«Escuchamos un petardazo terrible. ¡Bum! Eso parecía una bomba, pero ¿de qué? Y de repente volvió a sonar otra vez. ¡Bum!». Eran las 13:45 del sábado 28 de febrero cuando Asier Gago, logroñés residente en Tokio, escuchó un fuerte impacto como nunca antes. En ese momento, este entrenador de pádel estaba en Dubái en una pista outdoor cuando Irán decidió devolver el ataque recibido por Estados Unidos e Israel.

Lo que escuchó entonces Gago no fue una bomba, sino el dron antimisiles de la ciudad de Emiratos Árabes que impactó contra el misil que iba a caer en Dubái. «Miramos los teléfonos y vimos que Irán estaba atacando diferentes países y a partir de ahí se sucedieron las cancelaciones de vuelos, los cierres de los establecimientos y demás». Y, por supuesto, también los numerosos vídeos sobre estos ataques.
Ese mismo sábado por la noche Gago recibió una alerta de emergencia en el teléfono móvil. «Sonó a las doce y poco. Solo el sonido ya te pone en tensión y nada más sonar, se escuchó una explosión enorme. Más que nada es el miedo de que en cualquier momento vuelva a sonar y no sabes qué hacer», relata refiriéndose a ese mensaje recibido en el que se avisaba sobre la presencia de misiles y se recomendaba no salir a la calle. «Escuchar esa alarma creo que fue lo que más me aterrorizó, la verdad, porque te replanteas las cosas y piensas hasta dónde puede llegar esto y a ver si nos va a pasar algo», reconoce.

El domingo por la mañana se escucharon nuevas detonaciones, aunque por la tarde la situación fue más calmada, pero de cara a este pasado lunes volvieron a registrarse impactos en otras zonas de la ciudad.
Según datos difundidos por las autoridades emiratíes y compartidos por este joven, se habrían lanzado 150 misiles, de los cuales 161 fueron detectados; ocho misiles de crucero, todos ellos interceptados; y cerca de 689 drones, de los que 645 fueron neutralizados. El destino de los restantes no ha sido aclarado oficialmente.
“Al menos parece que Dubái lo está haciendo bien en defensa”, señala Gago, destacando la confianza generalizada en la actuación del Gobierno. De hecho, asegura que no se ha producido ningún desabastecimiento ni escenas de pánico en supermercados o servicios básicos. “Fuimos a comprar algo por precaución, pero no hay caos. La gente está tranquila dentro de la situación actual que vivimos. De hecho, yo sigo entrenando al pádel. Además, no se ve mucho tráfico y gente por las calles durante el día porque coincide que es la celebración del Ramadán”, afirma, si bien reconoce que «hay mucha desinformación en las redes sociales».
El joven logroñés tenía previsto volar este fin de semana, aunque su itinerario no es de regreso a España, sino hacia Filipinas por motivos profesionales. «Confío en que para entonces se hayan recuperado las conexiones», pero lo cierto es que la incertidumbre sobre la reapertura del aeropuerto mantiene en vilo a cientos de viajeros. «Iban a abrir vuelos esta tarde y lo han cancelado. Dicen que lo harán mañana, pero eso ya lo dijeron ayer», explica. También opina que, en caso de evacuaciones prioritarias, tendrán preferencia quienes regresen a su país de residencia.
«Yo estoy bien y eso es lo que intento trasladar a mi familia porque al principio cuando estalló todo si se preocuparon mucho, pero lo cierto es que desde este lunes a la mañana no se han vuelto a escuchar explosiones». Así que solo queda seguir pendiente de futuras alertas y nuevas informaciones sobre el espacio aéreo. «Hay inquietud, sobre todo entre los que queremos salir, pero en general la ciudad funciona».


