Semana Santa

Javier Pérez: «Confío en volver a indultar al preso, aunque cada año es más complicado»

SIETE PALABRAS

Javier Pérez, hermano mayor de las Siete Palabras. FOTO: Carmen Sigüenza/ Cofradía de las Siete Palabras.

La Cofradía de las Siete Palabras afronta una Cuaresma especialmente intensa, marcada por el 60º aniversario de su banda de tambores y bombos, la pionera en la Semana Santa de Logroño. Con más de 600 hermanos -es la más numerosa de la ciudad- y un momento de notable vitalidad, la hermandad escolapia combina tradición, renovación y un fuerte impulso juvenil.

Y lo hace con un anhelo: que el Consejo de Ministros atienda su petición para indultar a un preso durante la procesión del Jueves Santo, una tradición de que la cofradía (y la ciudad) permanece huérfana desde 2018.

Salida del Cristo de las Siete Palabras desde Escolapios. FOTO: Jaime Ocón.

– ¿Qué sensaciones le está dejando esta Cuaresma?

Llevo ya unas cuantas al frente, pero cada Cuaresma es distinta. No hay dos iguales. Siempre surge alguna novedad, algo que no se ha hecho antes. Este año, además, celebramos el 60 aniversario de la banda y hemos tirado la casa por la ventana, para qué vamos a engañarnos. Está siendo una Cuaresma especialmente intensa.

– La exposición del Espolón ha permitido mirar atrás con orgullo por lo conseguido.

– Sí, y es algo muy bonito. Ver imágenes desde 1966 hasta hoy te hace tomar conciencia del legado que tenemos entre manos. Hay cosas que incluso trascienden tu propia vida. Miras y piensas: esta cofradía ya existía antes que yo y espero que siga existiendo cuando yo me vaya. Eso te hace entender que no somos propietarios de nada, sino custodios de algo que debemos preservar y transmitir.

Jaime Ocón, secretario de la hermandad y comisario de la exposición en la Concha del Espolón. FOTO: EFE/ Raquel Manzanares

– Si hiciéramos una fotografía sobre el momento actual de la cofradía, ¿qué veríamos?

– Somos más de 600 cofrades, de los que entre 200 y 230 participan en la procesión del Jueves Santo, que es la más extensa en número y en recorrido. Aun así, hay muchos que se quedan sin salir, bien por edad o por otras circunstancias.

Pero más allá del número, la fotografía muestra una cofradía muy vital. Las bandas están en un momento extraordinario. Entre las dos secciones rondamos los 120 músicos, con escuelas y ensayos constantes. Es un motor fundamental, especialmente para la gente joven.

– Se constata que la música es la principal vía de entrada para la juventud en las cofradías.

– Sin duda. A los jóvenes les atrae, les exige esfuerzo y compromiso, y cuando les ofreces algo interesante responden. Se implican, trabajan y logran resultados muy buenos. Luego, poco a poco, van ocupando otros espacios dentro de la cofradía y eso garantiza la renovación constante.

– No se puede explicar las Siete Palabras sin Escolapios, ¿cómo es la comunión entre la cofradía y el colegio?

– Es imposible dividirnos, somos escolapios al cien por cien; es nuestro ADN. La mayoría de los hermanos son alumnos o antiguos alumnos, o familiares vinculados al colegio. Nuestra imagen titular está en la iglesia del colegio y muchos la recordamos desde niños. Esa identidad calasancia es lo que nos distingue de otras hermandades.

– ¿Veremos alguna novedad en la calle el próximo Jueves Santo?

– El mensaje que sacamos a la calle -la Pasión, muerte y resurrección de Cristo- es el mismo hoy que hace 60 años. Si ves una procesión antigua y una actual, sus elementos principales son los mismos. Pero cambian los detalles, el repertorio musical, la forma de organizar. Este año, por ejemplo, no estrenamos pasos ni enseres, pero sí incorporamos nuevas marchas, tanto en la banda grande como en la sección de viento, que está en un momento espectacular.

– La mejora de las formaciones cofrades en Logroño es notable en muy poco tiempo.

– En los últimos años ha evolucionado muchísimo. Si hablo de nuestra banda, escucharla es una delicia y el concierto que ofrecerá el día 22 en La Redonda -bajo el título ‘Lux Aeterna). La música de nuestra fe’- ha generado mucha expectación porque el año pasado gustó muchísimo y la gente ya sabe que aquí hay calidad musical.

– Hablemos de una de las principales señas de identidad de su cofradía: el indulto del preso. ¿Por qué llevamos tanto tiempo sin disfrutarlo?

– Nosotros lo intentamos todos los años. Desde 2018 no ha salido ninguno y el proceso es cada vez más complejo, hasta el punto de que ya resulta incluso proponer al posible amnistiado. No es una cuestión política; ha habido indulto con gobiernos de todos los colores. La dificultad está en la propia evolución de la legislación penitenciaria y en lo complicado que es encajar todos los requisitos administrativos y personales.

Es un procedimiento tan complejo que cada año falla algo. Y es una pena, porque cuando ha salido ha hecho mucho bien. Pero seguimos intentándolo y confío en que algún año vuelva.

– ¿Qué momento de su procesión recomienda a alguien que nunca antes haya visto a las Siete Palabras?

– La salida del colegio, sin duda, es mi momento favorito. Ver cómo van saliendo las distintas secciones, una a una, hasta que la procesión queda completa es algo muy especial. Es como ver cómo se va armando poco a poco todo lo que somos. Luego cada uno tiene su rincón: el antiguo Palacio de Justicia, la Plaza del Mercado… pero para mí, personalmente, la salida es el instante más intenso.

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