Con la obligación de cambiar su dinámica, la UD Logroñés visita al Tudelano, un rival directo (domingo 17:00 horas, Ciudad de Tudela). Con 33 puntos, los de Unai Mendia se encuentran ya a once del ascenso directo, marcado por un Real Unión que se ha impuesto en Gernika (2-3), para alcanzar los 44. A cuatro se sitúa precisamente el Gernika, que marca el playoff (37). Con muy pocas opciones de subir por la vía rápida, el envite ofrece una oportunidad de acercar la promoción y enderezar una temporada difícil. En el último empate frente al Basconia (2-2), la grada pidió la dimisión de la directiva y del gerente Sergio Rodríguez. La paciencia se agota y por ello, solo el triunfo puede calmar las aguas.
Son los resultados los ‘dictadores’ del balompié. Antes de Navidad, el equipo convenció y encadenó cuatro victorias seguidas. No eran entonces el Bayern de Munich ni ahora son los peores. En cualquier caso, aquel buen momento acabó y actualmente, la entidad presidida por Félix Revuelta ha cosechado solo cuatro puntos de los últimos quince. Llena de dudas, la UD Logroñés debe volver a su versión más sólida. «Somos capaces de ganar a cualquiera si estamos a nuestro mejor nivel», declaró el entrenador en la previa. Y eso pasa por dejar de cometer errores y sobre todo, por no regalar expulsiones. Van dos rojas consecutivas: Cabetas en Nájera, con la posterior remontada blanquiazul (2-1) y seguidamente, Otadui en la última jornada.

Foto: UD Logroñés
Ni el citado Otadui ni el entrenador blanquirrojo podrán estar en el césped, sancionados ambos con dos partidos por su última expulsión. El resto de piezas sí está disponible para afrontar un examen clave. No hay demasiado margen de maniobra: perder en Tudela significaría despedirse del ascenso directo y además, seguir lejos de los cinco mejores. Si hay algo que no se puede permitir la entidad es otro año sin, al menos, jugar la promoción de ascenso. Vencer al tercer clasificado, en cambio (37 puntos), les metería de lleno en la lucha por todo. Labor que tendrán que acometer los que ya están, una vez pasado el mercado invernal.
Solo dos futbolistas, el central Aritz Muguruza y el atacante Álex Cerdá, han llegado en una ventana decepcionante para la afición. La masa social esperaba más movimientos, más nuevas caras con las que ilusionarse de cara al final de liga. «El mercado es el que es», asumió Mendia. Tras las salidas de Manex Rezola, Lhéry y Bobadilla, una nueva incorporación ha llegado desde la cantera. Se trata del sub-23 Raúl Bello, que ha saltado del juvenil al primer equipo y lucirá el dorsal 32. Su técnico le incluyó en el banquillo ante el Basconia y probablemente, pronto le dé minutos. Además, Muro y Dani también son futuribles en sus planes. A falta de cartera, cantera.
El Tudelano se refuerza a conciencia para intentar el ascenso
Quien sí ha invertido más en reforzarse ha sido el Tudelano, con siete incorporaciones en este mercado invernal. Destaca el regreso del extremo izquierdo Colau o la incorporación de más atacantes (Naranjo y Teijeira). También han liberado ocho fichas, con la salida del punta Miguel Clavería al Torremolinos, de Primera Federación, como la pérdida más destacada. Muchas caras nuevas en un proyecto liderado por el riojano Héctor Urquía en el banquillo y argumentos de sobra para saltar a la categoría superior. Entre ellos, el delantero Íñigo Alayeto, pichichi del Grupo II (13 goles).
Los riberos cayeron por 1-0 en su última comparecencia, ante el Eibar B. En Areitio no anotó Alayeto, que rompió así una racha de seis partidos seguidos ‘mojando’. Es la punta de lanza de un Tudelano potente como local: endosó un 5-1 al Sestao River la última vez que jugó frente a su afición y solo ha dejado escapar ocho puntos de allí (siete triunfos, un empate y dos derrotas). El último que se impuso fue el líder Real Unión (1-2), en el descuento de la segunda parte. Nadie gana fácil en un campo donde los encuentros se hacen muy largos. Que se lo digan al Náxara, por ejemplo, que pasó de ganar a perder en un añadido aciago.

Foto: CD Tudelano
Llega una nueva prueba en esta Segunda Federación hostil. Una sola campaña convierte a los futbolistas en veteranos de guerra de una categoría de la que intentan escapar desesperadamente. No hay partido fácil y el sufrimiento es la rutina. Se parece demasiado a la antigua Segunda B, con las lejanas decepciones del Zamudio, del Caudal, del viento de Socuéllamos. Un rosario de cicatrices, de derrotas y de dificultades. Detrás del equipo, los algo más de dos mil incondicionales. De ellos, al menos un centenar se desplazará a Tudela a pesar de todo. No es un momento de ilusión, pero toca remar. Inasequibles al desaliento.
En el campo, los futbolistas esperan responder. La UD Logroñés deberá cuajar un partido muy completo si quiere ganar. Bajar el pistón resulta peligroso, como ya ocurrió en la primera vuelta, cuando los navarros vencieron por 1-2. Aquel 25 de octubre, los de Urquía sometieron el centro del campo riojano en un primer tiempo primoroso. Es el guion a evitar en un día para cerrar la herida o aumentar la sangría. La respuesta estará en el césped.


