«No hay cargo sin carga», bromea David García de la Cal, nuevo director de Cáritas La Rioja. Para García de la Cal es «un honor» que José Andrés Pérez, anterior director de la entidad, y el obispo de la Diócesis, Santos Montoya, hayan confiado en él para desempeñar esta tarea.
Llega al cargo después de trece años como responsable de Proyecto Hombre La Rioja y lo hace con tres prioridades muy claras. La primera, «ver y escuchar, para así poder aprender». La segunda y la tercera son tratar de resolver dos de los grandes problemas que afectan a los riojanos hoy en día: la vivienda y el empleo. «La vivienda es un derecho tan básico y necesario y que da tanta dignidad que es ahí donde Cáritas lleva tiempo poniendo su energía y es donde yo también la quiero seguir poniendo. Y el acceso al empleo es lo que te puede dar los recursos económicos y la independencia suficiente para poder salir de la exclusión», señala David.

Empieza esta nueva etapa con ilusión, pero siendo consciente en todo momento de las responsabilidades que implica y las dificultades a las que va a tener que hacer frente: «Las necesidades que surgen son muy acuciantes. Hay gente con necesidad de vivienda, de empleo, con necesidades económicas para pagar la luz, el teléfono… también de adquirir formación y capacitación para poder salir de la exclusión. Los proyectos son casi ilimitados, pero los recursos con los que contamos siempre son limitados».
Como director: «Se abre un mundo desconocido en cada área y en cada programa, del que tenía una idea de lo que se hace, pero no la realidad de todo el trabajo, el esfuerzo y las personas que hay detrás». Así que estos primeros momentos están siendo para David de tener los oídos y el corazón muy abiertos: «Estoy hablando para intentar entender, comprender y amar a Cáritas. Antes de tomar decisiones, de liderar, lo responsable es escuchar».
Es consciente de la importancia de que la sociedad conozca la labor que se lleva a cabo desde Cáritas: «El enorme trabajo que se hace y que realmente la ayuda, el dinero, llega directamente a las personas que lo necesitan. También que la sociedad perciba el amor que cada uno de los compañeros pone». Es una realidad que David siente y vive profundamente en su día a día: «La ves en cuanto te asomas un poquito de cerca».
Para David, trabajar en Cáritas va mucho más allá de lo laboral. Este trabajo también da respuesta a una vocación de servicio: «Lo que hago lo entiendo como un servicio a Dios, a la Iglesia. Siento que soy un instrumento suyo y que, de alguna manera, llena también esa parte de mi vida que es la vocación por ayudar a las personas que tienen menos».
Esta nueva etapa le permite aunar tres de los grandes pilares que han marcado su vida: su fe católica, su vocación por ayudar a los demás y su experiencia laboral adquirida durante todos estos años. «Todo esto es lo que yo quiero poner al servicio de la comunidad con toda la humildad. Desde el respeto y el trabajo, pero también sabiendo que soy una persona que se entrega en cuerpo y alma a su trabajo», afirma el nuevo director de Cáritas La Rioja.


