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Javier Arnedo: «La Administración riojana está más en inaugurar calles sin luz que en ayudar a las empresas»

Javier Arnedo (El Villar de Arnedo, 1970) culminó 2025 alcanzando la presidencia de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales de Transporte por Carretera (Conetrans). Para este empresario riojano, 2026 ha comenzado con otro hito: la presidencia del Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC), órgano interlocutor oficial y absoluto de la Administración con el sector que agrupa a las distintas asociaciones y patronales del transporte.

– Empresario, presidente de CETM La Rioja, de Conetrans y ahora también del CNTC. ¿No es demasiado?

– Todo está relacionado y comparten el denominador común del transporte, que es mi vida y mi pasión. Es cierto que la empresa ,como el Comité y las organizaciones, requieren de tiempo y de esfuerzo; pero tengo la suerte de levantarme cada día con ilusión y con fuerza por trabajar en pro de mi sector, además de haber conseguido rodearme de personas muy capaces para llevar adelante cada proyecto.

– Su trayectoria en el asociacionismo ha sido meteórica.

– Puede parecerlo, pero no lo es. Llevo presidiendo CETM La Rioja durante más de 15 años y creo que es un tiempo considerable como para optar a retos nuevos. Quizás sorprenda que el presidente de una organización con tan solo 15 años de vida haya alcanzado la presidencia de Conetrans y del CNTC, pero eso no quiere decir que no esté preparado o capacitado. De todas formas, será el tiempo el que diga si mi papel al frente de estas dos organizaciones nacionales ha sido bueno, malo o regular.

– ¿Qué objetivos persigue el frente del Comité Nacional del Transporte por Carretera?

– Son muchos, pero se resumen en uno solo: dignificar el sector del transporte de mercancías por carretera. Nuestras empresas y nuestros conductores no tienen el reconocimiento que su labor merece. El transporte de mercancías es esencial para el desarrollo social y económico del país y, pese a esa labor imprescindible, no tenemos tan siquiera el respeto que nos merecemos.

Precisamente, conseguir que nuestro trabajo se valore en su justa y verdadera medida es la meta que persigo y también lo que me ha animado a presidir el CNTC. Para ello trataré de que el sector y todas las organizaciones que lo componen avancen conjuntamente desde la unidad, el consenso y la sensatez.

– A lo largo de estas semanas se ha dejado ver su talante directo y hasta beligerante con la Administración, criticando restricciones o el estado de las carreteras.

– Yo añadiría también lógico. No es normal que sin previo aviso se prohíba el tránsito de nuestros camiones porque las previsiones meteorológicas anunciaban una nevada. ¿Y nuestros conductores? ¿Tirados en una cuneta? No podemos permitir ese trato que reciben nuestros profesionales.

Tampoco podemos permitir que se nos prohíba circular en fin de semana. Nuestros camiones son conducidos por personas que tienen familia, aficiones y derecho al descanso en sus casas. Parece que es necesario recordar que nuestros camiones transportan todo aquello que necesita la sociedad, que no circulan por mero capricho de alguien que prefiere el camión al turismo: estamos prestando un servicio básico e imprescindible.
Tampoco podemos permitir el lamentable y denigrante estado que presentan muchas de nuestras carreteras, tanto de la red principal como de la secundaria. Suponen un serio peligro para todos los usuarios de las vías.

– ¿Cuáles son los problemas a los que se enfrenta el sector?

– No me gusta hablar de problemas, prefiero llamarles retos. Y estos retos son demasiados: la falta de conductores, el control de la jornada de nuestros trabajadores, digitalización, descarbonización, conseguir una armonización en materia fiscal, acabar con las restricciones sin sentido al tráfico de nuestros camiones, lo incierto que se adivina el futuro a corto plazo en lo que a la regulación del sector se refiere… Cada uno de estos retos sólo se convertirá en oportunidad si todas las organizaciones del CNTC somos capaces de caminar unidas y firmes.

– La falta de conductores es acuciante. ¿Cuáles son las soluciones que propone para atajar este grave problema?

– Buena parte del problema es que la cultura del esfuerzo en España está en vías de desaparecer. Y no, no es una cuestión sólo de dinero. ¿De qué sirve que un conductor gane 5.000 euros si luego no puede pasar tiempo en su casa con su familia, o si se tiene que jugar la vida para que no le roben la mercancía?

Necesitamos hacer atractiva la profesión, facilitando la vuelta a casa de nuestros trabajadores, evitando restricciones inútiles, creando zonas de estacionamiento seguras, mejorando el trato que reciben los conductores por parte de los cargadores o anticipando la edad de jubilación. La Administración tiene que ayudar para conseguir estos objetivos y también tiene que facilitar y agilizar la contratación de conductores de terceros países mientras en España no haya gente queriéndose subir a un camión.

– Volvamos a La Rioja: parece paradójico que su organización, siendo mayoritaria, esté fuera de la Federación de Empresarios de La Rioja.

– En realidad, es ilógico. En el seno de la FER dolió que se creara CETM La Rioja y después de 15 años aún no se han cerrado esas heridas. A quienes fundamos nuestra organización y a las empresas que se han unido a CETM durante este tiempo se les ha expulsado de la FER, pese a que nuestra organización tiene un peso enorme dentro de CEOE.

Nunca lo hemos llegado a entender. Creo que son celos o envidias llevadas hasta el extremo de lo absurdo y esperpéntico. El tiempo está dando la razón a nuestra organización y nuestra representatividad es mucho mayor que el resto de las asociaciones de transportistas de La Rioja.

– Gracias a su actual posición relevante en CEOE, ¿tratará de reconducir esta situación?

– No voy a negar que me gustaría, pero es algo que hemos intentado en varias ocasiones y siempre nos hemos encontrado con desprecios y desaires. Sucede que este tipo de organizaciones están dirigidas por gente en el final de su carrera profesional y que, además de aportar poco o nada por mejorar la situación de las empresas riojanas, utilizan esa posición para su beneficio personal. Por eso lo veo complicado, pero no descarto intentarlo.

– CETM La Rioja fue muy crítica con el desvío de camiones a la AP-68 y, más recientemente, con la puesta en marcha del Centro Logístico Intermodal de La Rioja (CLIR).

– Una organización empresarial tiene que ser reivindicativa y luchar por lo que cree que es lo mejor para el sector al que representa. No lo entiendo de otra manera. El desvío de camiones fue un atentado contra la libertad de nuestras empresas, nos señalaba como los culpables de los accidentes de la N-232 y se traducía en un incremento de nuestros costes de explotación.

No lo podíamos aceptar de ninguna manera. En realidad, desviaba la realidad del problema, que no es otro que el abandono que sufre La Rioja en materia de infraestructuras. No olvidemos que somos la única comunidad que no está atravesada por una autovía gratuita.

El CLIR es más de lo mismo. Ya existe una terminal intermodal en El Sequero que no se utiliza y no entendemos cómo se concede una subvención de 3,65 millones de euros a una empresa privada para que gestione de manera particular algo que debía ser de dominio público.

Nunca se nos ha explicado si podemos utilizar este centro y cuando lo hemos preguntado nos han dicho que es una iniciativa privada. Pero claro, pagada con dinero público. Este tipo de cosas afectan negativamente al resto de las empresas de transporte de La Rioja y por eso lo denunciamos y seguiremos haciéndolo.

– Hasta el Tribunal Supremo les dio la razón en lo del desvío.

– Señal de que no estaríamos muy equivocados. Aquello demostró que el sector había trabajado más que las propias administraciones y probamos los motivos por los que los camiones no podían ser expulsados de la carretera. Luego, con las cartas vueltas, la Administración maquilló su normativa y terminó saliéndose con la suya.

– Su organización también tumbó el convenio colectivo.

– No exactamente. Lo tumbó una sentencia judicial después de probarse que el convenio se había negociado a espaldas de nuestra asociación y de manera contraria a la ley, ya que las organizaciones que lo firmaron no aglutinaban a la mayoría de los trabajadores del sector, tal y como marca el Estatuto de los Trabajadores.

– ¿Ese carácter reivindicativo es compatible con una buena relación con la Administración regional?

– Tenemos una Administración instalada en otros asuntos. Prefieren inaugurar avenidas sin luz que atender las necesidades de las empresas que generan puestos de trabajo y riqueza. No digo que inaugurar calles no sea importante, pero nuestras empresas tan sólo requieren algo de atención que nunca llega.

Sinceramente, preferiría tener peor relación con la Administración de La Rioja y conseguir algún avance. Es cierto que tenemos buena relación, pero no avanzamos en absoluto en las propuestas que le llevamos. Y que conste que todas esas propuestas son sensatas, razonables y positivas para todos.

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