La esperada conexión por autovía entre Logroño y Burgos vuelve a quedar en suspenso en su tramo más próximo a la capital burgalesa, una circunstancia que afecta de lleno a La Rioja al tratarse de la pieza pendiente para completar la salida natural hacia la Meseta y, en consecuencia, hacia Madrid, por la autovía del Camino de Santiago. El segmento de la A-12 entre Burgos e Ibeas de Juarros acumula ya ocho meses de parón administrativo desde la aprobación provisional del expediente, sin que se haya avanzado hacia su licitación.
El Ministerio de Transportes anunció el pasado 26 de junio de 2025 la aprobación inicial del proyecto y abrió el periodo de información pública, durante el cual se han presentado más de 400 alegaciones. Ese trámite concluyó el 12 de agosto y, desde entonces, los técnicos analizan uno a uno los escritos recibidos antes de proceder, si no es necesario modificar sustancialmente el trazado, a su aprobación definitiva.
La actuación contempla la construcción de 5,62 kilómetros de autovía con tres enlaces: en Ibeas de Juarros, en la AP-1 y en la zona de San Medel y el Parque Tecnológico. Precisamente, este último punto concentra parte del rechazo expresado en las alegaciones, tal y como publica el Diario de Burgos, junto a cuestiones relacionadas con la relación de bienes y derechos afectados, las expropiaciones y la posible caducidad de la Declaración de Impacto Ambiental.
También se han planteado objeciones técnicas, como la pendiente del trazado —un aspecto que ya motivó en su día la paralización de las obras—, la afección a planeamientos urbanísticos o la incidencia sobre un arroyo no recogido inicialmente en la documentación. Incluso se ha solicitado una valoración específica del impacto en el entorno del Camino de Santiago.
El presupuesto estimado de la obra asciende ahora a más de 126 millones de euros, una cifra que ha generado críticas por el desfase respecto a los 45 millones en que se adjudicó el tramo en 2016. Hasta que no se resuelvan las alegaciones y se apruebe definitivamente el proyecto, no podrá iniciarse la licitación de los trabajos.
Para La Rioja, este nuevo retraso supone mantener incompleta la autovía que debe enlazar definitivamente Logroño con Burgos, cerrando un corredor estratégico tanto para el tráfico de viajeros como para el transporte de mercancías. La A-12 es la vía que articula la conexión entre el valle del Ebro y la Meseta, y su culminación permitiría reducir tiempos y mejorar la seguridad en un itinerario fundamental para conectar La Rioja con Madrid a través de Burgos.


