El 2o de enero de 2025, Trump era investido presidente de los Estados Unidos de América por segunda vez. Un mes después, Lizeth y Bruce Hamilton llegaban a La Rioja desde California. «El mismo mes de las elecciones aplicamos para el visado para poder venir a España, porque ya se veía que iba a ganar Trump y no queríamos volver a pasar por eso», cuenta Lizeth.
A ella, la primera legislatura del magnate la pilló en la universidad estudiando Ciencias Políticas. Una época que recuerda como «muy estresante»: «Casi todas las clases fueron discutiendo algo más que había hecho o si había roto la Constitución. No queríamos volver a pasar por eso». Así que la victoria de Trump es uno de los principales motivos por los que el matrimonio se decidió a abandonar Estados Unidos e instalarse aquí. «Nos sentimos avergonzados de decir que somos de Estados Unidos porque la gente lo primero que hace es preguntarnos por esta persona», señala Lizeth.

Más de 9.000 kilómetros separan La Rioja de California. Aun así, las noticias recorren esa distancia en segundos. Y no son nada esperanzadoras. A las continuas y vergonzosas redadas del ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas), se suma que, el pasado sábado en Minneapolis, la agencia asesinó a tiros a Alex Pretti, un enfermero estadounidense. Este mismo mes, también agentes del ICE asesinaron a Renée Good, madre de tres hijos y ciudadana estadounidense.
Bruce cree que estos hechos deberían ser la gota que colmara el vaso para aquellos que votaron por Trump, aunque teme «que nada a estas alturas los hará admitir que se equivocaron y unirse a la campaña para decirle a la administración actual que este es el fin».
«Todas las cosas pasan cuando estamos dormidos. Despertamos cada día con noticias de tiroteos, o de que han matado a otra persona», cuenta Lizeth. «Sentimos un poco de culpa porque nosotros estamos aquí y nos pudimos mudar, pero hay mucha gente que no tiene los medios para irse», añade.
Para Bruce, es surrealista ver cómo el país en el que creció ahora se vuelve irreconocible: «Ver cómo las noticias empeoran día a día, desde la seguridad y la paz de Logroño, nos hace sentir muy agradecidos de haber podido salir, pero nos duele el corazón por la gente de allí, que no votó por esto ni lo quiso. No deberías tener que dejar tu país, tu familia y tu trabajo para irte al otro lado del mundo y sentir paz».
Nina Bosken lleva desde 2018 viviendo en La Rioja. Llegó a Logroño desde Cincinnati, Ohio, y trabaja como auxiliar de conversación. La última vez que estuvo en Estados Unidos fue en 2023 y, aunque tenía pensado volver el verano pasado, al final desistió: «Suelo hablar en español con mi marido y viendo todo lo que está pasando, tengo un poco de miedo».

El hermano de Nina trabaja en un hotel en un pueblo turístico de Colorado y le cuenta que inmigración ha visitado ya varios hoteles de la zona, ya que son lugares en los que siempre hay inmigrantes trabajando. A Nina, con todo lo que está ocurriendo, se le quitan las ganas de viajar, «pero es una pena porque llevo casi tres años sin ir».
«Es muy triste, es muy duro de ver», afirma Nina, quien nunca ha votado a Trump. «No digo que es lo que estaba esperando, porque creo que nadie se esperaba todo esto, pero hay una parte que no me sorprende», añade.
Desde aquí, cuenta que lo único que puede hacer es compartir las noticias y los vídeos de lo que está pasando. Al igual que ella, la gran mayoría de su círculo no votó a Trump, pero, aun así, «siempre hay alguien a quien convencer» de que esto, tal vez, no sea lo correcto.


