Hay platos que no fallan como termómetro para medir el cariño de una cocina. En Logroño, ciudad de barra viva y tapa con nombre propio, hay tres recetas que señalan si un bar merece la pena o no: la tortilla de patata, el pimiento relleno y, por supuesto, la croqueta. Si un local domina cualquiera de estas tres artes, normalmente es porque detrás hay oficio, mimo… y respeto por lo sencillo bien hecho.
Este viernes 16 de enero se celebra el Día Internacional de la Croqueta, y en la capital riojana hay tantas buenas que sería imposible hacer una lista definitiva. Pero aquí va nuestra selección personal: cinco locales de Logroño donde puedes ir y disfrutar de croquetas fantásticas sin necesidad de reservar mesa ni meterte en un menú largo. Sitios perfectos para ir directo al grano: pedir una ración, levantar la copa… y dejar que el crujiente hable.
1. Tondeluna (El Espolón)
Si hay un lugar donde la croqueta se siente en casa, ese es Tondeluna. Aquí el asunto trasciende. Es una cuestión de identidad. Reconocida por muchos como la mejor croqueta de España, lo es porque Marisa Sánchez la trabajó durante muchos años hasta alcanzar la perfección, y su familia, los Paniego, cuidan este legado como si fuera el mejor tesoro. Que por suerte para los riojanos comparten en todos sus proyectos gastronómicos.
Su croqueta es ideal para abrir apetito (o para convertirla en el plan completo): bien presentada, equilibrada y con esa textura que no engaña. Ese tipo de bocado que puedes comer con calma… pero también desaparece en tres minutos si estás con amigos.

La famosa croqueta de la familia Paniego.
2. Divina Croqueta (La Laurel)
Que esté en La Laurel no es casualidad: aquí se viene a picar, a probar y a discutir cuál es la mejor barra de Logroño. Y si el local se llama Divina Croqueta, ya sabes que hay una declaración de intenciones detrás.
Es uno de esos sitios donde puedes ir precisamente a lo que vas: croquetas. Sin rodeos. Un lugar que juega con el concepto, que lo pone en el centro, y lo convierte en protagonista.
Perfecto para quienes buscan la croqueta como tapa principal, como plan, porque además hay un amplio surtido de sabores, todos honestos, con sentido… sabrosas.

La croqueta de las hermanas Loro en Divina Croqueta. EFE/Fernando Díaz.
3. Wine Fandango (El Espolón)
En Wine Fandango el ambiente acompaña y la propuesta es moderna, pero sin renunciar a lo que funciona. Y la croqueta, cuando está bien hecha, funciona siempre.
Aquí el encanto está en esa mezcla: un espacio cuidado, buen ritmo de barra y cocina con intención. Su croqueta entra con facilidad: crujiente fuera, cremosa dentro y con sabor que se queda. De las que hacen que pidas otra ronda “porque sí”, aunque jurabas que solo ibas a tomar algo.

La croqueta del Wine Fandango. FOTO: gallete_fresitas
4. Umm Food & Drinks (calle San Juan)
San Juan es ruta imprescindible y Umm Food & Drinks se ha ganado sitio propio en el mapa del tardeo y la tapa con personalidad. Su croqueta es una de esas sorpresas que te hacen apuntar el nombre mentalmente para repetir.
Ideal para ir en formato informal, sin solemnidad, con esa sensación de barra de confianza donde el plan se alarga sin darte cuenta. Porque eso también es muy logroñés: entrar “a por una cosa” y salir con media ruta hecha.

La obra de Alex García en el Umm Food & Drinks.
5. Bar Iturza (calle Marqués de San Nicolás)
Y si este ranking tiene un guiño a la tradición de barra riojana, ese es el bar Iturza, en la calle Marqués de San Nicolás. Un local de los que representan el Logroño auténtico: el de siempre, el que tiene clientela fiel, el que no necesita fuegos artificiales. Con un tercio de cerveza se celebra cualquier viernes de invierno. Y con una de sus croquetas, el asunto se redondea.
Hemos perdido ya el sentido apuntando los sabores que han logrado darle a su rica bechamel, trabajada a mano, con un brazo firme y constante. De ajoarriero, de chuletilla a la brasa, de castaña, de merluza, de rabo de toro… En fin, lo mejor es darse una vuelta y ver con qué nos sorprenden este fin de semana que se celebra además esta efeméride.

En el Iturza elaboran una croqueta diferente cada semana.
¿Por qué estos cinco? Porque puedes ir directamente a por las croquetas, y están muy ricas. Pero Logroño está lleno de restaurantes donde las croquetas son espectaculares, pero a veces forman parte de una experiencia más completa: reservar mesa, sentarse, pedir entrantes, plato principal, postre…
Este Top 5 va por otro camino: sitios donde se puede ir a tiro hecho, pedir croquetas sin complicarse y disfrutarlas como lo que son: una obra de arte popular. Porque la croqueta es eso: un plato humilde y, a la vez, uno de los más difíciles de clavar. Y cuando un bar lo consigue, suele ser señal de algo más: una cocina con respeto por lo básico, por el punto, por los detalles.
¿Con cuál te quedas?
Este Día Internacional de la Croqueta es la excusa perfecta para hacer lo que Logroño mejor sabe: salir a la calle, recorrer barras, probar bocados y convertir una tapa en conversación. Nosotros lo tenemos claro: si vas a por croquetas y quieres acertar, estos cinco locales son apuesta segura. Pero queremos saber tu opinión. Aceptamos sugerencias en el email [email protected] y en el número de Whatsapp +34 602 262 881.


