La posible reordenación accionarial de Raventós Codorníu vuelve a sobrevolar algunas de las bodegas más emblemáticas de La Rioja. El fondo estadounidense Carlyle, principal accionista del grupo desde 2019, analiza distintas alternativas para el futuro de la compañía, entre ellas una venta total o parcial que podría implicar un cambio de manos en marcas históricas de Rioja, como Viña Pomal (Bodegas Bilbaínas), con sede en Haro.
Según publica El Confidencial en su edición de este viernes, Carlyle activó el pasado verano un proceso formal para explorar la venta de Codorníu, apoyado en unos resultados sólidos: 195 millones de euros en ventas en el ejercicio 2024-2025 (+4 por ciento) y un Ebitda de 44 millones (+13 por ciento), con previsiones de elevar el beneficio operativo hasta los 50 millones en el presente ejercicio. Para ello, el fondo contrató a Banco Santander y Morgan Stanley con el objetivo de lanzar una subasta entre potenciales compradores.
Sin embargo, el proceso se ha topado con un importante escollo: el desinterés de otros fondos de capital riesgo por invertir en el sector de las bebidas alcohólicas, afectado por un descenso en las ventas. De acuerdo con fuentes del sector citadas por el diario económico, firmas como KKR, Blackstone o General Atlantic -con experiencia en bebidas espirituosas- han declinado presentar ofertas ante la caída continuada del consumo de alcohol, especialmente entre los más jóvenes.
En este contexto, los analistas consideran más probable la entrada de un comprador industrial que la de otro fondo financiero, aunque no a las valoraciones que maneja Carlyle. Grupos como Diageo, Pernod Ricard o Constellation Brands atraviesan también momentos de debilidad bursátil, con fuertes caídas acumuladas en los últimos años, lo que complica aún más la operación. El precedente de inversiones fallidas en el sector, como la de la ginebra Puerto de Indias, tampoco ayuda a mejorar el apetito inversor.
Raventós Codorníu fue valorada en unos 390 millones de euros cuando Carlyle adquirió el 67 por ciento del capital, una operación que no estuvo exenta de tensiones internas y que derivó incluso en una batalla judicial ya resuelta a favor del grupo. Hoy, la compañía comercializa más de 57 millones de botellas al año en 63 países y es líder mundial en cava ecológico, aunque ese músculo industrial no logra disipar las dudas que genera la contracción global del consumo de alcohol.
Así, mientras Codorníu sigue siendo un habitual de las mesas navideñas, su futuro corporativo permanece abierto. Y con él, el de algunas de las bodegas más reconocibles de La Rioja, pendientes de si los movimientos de Carlyle acaban traduciéndose en un relevo accionarial que marque una nueva etapa para nombres históricos del vino riojano.
Anteriores cambios de manos
El fondo de capital riesgo estadounidense ‘The Carlyle Group’, a través de la sociedad ‘Bubble’, anunció en 2018 un acuerdo para comprar la sociedad Unideco, poseedora del 93,9 por ciento del capital de Bodegas Bilbaínas y del grupo Codorníu (el precio de la operación no fue desvelado).
La contraprestación de la oferta pública de adquisición fue de 7,18 euros, equivalente al precio medio de cierre en Bolsa de Bodegas Bilbaínas desde el pasado 31 de octubre de 2017 hasta el 28 de septiembre de 2018, y que, Bubble consideraba que tendría la consideración de precio equitativo
‘The Carlyle Group’ compró en junio de 2018 el 55 por ciento del capital de Codorníu, propiedad hasta entonces de la familia Raventós, con una valoración total de la compañía de unos 390 millones de euros.
A su vez, el grupo Codorníu había adquirido Bodegas Bilbaínas casi tres décadas antes (1997) por cerca de 28 millones de euros y amplió su participación al 93 por ciento en 2015 al comprar la participación de Kutxabank (5,92 por ciento) por 2,75 millones.
Cambio de sede
El grupo Codorníu Raventós acordó en octubre de 2017 el traslado de su domicilio social de Barcelona a La Rioja, estableciendo su sede en Haro. La decisión fue tomada «ante la situación de incertidumbre política y jurídica en la que se encuentra sumida Cataluña y con el objetivo de garantizar los intereses de sus trabajadores y clientes».


