Semana Santa

Cinco procesiones iluminan el Jueves Santo en Logroño

El Jueves Santo tiene, en la tradición oral, algo de prodigio. Dicen que es uno de los tres días del año que brillan más que el sol, junto al Corpus Christi y la Ascensión. En Logroño, esa luz no se mide en horas ni en cielos despejados, sino en la intensidad con la que la ciudad se entrega a su Semana Santa. Es el día grande de la Pasión, el que conmemora la institución de la Eucaristía en la Última Cena, y también el que convierte sus calles en un escenario múltiple donde la fe se despliega en cinco actos, con cinco formas distintas de mirar, sentir y caminar.

La tarde comienza pronto, a las 19:15 horas, cuando la cofradía de las Siete Palabras toma la calle desde las Escuelas Pías. Es la hermandad con mayor masa social de la ciudad —más de seiscientos hermanos—, y su cortejo es una marea verde que avanza con sobriedad, fiel a ese ADN escolapio que conjuga austeridad y simbolismo. Cada parada del recorrido es un alto en el tiempo: siete estaciones en las que se proclaman las últimas palabras de Cristo antes de morir.

Este año, además, la cofradía mira al pasado con orgullo. Se cumplen seis décadas desde que introdujo por primera vez una banda de tambores y bombos en la Semana Santa logroñesa. Aquella semilla ha crecido hasta convertirse en una formación completa, con sección de vientos y nuevas composiciones que resonarán por primera vez en este Jueves Santo. No estará, sin embargo, uno de sus momentos más esperados: el indulto. Desde 2018, el Consejo de Ministros ha denegado esta medida de gracia que durante años puso el broche emocional a la procesión. Una ausencia que pesa, aunque la cofradía asume que su recuperación es cada vez más compleja.

Apenas un cuarto de hora después, a las 19:30 horas, la Piedad irrumpe desde la parroquia de Valvanera. Una marea malva recorre la ciudad con un aire profundamente urbano, en uno de los itinerarios más abiertos de la Semana Santa logroñesa. El paso, con el Cristo inerte en brazos de su madre, invita a una contemplación distinta, más directa.

En su recorrido, la hermandad busca reeditar uno de los momentos más emotivos del pasado año: el encuentro frente a La Gota de Leche con Jesús Camino del Calvario. Un cruce de pasos que habla de complicidad entre cofradías y que ha empezado a tejer nuevas tradiciones. Junto a la Piedad, además, desfila el Cristo de la Reconciliación, que celebra el 25º aniversario de su incorporación al cortejo estrenando nuevas andas, como símbolo de renovación.

A las ocho en punto, la historia toma forma en la procesión de Jesús Camino del Calvario. Desde la parroquia de Santiago, la cofradía de Jesús Nazareno vuelve a poner en la calle su imagen más antigua, apenas horas después del protagonismo de la talla de Narvaiza en El Encuentro. Aquí, todo cambia de registro.

Es una procesión que se mantiene prácticamente intacta desde hace más de 120 años. Un viaje al Logroño de otro tiempo, al que se asoma especialmente cuando atraviesa el Casco Antiguo. No hay artificios: hay tradición, penitencia, una defensa firme de la esencia cofrade que ha sabido resistir al paso de las décadas.

La noche cae y, con ella, llega el turno del Descendimiento. A las diez, desde la iglesia de Palacio, emerge un grupo escultórico que parece dialogar con la propia arquitectura del templo: gótico en sus formas, solemne en su presencia. La cofradía celebra este año el 25 aniversario de su banda de tambores y mira con ilusión el estreno de su nueva cruz arbórea.

El recorrido, consolidado tras el cambio del pasado año, lleva al cortejo hacia San Bartolomé por Rodríguez Paterna. En su discurrir, deja momentos de especial intensidad: la compleja maniobra de salida y entrada al templo, el acto ante el Hospital General de La Rioja -donde el Cristo fue custodiado durante años- o los saludos con otras hermandades, que convierten la procesión en un diálogo constante entre imágenes.

FOTO: Jaime Ocón.

Y cuando la noche ya es cerrada, el silencio toma la palabra. A las doce, ya en la frontera del Viernes Santo, la Magdalena pone el broche a la jornada desde la Concatedral de la Redonda. Es una rareza en el panorama cofrade nacional: pocas hermandades están dedicadas a su figura, y menos aún lo hacen con una talla de la calidad de la logroñesa, atribuida al taller manierista de Gaspar de Becerra.

La cofradía celebra el 25 aniversario de la Procesión del Silencio y el Dolor, y lo hace fiel a su esencia. En una ciudad que aún conserva el eco festivo de la jornada, la Magdalena avanza imponiendo un respeto casi físico. El ruido se desvanece, las conversaciones se apagan, y la imagen se abre paso envuelta en un silencio que no necesita explicación. Es, quizá, uno de los instantes más sobrecogedores de toda la Semana Santa.

FOTO: Jaime Ocón.

Cinco procesiones, cinco formas de entender la fe, un mismo día que -dicen- brilla más que el sol. En Logroño, el Jueves Santo no se contempla: se atraviesa. Y al hacerlo, deja en quien lo vive la certeza de haber asistido a algo más que una sucesión de desfiles. A una ciudad entera latiendo al unísono.

Los recorridos

Los pasos

– Procesión de las Siete Palabras (Escolapios)

FOTO: Jaime Ocón.

  • Autor del paso: Vicente Ochoa (1970)
  • Iconografía: la talla se inspira en los pasajes evangélicos y los conocimientos sobre el modo en que los romanos crucificaban al reo. Los claveles que conforman el exorno floral representan la sangre derramada por el Cristo.
  • Curiosidades: la cofradía solicita al Consejo de Ministros el indulto de un preso que acompaña a la hermandad desde los antiguos juzgados hasta el encierro. Una medida de gracia que se concedió por última vez en el año 2018.

– Jesús Camino del Calvario (Cofradía de Jesús Nazareno)

  • Autor de la talla: desconocido (1905).
  • Iconografía: representa a Jesús en una de sus tres caídas en el camino al Calvario.
  • Curiosidades: la talla permite articular la imagen para configurar un cristo nazareno (con la cruz al hombro), cautivo (con las manos atadas al frente) o atado a la columna; algo frecuente en las cofradías de finales del siglo XIX y comienzos del XX. La imagen participó en la procesión del Santo Entierro hasta 1968.

– Nuestra Señora de la Piedad (Cofradía de la Piedad)

  • Autor de la imagen: Miguel Blay y Fábrega (finales del s.XIX).
  • El paso: conocido popularmente como ‘el de la sorda’, pues la devota que lo donó a la cofradía tenía esa discapacidad.
  • Iconografía: representa el dolor de la Virgen, con el cuerpo inerte de Jesús en su regazo.

– Cristo de la Reconciliación (Cofradía de la Piedad)

  • Autor de la imagen: desconocido (1960).
  • Curiosidades: mujeres y jóvenes de la cofradía son los encargados de portar las andas.

– Descendimiento (Cofradía del Descendimiento de Cristo)

FOTO: Cofradía del Descendimiento de Cristo

 

  • Autor de la imagen: desconocido (1650).
  • Iconografía: el paso, de estilo gótico-renacentista, representa el momento en el que Jesús, ya sin vida, es descendido de la cruz.
  • Curiosidades: el Cuerpo de Bomberos de Logroño escolta el paso.

– María Magdalena (Cofradía de María Magdalena)

FOTO: Jaime Ocón.

  • Autor de la imagen: desconocido, aunque se vincula al taller de Gaspar de Becerra (1550).
  • Iconografía: representa a la Magdalena en una imagen dolorosa al contemplar la cruz, mientras lleva su mano derecha al pecho en señal de arrepentimiento.
  • Curiosidades: Logroño es una de las pocas ciudades que cuenta con una cofradía en honor de la advocación de María Magdalena.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top