Cada día Javi recorre cerca de 100 kilómetros para llevar y traer a su hija al trabajo. Podría parecer una situación puntual, pero lleva varios meses repitiéndose por un mismo motivo: la joven aprobó el examen teórico del carné de conducir hace cinco meses, pero hasta ahora no había conseguido empezar las clases prácticas en su autoescuela. «La han llamado esta semana, pero hasta ahora ni siquiera había podido empezar», explica su padre. Una historia que se repite en muchas familias y que alimenta la sensación de colapso en el acceso al carné de conducir. La lista media de algunas autoescuelas supera los cuatro meses para poder empezar a hacer prácticas.
Sin embargo, desde la Jefatura Provincial de Tráfico de La Rioja matizan que no se trata, como en otras ocasiones, de un problema de falta de examinadores. La responsable, Beatriz Zúñiga, asegura que el problema no está en los exámenes, sino en la fase previa. «El atasco está más en las autoescuelas que en nosotros», señala, apuntando directamente a la falta de profesores para impartir clases prácticas en algunas autoescuelas.
Zúñiga explica que la plantilla de examinadores en La Rioja está completa, con seis efectivos en activo (aunque en estos momentos uno esta de baja de manera puntual), y que la actividad ha aumentado en los últimos años. Los datos lo reflejan: en 2025 se realizaron más de 9.900 pruebas teóricas frente a las 8.500 del año anterior, mientras que los exámenes de circulación pasaron de 7.051 a 8.376. “Estamos haciendo muchos más exámenes que antes”, resume.
Aun así, esa mayor actividad no siempre se traduce en una mayor agilidad para los aspirantes. El contexto parte de que La Rioja no solo asume su propia demanda. La cercanía con Navarra o la Rioja Alavesa provoca que muchos aspirantes de otras comunidades acudan a examinarse aquí, donde la situación es algo más fluida. «Estamos asumiendo lo nuestro y también lo que nos llega de provincias limítrofes que están más atascadas», explica la jefa provincial.
Otro de los factores, según Tráfico, es que no todos los alumnos que aprueban la teórica pasan inmediatamente a la práctica. El aprobado tiene una validez de dos años, lo que hace que muchos opten por retrasar el siguiente paso. «Los picos más importantes están en verano y en Navidad, cuando los estudiantes vuelven a casa y aprovechan para examinarse», explica Zúñiga.
Pero el elemento determinante está en las autoescuelas. La falta de profesores en algunas limita la capacidad para ofrecer clases prácticas y genera una especie de embudo previo al examen. Ante esta situación, muchas autoescuelas optan por ajustar su actividad a lo largo del año y priorizar a determinados alumnos en función de su disponibilidad.
Desde Tráfico insisten en que el servicio no se detiene, ni siquiera en verano. «No dejamos de examinar en julio ni en agosto”, recalca Zúñiga. De hecho, señalan que en ocasiones quedan plazas libres que se ofrecen a distintas autoescuelas más allá de las que les corresponden para intentar completar todos los huecos disponibles. También se habilitan exámenes fuera del horario habitual o se incorporan examinadores itinerantes en momentos de mayor demanda.


