Semana Santa

Viernes Santo en Logroño: la esencia cofrade en la procesión de procesiones

El Viernes Santo amanece en Logroño con una gravedad distinta. No es un día más dentro de la Semana Santa: es el día. El momento en que todas las cofradías, todos los esfuerzos y todas las emociones confluyen en una sola narración, en una única procesión que recorre como un gran río multicolor la Pasión, muerte y esperanza de la ciudad. La Magna Procesión del Santo Entierro no es solo un desfile: es una identidad compartida.

Pero antes de que caiga la tarde, el Viernes Santo comienza en silencio. A las doce del mediodía, la ciudad se recoge para acompañar el Vía Crucis y traslado del Cristo de las Ánimas desde la iglesia de Palacio hasta la Concatedral de La Redonda. Es una de las imágenes con mayor devoción en Logroño, elegida además este año para protagonizar el cartel de su Semana Santa. Su presencia impone sin necesidad de artificio.

El Cristo recorre las callejuelas del Casco Antiguo envuelto en una atmósfera de sobriedad que parece suspender el tiempo. No hay estridencias, no hay prisa. Solo pasos medidos, miradas bajas y un respeto que se contagia en cada esquina. Es, en cierto modo, un prólogo íntimo. Un susurro que anticipa el clamor contenido que llegará al caer la tarde.

Porque el Viernes Santo guarda su gran latido para el ocaso. A las siete y media, la Plaza del Mercado se convierte en el epicentro de la Semana Santa de Logroño. Desde allí arranca la Magna Procesión del Santo Entierro, la gran procesión de procesiones, que reúne en un mismo cortejo la totalidad de la riqueza cofrade de la capital riojana. Es el momento en que todas las hermandades caminan juntas, hilando un relato común que atraviesa siglos de historia.

Hay ganas de Santo Entierro. El recuerdo del pasado año, cuando la lluvia obligó a interrumpir el desfile y los pasos tuvieron que buscar refugio a la carrera, sigue muy presente. Por eso, este Viernes Santo se vive con una mezcla de expectación y anhelo, como quien espera recuperar una emoción interrumpida.

En ese largo cortejo, cada paso encuentra su lugar, pero hay dos que adquieren un significado especial por su carácter excepcional. El Santo Sepulcro y la Virgen de la Soledad solo pueden contemplarse en esta jornada, convirtiendo su presencia en un privilegio que el calendario concede una vez al año.

Pasos del Sepulcro y la Soledad. FOTO: EFE/Abel Alonso

El Santo Sepulcro, preparado con mimo apenas dos días antes en la ceremonia de La Redonda, avanza como una reliquia viva. A su lado -o mejor dicho, tras él-, la Virgen de la Soledad impone su elegancia bajo palio, estampa única en la ciudad. Es una imagen que encierra siglos de devoción, pero también una historia reciente marcada por la espera.

Porque la Soledad ansía, al fin, mostrar su manto bordado en oro por las Adoratrices, restaurado hace ya dos años y que aún no ha podido lucir en la calle a causa de la lluvia. Hay en ese detalle una metáfora perfecta de este Viernes Santo: la necesidad de recuperar lo que quedó pendiente. La cofradía, además, mira al futuro con determinación y trabaja ya en la modificación de su paso para facilitar la salida desde la Concatedral, un desafío técnico que hoy obliga a desmontar parte de la estructura para cruzar el umbral del templo. Una transición compleja que se completa ya en la Plaza del Mercado, donde el paso adquiere su forma definitiva.

Y en ese mismo punto, precisamente, otra de las novedades frustradas el pasado año espera su oportunidad. La instalación de sillas en el inicio de la procesión permitirá que personas con movilidad reducida puedan disfrutar del Santo Entierro desde una posición privilegiada. Un gesto que habla de una Semana Santa que, sin perder su esencia, también sabe mirar hacia quienes necesitan nuevas formas de participar.

El Viernes Santo en Logroño no es solo una jornada más de procesiones: es un relato completo. Desde el susurro del Cristo de las Ánimas al mediodía hasta el majestuoso discurrir del Santo Entierro al caer la noche, la ciudad se convierte en escenario y protagonista de su propia memoria. Todo ocurre en unas pocas horas, pero su eco permanece. Porque hay días que se viven. Y hay otros, como este, que se recuerdan mucho después de que el último paso haya desaparecido tras la esquina.

Los recorridos

Los pasos

– Oración en el Huerto (Hermandad de la Entrada de Jesús en Jerusalén)

  • Autor de las tallas: Arsenio Beltrán y Surroca (1908)
  • Iconografía: un ángel se aparece a Jesús en el huerto de los olivos y le ofrece el sagrado cáliz.

– Flagelación (Cofradía de la Flagelación)

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

  • Autor de las tallas: Vicente Ochoa (1968).
  • Autor del paso: Gonzalo Merencio (2016).
  • Iconografía: un sayón azota al Cristo, que está atado a la columna, mientras otro ruega clemencia como hombre arrepentido sobre una base que representa el adoquinado de los patios de los tribunales romanos.
  • Curiosidades del paso: el escultor Vicente Ochoa talló su autorretrato en la figura del sayón clemente, mientras que el que azota guarda en la palma de su mano la primera peseta que se donó para la elaboración del paso.

– El Encuentro (Hermandad de la Santa Cruz ‘Maristas’)

FOTO: Hermandad de Cofradías de Logroño.

  • Autor de las tallas: Quintín de Torre (1945).
  • Autor del paso: Ruperto Grijalba (1946).
  • Iconografía: Jesús encuentra a la Virgen y a una de las Santas Mujeres en una de sus tres caídas en el camino al Calvario.
  • Curiosidades del paso: aunque su titularidad es municipal, es la Cofradía de la Santa Cruz la responsable de su gestión. El estado de salud de Quintín de Torre y la falta de presupuesto impidieron completar el grupo escultórico con otra mujer y un soldado romano.

– María Magdalena (Cofradía de María Magdalena)

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares

  • Autor de la imagen: desconocido, aunque se vincula al taller de Gaspar de Becerra (1550).
  • Iconografía: representa a la Magdalena en una imagen dolorosa al contemplar la cruz, mientras lleva su mano derecha al pecho en señal de arrepentimiento.
  • Curiosidades: Logroño es una de las pocas ciudades que cuenta con una cofradía en honor de la advocación de María Magdalena.

– Jesús Nazareno (Hermandad de Jesús Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores)

  • Autor de la talla: Alejandro Narvaiza Rubio (1969).
  • Autores del paso: Alejandro Narvaiza Rubio y Alenadro Rubio Dalmati (1969).
  • Curiosidades: es la única talla de corte modernista en la Semana Santa de Logroño.

– Cristo de las Siete Palabras (Hermandad de las Siete Palabras y del Silencio)

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

  • Autor del paso: Vicente Ochoa (1970)
  • Iconografía: la talla se inspira en los pasajes evangélicos y los conocimientos sobre el modo en que los romanos crucificaban al reo. Los claveles que conforman el exorno floral representan la sangre derramada por el Cristo.

– Cristo de las Ánimas (Cofradía del Santo Cristo de las Ánimas)

  • Autor del paso: Arnao de Bruselas (siglo XVI)
  • Iconografía: Cristo aparece muerto en la cruz. La estructura del cuerpo describe la ‘s’ propia del manierismo, el estilo predominante en la talla de la imagen.
  • Curiosidades: el crucificado se ubicaba originariamente el calvario del retablo de la Asunción de la iglesia de Santa María de Palacio.

– Descendimiento (Cofradía del Descendimiento de Cristo)

  • Autor de la imagen: desconocido (1650).
  • Iconografía: el paso, de estilo gótico-renacentista, representa el momento en el que Jesús, ya sin vida, es descendido de la cruz.

– La Piedad (Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad)

 

  • Autor de la imagen: Miguel Blay y Fábrega (finales del s.XIX).
  • El paso: conocido popularmente como ‘el de la sorda’, pues la devota que lo donó a la cofradía tenía esa discapacidad.
  • Iconografía: representa el dolor de la Vigen, con el cuerpo inerte de Jesús en su regazo.

– Santo Sepulcro (Cofradía del Santo Sepulcro)

  • Autor de la imagen: anónimo, probablemente del círculo de Pedro Roldán (1693).
  • Autores de la urna: Blas Martínez de Obregón (diseño) y Sebastián Ramírez y Antonio Ferrel (talla), 1693.
  • Iconografía: representa a Jesús ya fallecido en el Santo Sepulcro.
  • Curiosidades: la urna es una réplica de la originaria de la Hermandad del Santo Entierro de Sevilla, desaparecida durante la invasión francesa del siglo XIX.

– Virgen de la Soledad (cofradía de Nuestra Señora la Virgen de la Soledad)

  • Autor de la imagen: anónimo (finales del siglo XVII), donada por la familia Unsain en 1694.
  • Autores del paso: Alfredo Ruiz (1962), con palio bordado por las Adoratrices y manto del mismo taller (estrenado en 1949).
  • Iconografía: imagen dolorosa de vestir, tiene únicamente talladas la mascarilla (el busto) y las manos.
  • Curiosidades: es la única virgen que procesiona bajo palio en Logroño.

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