El Dicorpebal Logroño afronta este sábado en León una final para defender la segunda plaza de la ASOBAL ante un Ademar que ya no tiene opciones de clasificarse para jugar la competición europea la temporada que viene.
Los leoneses, tras su última semana con dos derrotas ante Viveros Herol BM Nava y Bathco Torrelavega, que enterraron su objetivo de seguir peleando por Europa, tanto a través de la Copa del Rey, como de la competición liguera, intentarán cerrar el campeonato con un pleno de triunfos en las cuatro jornadas que restan por disputarse para al menos mantener la actual sexta plaza.
El técnico leonés, Luis Puertas, cuenta con la ausencia del guardameta internacional iraní, Saeid Barkhordari, que tras su baja temporal psicológica a causa del conflicto bélico en su país, ha sufrido una lesión en la rodilla que puede condicionar su presencia en el tramo final de temporada.
En los enfrentamientos entre ambos equipos en cancha ademarista, salvo el empate en la temporada 2023-24, el resto han sido triunfos visitantes y desde la campaña 19-20, marcada por la pandemia, cuando Ademar se impuso 29-26, el resto han sido victorias de Logroño que, en la primera vuelta en su cancha, cedió un empate (33-33).
El Dicorpebal Logroño ha preparado su visita al Ademar como una verdadera final, ya que es el partido, a priori, más difícil que le resta para defender la segunda plaza de la clasificación.
Es cierto que el conjunto riojano apenas tiene margen de error para cumplir su objetivo, aunque no perderá esa plaza pase lo que pase al tener ganado el marcador particular al Bidasoa.
Pero la realidad es que al tener el último partido de liga con el Barcelona, los logroñeses deben intentar llegar a esa jornada con la misma situación que ahora, para no depender de ese difícil choque; y en su camino, salvo un resultado negativo sorpresa, el choque más difícil que resta es el de mañana.
De hecho, el choque de la primera vuelta estuvo marcado por la igualdad y el equipo de Logroño logró rescatar un punto en el último segundo, lo que habla por sí solo de las dificultades que puede esperar mañana el Dicorpebal.
A su favor los riojanos, con su plantilla al completo, tienen el que en la segunda vuelta solo han caído en un partido fuera de casa -sin contar la eliminación de la Copa- y han sido capaces de rendir a buen nivel en pistas complicadas como la de Granollers.
Pero la trascendencia del partido para los leoneses, que no quieren quedar lejos de la quinta plaza añadirá tensión a un partido que se ha convertido en un «clásico» en la última década.
«Es una final, pero hay que tener la mentalidad de que todos los partidos que nos quedan lo son», ha explicado a EFE el técnico de los riojanos, Miguel Ángel Velasco, que está convencido de que «todos van a ser difíciles, quizás más que este, porque nos vamos a medir a equipos que se juegan la permanencia».
Mientras, ha admitido, el Ademar está prácticamente excluido de la lucha por Europa «pero seguro que va a querer ganar y es un gran equipo» ante el que «solemos tener partidos intensos y bonitos porque a los dos nos gusta jugar rápido».


