CARTA AL DIRECTOR

Noche de Reyes en el Servicio de Urgencias del Hospital San Pedro

Durante la tarde del 5 de enero, la infección respiratoria aguda de mi madre fue empeorando de manera alarmante: apuntaba a una neumonía. Desde el 112, atendiendo a su situación (89 años, enfermedades crónicas), nos derivaron a Urgencias del Hospital San Pedro.

Allí llegamos a las 21:45 horas. La enfermera del triaje no pudo atenderla hasta las 22:25 horas: estaba sola y debía atender antes a las numerosas ambulancias que llegaban sin parar. Se hizo cargo de la situación eficientemente, pero nos comentó que no había disponible ningún lugar adecuado donde instalar a mi madre hasta que la pudiera atender el personal médico: todos los boxes y camas estaban ocupados. Lamentaba mucho que una persona de su edad y con su situación de salud (fiebre, tos, gran malestar general, mareos, debilidad) tuviera que permanecer en la sala de espera. Anticipó que tendríamos que esperar mucho tiempo por el desbordamiento de las Urgencias. Organizó que le hicieran las RX adecuadas para ir adelantando.

Mientras esperábamos en las frías sillas de la sala de espera saturada, la mayor parte de la gente tosía (eran días álgidos en virus respiratorios) y hablamos con varias personas: llevaban esperando más de 8 horas para que las viera por primera vez personal médico. Había una mujer también mayor con sintomatología cardíaca, esperando desde las 16:00 horas. La atendieron hacia la media noche con sintomatología de infarto de miocardio… Otra persona se desplomó literalmente en la sala de espera. La situación de mi madre empeoraba por momentos: no podía aguantar en esas condiciones, suplicándome que la llevara a casa. Insistí a la enfermera de triaje, que comprendía bien la situación, pero dijo que no podía hacer nada más.

Más de 4 horas después de llegar a Urgencias atendió a mi madre una médica residente. La pasaron rápido a la Sala de Enfermería, llena de gente con diferentes patologías (alguna vomitando, muchas con fuertes dolores). Ante tanta gente con virus respiratorios, estaban abiertas las ventanas (esa noche nevó en Logroño): las personas enfermas se abrigaban como podían para soportar el frío. Las enfermeras, TCAE, celadoras no paraban de atender a tanta gente, igual que el Servicio de Radiología y Laboratorio.

Tras administrar medicación y hacer pruebas a mi madre, nos enviaron a la Sala de Espera general hasta que llegaran los resultados: me negué porque mi madre no lo podría soportar en su estado. Encontramos un sillón en la Sala de Espera de Traumatología, donde abrigué a mi madre con dos mantas que nos facilitaron. Allí había varias mujeres mayores en similar situación a la de mi madre, tumbadas en esos bancos de metal. ¿A quién le pareció buena idea que esos bancos fríos e incómodos son los adecuados para que personas enfermas esperen durante horas? Abrigadas como podían para soportar el frío. Situación lamentable. Hacia las 6 de la mañana el médico adjunto confirmó la neumonía y la necesidad de ingreso hospitalario, pero reconoció que no había ningún sitio donde trasladar a mi madre. No se sabía si la neumonía de mi madre era contagiosa y permaneció todavía bastantes horas en esa Sala de Espera de Traumatología, junto con más personas mayores- todas a la espera de una cama desde hacía varias horas- hasta que a lo largo de la mañana pudo ser trasladada a un box. Nunca hubiera imaginado que la Noche de Reyes iba a ser tan reveladora del deterioro de nuestro sistema sanitario. El personal sanitario, desbordado, nos atendió con mucha empatía, profesionalidad y eficiencia. Pero es insuficiente, igual que las instalaciones, con déficit de mantenimiento (suciedad acumulada, paredes y techos desconchados, sillones rotos,…).

El personal nos dijo que lo vivido esa noche no era algo excepcional, sino la dinámica habitual del Servicio de Urgencias desde hacía muchos meses. Que estaban desbordadas por trabajar con esa presión asistencial y que les impactaba en su salud. Urge organizar otro sistema de atención a las personas mayores en Urgencias: necesitan otro tipo de mobiliario, salas, tiempos de atención, más personal para atender a sus dependencias.

Se llega tarde en la organización de canales y espacios asistenciales adecuados para ellas. Como “regalo” de Reyes, informamos de esta situación a las autoridades sanitarias competentes y solicitamos que organicen este Servicio acorde a las necesidades de las personas mayores (y al resto de la población), quienes no merecen este servicio en la sanidad pública riojana, más propio de un país en vías de desarrollo.

*Puedes enviar tu ‘Carta al director’ a través del correo electrónico o al WhatsApp 602262881.

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