La Semana Santa de Logroño vive este sábado una jornada marcada por la incertidumbre meteorológica. La lluvia que ha acompañado el amanecer en la capital riojana amenaza con condicionar los históricos traslados de la Flagelación y el Cautivo hasta la iglesia de Santa Teresita, previstos para las 19:30 horas, en lo que debía convertirse en un gran ensayo general de las procesiones que arrancarán en apenas dos semanas.
La situación mantiene en vilo a ambas cofradías. La lluvia es el mayor enemigo del patrimonio artístico de la Semana Santa y el riesgo de precipitaciones obliga a extremar la prudencia para evitar daños en las imágenes y enseres. Por ello, las hermandades ultiman los preparativos pendientes del cielo y esperarán al último segundo antes de tomar una decisión en firme, con tres escenarios sobre el tapete: mantener el plan previsto si el tiempo lo permite, acortar los recorridos si la meteorología mejora parcialmente o suspender los traslados si la amenaza de lluvia se intensifica.
Las previsiones ofrecen, no obstante, tímidos motivos para la esperanza. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) apunta a una posible ventana de estabilidad entre las seis de la tarde y las diez de la noche, precisamente en la franja en la que deberían desarrollarse los traslados. Aunque la llegada a Santa Teresita está prevista en torno a las 22:30 horas, ambos cortejos aligerarían el paso para minimizar el riesgo durante su presencia en la calle. Aun así, la propia agencia advierte de que la inestabilidad será la nota predominante durante toda la jornada, por lo que la situación podría cambiar en cualquier momento.

Paso de Jesús Cautivo, el pasado Lunes Santo en Logroño. EFE/Raquel Manzanares
Si finalmente el tiempo lo permite, Logroño vivirá una tarde con marcado ambiente cofrade. Lejos del carácter más sobrio que suelen tener este tipo de desplazamientos, las dos hermandades han decidido procesionar con sus pasos completos, con los grupos escultóricos sobre ellos, acompañados por cortejos numerosos y bandas de primer nivel.
El traslado tendrá además un fuerte carácter simbólico para la Cofradía de la Flagelación de Jesús, que regresará a Santa Teresita tras abandonar el templo el pasado 1 de noviembre por las obras de rehabilitación del templo. El retorno coincide, además, con el 60º aniversario de la fundación de la hermandad, que procesionará con su paso titular acompañado por su banda de tambores y bombos y por la agrupación musical de la propia cofradía.
También será una jornada histórica para la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén, ya que el paso del Cautivo se trasladará por primera vez a Santa Teresita, que se convertirá en su nueva sede canónica después de haber permanecido hasta ahora en el colegio La Enseñanza. La imagen, que portará el grupo escultórico completo de la Sentencia, estará acompañada por la Banda de Cornetas y Tambores Santísima Trinidad de Palencia.
Aunque son susceptibles de sufrir cambios motivados por la situación meteorológica, estos son los recorridos previstos por ambas hermandades durante sus traslados:
La música cofrade sonará en cualquier caso
Mientras tanto, la lluvia también obliga a mirar al cielo para el XV Certamen Nacional de Bandas Ciudad de Logroño, programado a las cinco de la tarde horas en la plaza de San Bartolomé. En este caso también existe un plan alternativo: si las precipitaciones no remiten, la organización prevé trasladar la actuación al interior de la concatedral de La Redonda, donde las bandas interpretarían un repertorio reducido.

El certamen de bandas procesionales se trasladará a La Redonda si el Astro no mejora.
Con la mirada puesta en las previsiones meteorológicas y el cielo como juez final, Logroño espera poder vivir una antesala de la Semana Santa, en la que el regreso de la Flagelación a su casa y la llegada del Cautivo a su nuevo templo marquen el inicio simbólico del pulso cofrade que pronto volverá a latir en las calles de la ciudad. Un pulso que -y esto no varía con el paso de los siglos- siempre se acelera cuando el cielo amenaza lluvia.


