Salud

Rubén López, afectado por COVID persistente: «Me ha destrozado la vida»

El Día Internacional del COVID persistente se celebra este domingo, 15 de marzo. Una enfermedad que se calcula que afecta a entre el diez y el quince por ciento de todas las personas que han pasado el coronavirus y que en cada una de ellas se manifiesta de una forma diferente. Rubén López es el presidente de la Asociación riojana de COVID persistente y convive desde hace cinco años con esta enfermedad que le «ha destrozado la vida».

– ¿Cómo recibió el diagnóstico?

– Pasé el COVID en junio de 2021 y estuve dos semanas de baja. Cuando volví a trabajar, notaba que no era yo. Empezaba a tener mucha fatiga, mucho dolor y cada día peor. El primer año empecé a leer mucho, a investigar, a ver qué me pasaba porque no era normal y a ver si había más gente como yo, y poco a poco empecé a descubrir que había en todos los países gente con mi misma sintomatología. Entonces fue cuando se empezó a hablar de esto y empecé a ir a médicos y les decía: «Yo creo que tengo COVID persistente.»

– Fue casi un autodiagnóstico, ¿no?

– Sí, porque un problema de esta enfermedad es que los análisis salen bien. Pasas por un periodo de especialistas que te hacen infinidad de pruebas y como todas te salen bien y estás hecho una mierda pues al final el descarte es la enfermedad del COVID persistente.

Rubén López (sexto por la izquierda), junto a otros afectados por la patología en La Rioja.

– ¿Cómo es vivir con esta enfermedad?

– A mí me ha destrozado la vida y a la mayoría de la gente que conozco en la asociación pues lo mismo. Es muy común la queja y el llanto porque nos ha cortado de muchas cosas que podíamos hacer antes y ahora no.

– ¿Con qué síntomas convive en su día a día? 

– A raíz del COVID persistente tengo fibromialgia en el grado máximo, también tengo fatiga crónica postvírica, cefaleas y migrañas cónicas, colitis linfocítica, tinnitus y visión borrosa y, a veces, tengo deterioro cognitivo.

– Afecta prácticamente a todo el cuerpo. 

– Sí, pero lo peor es el dolor. Yo tengo dolor las 24 horas del día, todos los días. Y la fatiga, hay muchas cosas que ya no puedo hacer como ir a dar un paseo por el monte, salir de fiesta o ir a hacer deporte con los hijos. Todo eso ya ha pasado a la historia.

Hospital San Pedro | Foto: Leire Díez

– ¿Existe cura?

– No, lo que hay son tratamientos paliativos. En noviembre de 2024 empecé un tratamiento, un ensayo clínico, en el San Pedro con el doctor José Ramón Blanco y gracias a ese medicamento yo he vuelto a recuperar un mínimo de calidad de vida. Todos los síntomas no me los quita, pero los maquilla un poco.

También hace tres o cuatro meses hemos empezado con otro tratamiento que ayuda un poco con la fatiga. Estas dos cosas nos han dado un poco de energía, de mejora de calidad de vida. Antes del COVID, mi energía estaba al cien por cien. A raíz de la enfermedad, pasó a ser un 20 por ciento y, en los mejores momentos, un 30. A raíz de la medicación puedo llegar hasta un 50 por ciento de lo que era, que no es poco, aunque sigo teniendo momentos malos.

– ¿Qué reivindican desde la asociación? 

– Nos gustaría que hubiera unidades multidisciplinares conjuntas para que nos traten esta enfermedad. También pedimos que se regularice la adaptación de los puestos de trabajo a la gente que tiene COVID persistente porque no podemos tener la funcionalidad que teníamos antes.

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