El Comité de Autoridades de la Estrategia Ebro Resilience ha renovado su compromiso institucional para seguir reduciendo el riesgo de inundaciones en el tramo medio del río, con la vista puesta en una nueva fase del proyecto financiado por la Unión Europea. El encuentro, en el que ha participado la consejera de Agricultura, Noemí Manzanos, ha servido para reforzar una línea de trabajo que, según ha destacado, se ha convertido en «un ejemplo de coordinación y buenos resultados».
La reunión se ha celebrado en el enclave de El Bocal, en Navarra, y ha contado con representantes del Ministerio para la Transición Ecológica, la Confederación Hidrográfica del Ebro y los gobiernos de La Rioja, Navarra y Aragón. Todos ellos han coincidido en la necesidad de seguir avanzando de forma conjunta para compatibilizar la actividad económica con la conservación del río y minimizar los daños de las crecidas.

Desde su puesta en marcha en 2018, la estrategia ha permitido ejecutar ocho intervenciones en el tramo medio del Ebro, con actuaciones centradas en la recuperación de espacios fluviales, la adaptación del territorio y la aplicación de soluciones basadas en la naturaleza. En total, se han recuperado más de 100 hectáreas de espacio fluvial y se han modificado kilómetros de defensas para mejorar el comportamiento del río en episodios de crecida.
Además, uno de los pilares del proyecto ha sido la participación ciudadana. Más de 13.000 personas han formado parte de acciones de sensibilización, divulgación y procesos de decisión, en una iniciativa que busca no solo actuar sobre el territorio, sino también cambiar la forma en la que la sociedad entiende y convive con las inundaciones.
El siguiente paso será presentar la candidatura LIFE Ebro Resilience 2P, con la que se pretende consolidar este modelo de colaboración interadministrativa que ya ha situado a la cuenca del Ebro como un referente europeo en resiliencia frente a fenómenos naturales.


