Semana Santa

María Franch: «Superar los 500 hermanos nos supone una alegría enorme»

La Cofradía de la Flagelación afronta una Cuaresma distinta, marcada por el traslado provisional a Palacio y el inminente regreso a la parroquia de Santa Teresita. Con medio millar de hermanos y en crecimiento paulatino, la hermandad vive uno de sus momentos de mayor dinamismo, tanto en lo social como en lo musical.

Porque su banda ha engrosado tanto sus filas que esta próxima Semana Santa divide su composición en una sección de percusión (tambores y bombos) y una agrupación musical (integrada por percusión y vientes). Como máxima responsable de la cofradía, María Franch repasa sus retos presentes y los desafíos de futuro.

– ¿Qué sensaciones le está dejando la Cuaresma, que para su hermandad representa el regreso a Santa Teresita?

– Es verdad que está siendo una Cuaresma distinta. En la iglesia de Palacio nos hemos sentido muy arropados, tanto por las otras cofradías como por su párroco, don Manuel; solo tengo palabras de agradecimiento hacia ellos.

Ahora estamos expectantes ante la vuelta a Santa Teresita, con ilusión y con esa sensación de empezar una nueva etapa compartiendo espacio con otras realidades cofrades. Se presentan nuevos retos, pero creemos que serán interesantes. Tanto los cofrades como la feligresía de Santa Teresita están deseando que el titular vuelva a su casa y estamos ultimando los detalles del próximo día 14 con mucho cariño para que todo salga lo mejor posible.

– Vuelven a casa, pero con nuevos vecinos: la Entrada a Jerusalén y la propia Hermandad de Cofradías. ¿Qué espera de esta nueva etapa en la parroquia?

– Llevaos ya meses trabajando conjuntamente con ambos organismos. Son nuevas formas de gestionar y organizar, siempre de la mano del consejo parroquial, la Hermandad y las cofradías implicadas. Las sensaciones son buenas y, con trabajo y buena gestión, queremos que Santa Teresita vuelva a ser lo que fue. Y, si puede ser, aún más.

Sería bueno, no solo por el entorno cofrade, sino también por la feligresía y por el barrio. Es un templo importante para Logroño y la intervención que se está realizando supone un coste elevado. Cualquier aportación es bienvenida, ya que puede ser un punto de encuentro que revitalice la zona.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

– En lo social, su cofradía vive un gran momento.

– Desde el COVID hemos tenido buenas incorporaciones cada año, pero este va a ser el mejor desde la pandemia, ya que se van a incorporar 50 nuevos hermanos respecto al año pasado. Con esas nuevas altas vamos a superar el medio millar de hermanos, lo que nos supone una alegría enorme. No sabemos muy bien a qué se debe este auge; hay mucha gente joven, pero también mayores. Lo que sí es cierto es que la salud de las cofradías ahora mismo es buena.

– En su caso, ese crecimiento no parece casual. Son una de las cofradías más activas en la incorporación de nuevos elementos a la Semana Santa de Logroño: introdujeron el paso a ‘molía’ jerezana, impulsaron el primer ensayo solidario, han modelado su cristo digitalmente… hasta tienen su propio aroma de incienso.

– Detrás de todo eso hay mucho trabajo. En nuestro caso, tener casa de hermandad nos permite reunirnos durante todo el año, generar ideas y fortalecer la convivencia. Cuanta más hermandad haces, más proyectos salen adelante y siempre estamos pensando cómo mejorar y cómo atraer a más gente. En cualquier caso, entendemos que nuestra buena salud también beneficia al conjunto de la Semana Santa.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares

– La banda es uno de sus grandes motores y en los últimos años se aprecia una evolución importante en ella.

– Sin duda. Es la sección que más hermanos congrega, sobre todo jóvenes. Este año, debido al crecimiento, se ha producido una separación: por un lado la agrupación musical de viento y por otro la percusión tradicional. Han iniciado caminos distintos y estamos contentos con el resultado porque la música es fundamental para nosotros y cuidamos mucho esa parte.

De hecho, este sábado celebramos el Concierto de la Salud, que cada año se vincula a una causa solidaria. Y el próximo día 14, antes del traslado de regreso a Santa Teresita, tendrá lugar el Certamen de Bandas, que es ya un acto consolidado e importante dentro de la Cuaresma logroñesa. Trabajamos para traer agrupaciones de gran nivel y ofrecer la mejor calidad musical a la Semana Santa de la ciudad.

– ¿Les queda algo por incorporar a la Semana Santa de Logroño? ¿Habrá novedades en la procesión del Martes Santo?

– La principal diferencia respecto a años anteriores será el formato musical, debido a la separación de tambores y vientos: la percusión irá en la cabecera de la procesión y la agrupación musical acompañará al paso detrás del mismo. Más allá de eso, nuestro objetivo es consolidar lo que tenemos y seguir creciendo paso a paso.

– Se habrá dado cuenta de que hemos llegado al final de la entrevista y no hemos abordado que una mujer esté al frente de una de las cofradías más numerosas de la ciudad. Parece que, al fin, vamos normalizando el rol femenino en la Semana Santa.

– Yo creo que sí. Es verdad que solo somos dos hermanas mayores (María del Mar Cestafe es hermana mayor de la cofradía de la Magdalena), pero cada vez hay más mujeres implicadas como jefas de banda, portadoras, miembros de juntas de gobierno… La presencia femenina está absolutamente normalizada y eso es un avance importante.

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