Un sinónimo de Navidad en Logroño es la tradicional exposición de belenes que organiza la Asociación de Belenistas de La Rioja y que se celebra todos los años, pero que este se ha trasladado a la sala de usos múltiples del Ayuntamiento de Logroño. Esta asociación trabaja durante todo el año para mantener viva una de las tradiciones navideñas con más arraigo. Al frente está Luis Javier Jiménez desde hace ya una década.
Todos los años los belenes que componen la exposición son completamente nuevos. «Menos las figuras, que son compradas, el resto está todo hecho a mano», señala Luis Javier.
El trabajo empieza en febrero, solo quince días después de desmontar, cuando se decide de qué se va a encargar cada uno. Cada uno trabaja a su ritmo, sin prisa pero sin pausa. Por eso hay gente que ya tiene terminado su belén en Semana Santa y otros que les cuesta todo el año. «Lo que pasa siempre es que tú tienes una idea en la cabeza y al final el belén te lleva, te falta siempre espacio, y de lo que has ideado tú en tu cabeza a lo que al final sale, pues hay una gran diferencia», cuenta.
En torno a 50 personas, organizadas en diferentes grupos, conforman la asociación: «Está el grupo que se encarga de hacer las figuritas que luego vendemos en el mercadillo y con la que nos financiamos, el que se encarga de los dioramas, también el que se encarga de los montajes en diferentes sitios». Por ejemplo, Luis Javier este año ha realizado parte del gran belén que se encuentra en el centro de la exposición y uno de los pequeños.

Parte del gran belén que ha montado Luis Javier.
Debe ser que unas fiestas navideñas les saben a poco y, por eso: «En 2026, Logroño tendrá dos navidades. La normal en diciembre y luego el último fin de semana de junio vamos a organizar el Congreso Nacional Belenista aquí y vamos a montar tres exposiciones, una será en el claustro de Palacio, otra en Caja Rioja La Merced y otra en el Riojaforum. La gente podrá visitar estas tres exposiciones en junio como si fuera Navidad, pero con el buen tiempo, en manga corta».
Lo de Luis Javier con los belenes empezó por pura casualidad, por una de esos golpes inesperados que tiene la vida. «Hace ya 40 años puse un belén en el escaparate de mi negocio y el que era presidente de la asociación por aquel entonces lo vio y me preguntó que por qué no participaba. Después, coincidimos en la parroquia de San Pablo, donde él montaba un belén, y yo por las noches cuando se iban me pasaba a escondidas para ver qué habían hecho y cómo lo habían hecho. Un día me pillaron y allí empecé», recuerda.

«Es una afición que engancha mucho. Vas por el monte y ves una ramita y dices ‘me vendría bien para el belén’, o vas a una tienda y ves un botijo que también le iría bien», cuenta Luis Javier. Pero eso no es lo mejor. Lo mejor es que los miembros de la asociación han creado una familia. «La gente se anima, colabora, entonces estamos muy contentos por el buen ambiente y la gente se engancha por eso: por el buen ambiente y también porque les sirve para desconectar. Vas a hacer tu belén y desconectas de la vida rutinaria, del trabajo, de las historias que todos tenemos y consigues pasar un buen rato, relajarte y estar entre amigos».

Su parte favorita la tiene muy clara: ver la cara de ilusión de quienes visitan la exposición. «Nuestro récord son 45.000 visitas una Navidad», cuenta orgulloso. Solo hace falta pasarse por la exposición, abierta hasta el próximo lunes 5 en horario de 18:00 a 21:00, para ver que está siendo un éxito en gentes de todas las edades.


