Las comunicaciones ferroviarias continúan siendo el punto más frágil de la conectividad riojana. Tras asumir que la llegada del AVE quedaba fuera del corto y medio plazo, el debate se desplazó hacia una alternativa más inmediata: mejorar frecuencias y reducir tiempos en la conexión con Madrid. Aquel compromiso incluía nuevo material rodante capaz de modernizar el servicio. Sin embargo, casi dos años después, los trenes anunciados siguen sin circular por La Rioja.
El compromiso de las nuevas frecuencias llegó con una nueva por La Rioja Alta hace unos meses pero del material rodante, nada se sabe. El ministro, Óscar Puente, prometió en mayo de 2024 la incorporación de trenes más modernos que permitieran acortar los tiempos actuales. Se habló entonces de los Talgo S-107 y de la renovación de los antiguos Alaris, la serie 490. Ninguno de ellos presta hoy servicio en la región.
El caso más significativo es el de los Talgo S-107. Este modelo, muy similar al S-106, ha sido diseñado para operar en distintos anchos de vía y alcanzar velocidades de hasta 300 kilómetros por hora. Esa característica resulta clave para la ruta Logroño-Madrid: podrían circular por ancho convencional hasta Zaragoza y, desde allí, aprovechar la alta velocidad hasta la capital. Sobre el papel, la solución técnica parecía clara.
El problema es que las unidades no han sido entregadas. Renfe, tal y como ha confirmado este miércoles a NueveCuatroUno, aún no ha comenzado a recibir de Talgo las 107 unidades comprometidas, cuyo suministro debía haberse iniciado en 2024. En septiembre del pasado año, el propio ministro reconocía públicamente la situación y admitía su preocupación por el retraso. Desde entonces no se han comunicado fechas concretas de llegada.
A la espera de los S-107, la otra vía de mejora anunciada era la reforma integral de seis trenes de la serie 490 (Alaris). Durante una visita a los talleres de Fuencarral, el ministro explicó que estas unidades reforzarían las conexiones Zaragoza-Pamplona y Zaragoza-Logroño y que su entrada en circulación estaba prevista a lo largo de 2025.
La renovación contemplaba cambios significativos: interior rediseñado con más asientos en clase única, enchufes en cada plaza, iluminación LED, nuevos sistemas de información al viajero, espacio para bicicletas, máquinas vending y maleteros ampliados. El objetivo declarado era mejorar la experiencia del usuario y facilitar los transbordos con la alta velocidad en Zaragoza.
Sin embargo, tampoco en este caso hay novedades operativas. Las unidades no circulan aún por el trazado riojano y no se ha concretado una fecha definitiva para su puesta en servicio.
La Rioja, que aspiraba a una mejora sustancial de su conectividad ferroviaria a través del nuevo material rodante, sigue sin ver materializados esos compromisos. Pero en las vías riojanas, de momento, nada ha cambiado.


