Educación

Salesianos Los Boscos cumple tres cuartos de siglo siendo hogar

María Teresa Gil de Gárate es la principal responsable de que el centro Salesianos Los Boscos, ubicado en la calle Múgica de la capital riojana, celebre este año su 75º aniversario. Pero su labor educativa empezó unos años antes. Fue ella la encargada, en plena posguerra y ayudada por algunos catequistas, de hacerse cargo «de toda esa juventud que había en Logroño y que no tenía forma de salir adelante», cuenta Isabel Pérez Clavijo directora pedagógica de infantil y primaria del centro. «Les fue dando estudios y acogimiento y, poco a poco, gracias a donaciones y a muchas ayudas, el colegio fue creciendo y, finalmente, se pudo construir el edifico de la calle Múgica», explica.

Del nombre de Los Boscos también es responsable María Teresa: «Era muy seguidora de San Juan Bosco, patrón de los Salesianos. Como le gustaba mucho la idea de colegio que tenía Don Bosco, hizo lo mismo en Logroño: un lugar a donde podían ir los jóvenes que necesitaban ayuda y donde darles un hogar donde ir, unas enseñanzas».

Fue a raíz de una publicación de Taquio Uzqueda que en el centro se enteraron de que este año el centro cumplía tres cuartos del siglo de actividad: «Nosotros haciendo la tarea del día a día y de repente, 75 años». Y entonces, «con mucha nostalgia, pero con mucha emoción», se pusieron manos a la obra a organizar el aniversario: «Vamos intentando contactar con todos los que en algún momento han pasado por el cole y la gente se presta. Hay muchas ganas de celebrar. Al final, el colegio al que has ido es una parte importante de tu vida».

75 años después de su fundación, el colegio logroñés cuenta con alrededor de 650 alumnos, repartidos desde infantil a secundaria, pasando por primaria y llegando a diferentes FP. A lo largo de estos años, han pasado por sus aulas miles de alumnos. «Ahora nos vienen los hijos y los nietos que hemos tenido», cuenta Isabel, quien ahora es profesora de los hijos de quienes fueron sus primeros alumnos: «Está muy guay porque le has conocido como niño y lo conoces ahora como padre».

Al principio, la función del centro era «sobre todo, acoger y ayudar, hasta había internado para todos aquellos que lo necesitaran». Hoy en día, la cosa ha ido evolucionando. Aunque hay algo que no ha cambiado. Ahora, Salesianos Los Boscos es un colegio en toda regla, pero sigue queriendo «ser casa». «Por encima de todo está que vengan a gusto, que estén cómodos y felices. Lo que más nos importa es crear un lugar seguro para ellos», cuenta Isabel, quien lleva casi dos décadas trabajando en este centro.

En un primer momento, la oferta educativa estaba enfocada a enseñar un trabajo a los que venían «para que se pudieran ganar la vida». La esencia, el origen de cómo se inició el colegio, se mantiene, pero han sabido reinventarse de la mano de los tiempos que corren y las nuevas tecnologías: las lecciones de carpintería han sido sustituidas por las clases de telecomunicaciones.

En estos 75 años de historia, el centro no solo se ha convertido en un referente en materia educativa, también ha llegado a ser un punto de encuentro en la zona: «Además de ser casa, nos gusta ser parte del barrio. En las fiestas del colegio, se suma también todo el barrio».

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