El Rioja

Una cata comparativa entre Rioja y Ribera para profundizar en Roda

Javier Gil-Arellanos y María Santolaya, en las instalaciones de la bodega.

Una cata varietal con juego de añadas y denominaciones permite conocer una variedad de manera más profunda, ahondando en los suelos y en las condiciones meteorológicas que determinan el resultado final. Con este propósito celebra el Grupo Roda la cata inaugural del VII ciclo de Catas Underground organizado por NueveCuatroUno y Calado by Criteria de la mano de Argraf, Cartonajes Santorroman, Cork Supply, Ramondin e Intranox (entradas agotadas). Serán María Santolaya y Javier Gil-Albarellos, del departamento técnico, quienes protagonicen la cita con algunas de las referencias icónicas de la bodega jarrera y de su ‘hermana’ en Ribera del Duero, Bodegas La Horra: Corimbo 2022, Roda I 2019, Corimbo I 2019 y Roda I Blanco 2022. Además, y para abrir el apetito, el AOVE Aubocassa de Mallorca que elabora Roda será quien inaugure la velada con el oro líquido de la cosecha 2025.

– ¿Cómo explica el grupo la incursión del aceite de oliva virgen extra en una cata de vinos?

– Para nosotros es uno de los pilares clave del proyecto y nos permite explicar quienes somos y el espíritu de que en cada sitio al que hemos ido hemos trabajado de una manera diferente intentando preservar la identidad de la zona. Un cien por cien arbequina, fresco, elegante y delicado, sin amargor ni picor, que nos parece una buena entrada para presentar los vinos del grupo.

– ¿Qué mensaje buscan dar con Corimbo 2022?

– Principalmente, transmitir el paisaje de la Ribera del Duero, con esa terrosidad y lo arduo que tiene. Pero a su vez este vino incluye el toque fresco de fruta roja que es el factor diferencial de esta zona y por el que siempre apuesta la bodega en sus creaciones. En nuestros vinos queremos mantener la raza de Ribera pero con un toque de frescura, un perfil muy diferente a nuestros vinos de Rioja y también a lo que se ve habitualmente en Ribera.

– El juego comparativo llega con Roda I y Corimbo I, ambas de la añada 2019.

– Aquí hablaremos más de suelos y clima y cómo interpretamos una misma variedad, el tempranillo, en diferentes regiones y cómo se expresa esta. Ambos son los vinos insignia de las dos bodegas y ambos se elaboran de manera prácticamente similar. Para los dos vinos utilizamos viñedo viejo, de poca producción, que concentre bien la esencia del tempranillo, así que son totalmente comparables para ver el potencial de esta gran variedad en una añada que tanto en Rioja como en Ribera fue muy buena.

– ¿Qué va a sorprender de Roda I Blanco, de reciente lanzamiento?

– La primera añada fue 2019, pero por su escasa producción creemos que no es un vino al que el público tenga fácil acceso. Va a sorprender por ser un perfil de blanco totalmente diferente en Rioja, con una forma de elaboración distinta, ya que hacemos una maceración de seis días con hollejos y una larga crianza con lías. Es un vino en el que trabajamos mucho la vinificación y en el que la selección de uva también es peculiar. No tenemos viñedos exclusivamente de blanco destinados a este vino, sino que cogemos aquellas uvas procedentes de las cepas de las cabezadas que se encuentran en los viñedos viejos de tinto. Antes esa uva blanca se vendía hasta que decidimos elaborarla por separado y fue un acierto seguro. Hemos conseguido una viura con mucho potencial y que se asemeja a la categoría del Roda I y Corimbo I.

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