La Rioja

Los garajes de Albia de Castro, sin solución: 18 años bajo tierra y en el limbo

El paso del tiempo no siempre soluciona los problemas. A veces, incluso los cronifica. Eso es lo que sienten los cesionarios del aparcamiento subterráneo de Albia de Castro, en Logroño. Lo que comenzó como una oportunidad en plena expansión urbanística de Logroño se ha convertido casi dos décadas después en una historia de promesas incumplidas, reparaciones a medias y una sensación persistente de abandono.

El origen se remonta a aquellos años en los que el Ayuntamiento impulsó la construcción de varios parkings bajo un modelo que resultaba atractivo: el de cesión con paso posterior a propiedad. La idea era sencilla, al menos sobre el papel. Los usuarios pagaban por una plaza con la expectativa de que, en un corto espacio de tiempo, pasarían a ser propietarios. El Consistorio, además, se presentaba como garante del proceso. Era una fórmula que prometía resolver problemas de aparcamiento y, a la vez, ofrecer una inversión relativamente segura.

Pero la realidad empezó a torcerse pronto. El parking de Albia de Castro, inaugurado en 2008 con 352 plazas bajo el entorno del polideportivo Lobete, apenas tardó un par de años en mostrar sus primeras grietas. Ya en 2011, los adjudicatarios remitieron al Ayuntamiento un informe detallando desperfectos: goteras, filtraciones, humedades. Problemas que, lejos de resolverse, se han ido arrastrando con el paso del tiempo.

Las soluciones aplicadas tampoco han convencido nunca a los usuarios. El sistema de chapas instalado para recoger el agua se ha convertido casi en un símbolo del problema. Bandejas que acumulan filtraciones, que dejan caer agua en determinadas zonas y que, en los peores casos, han llegado a inutilizar plazas o incluso provocar daños en vehículos.

En paralelo, la otra gran promesa —el paso a propiedad— sigue sin materializarse. Han pasado cerca de 18 años y los cesionarios continúan en un limbo jurídico incómodo: no son propietarios, pero tampoco simples inquilinos. Una situación que, según denuncian, les deja sin capacidad real de decisión y sin acceso claro a información, especialmente en lo relativo a los gastos de mantenimiento.

Porque ese es otro de los puntos que ha ido tensando la situación con los años. Las cuotas mensuales, que comenzaron en torno a los 22 euros, rozan ya los 30. Los vecinos estiman que pagan unos 125.000 euros anuales entre todos y tienen la sensación de haber vuelto a pagar la plaza y estar pagando por un servicio que no se corresponde con el estado real de los garajes.

En 2014 centenares de logroñeses se encontraban en situaciones similares en otros aparcamientos promovidos bajo el mismo modelo. Algunos iniciaron acciones legales; otros lo estudiaron. Pero en el caso de Albia de Castro, los intentos judiciales tampoco han servido para desbloquear la situación.

En este tiempo, el reparto de responsabilidades ha sido constante motivo de fricción. Desde el Ayuntamiento se insiste en que la gestión corresponde a la concesionaria, Sacyr-Ceosa, y que el Consistorio actuó como mero promotor. Los cesionarios, sin embargo, no lo ven así. Recuerdan que el suelo es municipal y que fue la propia administración la que diseñó el modelo y las condiciones. «Nunca se ha obligado a la empresa a que el parking esté en condiciones óptimas», denuncian. «No sabemos cuántos años más tenemos que esperar para tener una plaza en la que no llueva», dice uno de ellos. La frase resume casi dos décadas de espera.

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