.
En el otro extremo, algunos puntos han ofrecido algo más de respiro: Torrecilla ha bajado hasta los 18,6 grados, Urbaña hasta 19,1, Cervera hasta 19,5 y Yerga hasta 19,7. La diferencia vuelve a dibujar una Rioja partida entre las zonas donde la noche se queda cálida y los enclaves más frescos, que han permitido recuperar algo de aire antes de otra jornada de calor.


