Gastronomía

La ruta más dulce del rey de los postres

Cada maestrillo tiene su librillo y cada obrador su receta secreta de roscón de Reyes

En japonés existe un término, ‘betsubara’, que hace referencia a una especie de segundo estómago, de espacio extra que los humanos tenemos reservado para el postre. Una teoría que en España se confirma con el roscón de Reyes. Después de todas las comidas y cenas navideñas (que no han sido pocas y en las que no se escatima en cantidades) y después de jurar que ya no vas a comer más, siempre sacas hueco para el rey de los postres. Para que puedas elegir el roscón que más se amolda a tus gustos, te traemos una selección de algunos de los que se preparan en La Rioja.

– La Palmera (Avenida Colón, 53 y Avenida Portugal, 1, Logroño).

María Teresa Hernáez lo tiene claro: el roscón que se hace en su obrador lleva fruta escarchada por encima. «El nuestro es un rosco afrutado, el clásico que llevamos haciendo 65 años. De hecho la masa se hace con cáscaras de naranja y agua de azahar», explica. En cuanto al relleno, en La Palmera apuestan por los clásicos: nata, crema o las dos. Y con respecto a los tamaños, tampoco se complican: pequeño, mediano, grande y uno ‘mini’, que es para una o dos raciones.

– Garpesa (Avenida Pérez Galdós, 30, Logroño).

El año que Garpesa cumple seis décadas endulzando los paladares riojanos, se han atrevido con un nuevo relleno: la trufa. Pero no se preocupen los más clásicos: también tienen nata y crema (juntos y por separado) y merengue. Eso sí, aunque el interior cambie, el sabor de la masa es «el de toda la vida, porque aquí lo hacemos todo de forma artesanal y con productos de primera calidad», explica Noelia Higes. En tienda tienen tres tamaños: pequeño, mediano y grande. Bajo pedido, puedes pedir el enorme, que da para unas 20 raciones. ¿Lo más característico de este roscón a primera vista? El azúcar glas y los piñones que acompañan a las frutas escarchadas.

– Horno La Esperanza (Pío XII, 9, Logroño).

Daniel Díez lleva haciendo roscones desde 1978 y lo tiene claro: el relleno que más triunfa es la nata. «Por encima de cualquier cosa», señala. Aunque también los hay quienes lo prefieren sin el relleno, como el propio Daniel. «El mío es un rosco que está pensado para comer solo», explica, y es que según sus palabras, lo que hace especiales a sus roscones es la masa, que ya de por sí hace que «sea sabroso». En su obrador siguen la receta tradicional: crema o nata para quien lo quiera relleno y por encima, fruta escarchada, azúcar y almendras. En La Esperanza tienen cuatro tamaños de roscones: pequeño, mediado, grande y muy grande, porque cuando hablamos de postres, mejor que sobre a que falte.

– Pan caliente (Av. Gonzalo de Berceo, 10; Calle Clavijo, 20 y Av. Club Deportivo, 84, Logroño) y El otro costal (Calle Marqués de Murrieta, 60, Logroño).

Monica Rubio destaca que cada año los riojanos consumimos más roscones. En los distintos obradores preparan estos postres de manera artesanal rellenos de nata, chocolate, crema y merengue. El que más triunfa es, para sorpresa de nadie, el más clásico: la nata. Eso sí, la crema nunca falta en estos roscones y es que acompaña a las frutas escarchadas en la parte superior.

– Melt (Hermanos Moroy, 12, Logroño).

Si alguien se ha atrevido a innovar con los roscos han sido los chicos de Melt. Es su primer año preparando este postre y se han coronado: sus roscones se habían agotado antes incluso de que empezaran las navidades. La masa se prepara en un obrador artesanal de Bilbao, pero lo que los hace tan especiales son sus rellenos: uno de Happy Hippo y otro de chocolate Dubai. Han apostado «por versionarlos como nosotros hacemos las tartas», explica Miguel Bezares.

– Papín – Gastronomía dulce (Travesía San Juan, 2, Logroño).

Los roscones que preparan Paco Álvarez y su equipo requieren de tres días de elaboración. «El primer día hacemos un prefermento, el segundo día hacemos la masa y el tercero es cuando formamos y horneamos», explica Paco. Aquí juegan con tres rellenos que se salen de la norma. El primero es similar al milhojas con «una crema pastelera de vainilla, nata montada y un poquito de salsa de toffee». El segundo hace honor a su pastel más conocido y que es «a base de praliné de avellanas». El tercero está pensado para los veganos y está hecho a base de manzana. Aquí solo manejan dos tamaños: uno pequeño (de cuatro o seis raciones) y uno mediano (de ocho a diez). Pero eso no es todo: también tienen una especie de «bombitas individuales de roscón, perfectas para tomar con un chocolate caliente».

– Veritas panis (Trinidad, 1, Logroño).

El roscón de este obrador es artesano «al cien por cien» y eso hace que salga «superesponjoso». Aquí hay solo dos opciones: o nata («el que más salidas tiene») o sin relleno. La decoración la componen pistachos, almendras y una sola fruta escarchada, la naranja.

– Horno Arguiñano (Avenida de la Paz, 72, Logroño).

«El de toda la vida». Así define Eduardo Villar el rosco que prepara en su obrador. «Lo que le hace especial es la materia prima que usamos. Eso y que están recién hechos», cuenta. «Eso es el valor añadido de estos roscones», añade. Los roscones de Eduardo pueden ir rellenos de trufa, moca, nata, crema o merengue. Pero, de nuevo para sorpresa de nadie, el más vendido es el de nata: «Fácilmente un 95 por ciento de los que vendemos son de nata». Elabora cuatro tamaños (individual, pequeño, mediano y extragrande).

– Pastelería Iturbe (Poeta Prudencio, 4, Logroño).

En Iturbe llevan desde el día 26 recogiendo pedidos de roscones «a saco», explica Laura Clavijo, quien calcula que venderán, aproximadamente, entre 600 y 700 roscones. «Este año estamos haciendo de tres tamaños: para seis, diez y quince personas», cuenta Laura, que ya avisa: «Son roscones majos, van bastante cargaditos». De relleno tienen dos opciones, nata y crema, que se pueden coger juntos o por separado.

– Panarte Isabel García (León Gentico, 9, Arnedo).

La paciencia es la madre de toda ciencia y eso es algo que Isabel García sabe muy bien. Por eso, lo que diferencia a sus roscones es el proceso de larga fermentación al que se somete a la masa: «Pienso que es lo que le da una buena calidad. Ese proceso permite que se vayan asentando más los sabores y que el bollo se aguante tierno días y que tenga esa esponjosidad especial». Aquí también apuestan por los rellenos clásicos: nata y crema. La decoración la componen almendra picada y naranja confitada en dados cien por cien artesanal, el «toque personal» de Isabel.

– Pastelería Berta (Villamediana de Iregua)

En Villamediana, los bocados más sabrosos del Día de Reyes los brinda la pastelería Berta, que suma ya seis décadas elaborando roscones «como antiguamente, totalmente artesanos». Si el secreto está en la masa, la receta ha pasado ya por dos generaciones para preservar el sabor y la esponjosidad. Respecto al relleno, eso sí, Berta se rige por aquello de que el cliente siempre manda. «El que más triunfa es la nata, pero también podemos elaborar el que nos sugieran: mitad nata y mitad crema, mitad merengue y mitad trufa o simplemente merengue o trufa. Cualquier idea es bien recibida», explican desde el establecimiento.

Cada maestrillo tiene su librillo y cada obrador tiene su receta secreta de roscón. Y tú, ¿con cuál te quedas?

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