Los socios de la cadena de gimnasios Basic-Fit, entre ellos los usuarios de sus centros de Logroño, han sido llamados a extremar la vigilancia después de que la cadena europea de gimnasios haya informado de una «descarga no autorizada de datos» que afecta a parte de sus clientes. La alerta ha sido difundida también por la Asociación de Consumidores y Usuarios en Red, Consumur, que recuerda la importancia de desconfiar de mensajes sospechosos en los próximos días, sobre todo si piden datos personales, bancarios o claves de acceso.
Según la información trasladada por la propia empresa a través de su servicio de atención al cliente, Basic-Fit ha avisado por correo electrónico a los socios incluidos en la incidencia y sostiene que quienes no hayan recibido ese mensaje no estarían afectados. Entre los datos comprometidos figuran nombres, apellidos, direcciones postales y de correo electrónico, fechas de nacimiento, teléfonos, números de DNI y también datos bancarios vinculados a la cuenta del cliente, aunque la compañía precisa que no se ha accedido ni a copias del documento de identidad ni a las contraseñas del área personal. La empresa añade que el incidente ya ha sido comunicado a las autoridades competentes.
En ese contexto, Consumur pide a los posibles afectados que actúen con especial prudencia ante correos, llamadas o mensajes que aparenten proceder de la cadena. La recomendación general es no pinchar en enlaces dudosos, no facilitar claves ni datos bancarios por canales no verificados y consultar únicamente la información oficial publicada por Basic-Fit en su apartado de atención al cliente. La asociación también anima a quienes tengan dudas o crean haberse visto perjudicados a buscar asesoramiento a través de sus canales de atención al consumidor.
Basic-Fit opera en Logroño con varios gimnasios (Marqués de Murrieta, Avenida de Lobete y Madre de Dios). Eso hace que el aviso tenga un impacto directo potencial sobre sus socios riojanos, que ahora deberán estar más atentos que nunca a cualquier comunicación inesperada. La principal amenaza a corto plazo no es solo la filtración ya sufrida, sino el posible uso fraudulento de esos datos para campañas de suplantación de identidad.


