Cultura y Sociedad

La ‘cuadrilla del mostacho’ ataca de nuevo: este año, bigotes mexicanos para todos

Esta tradición navideña surge, como toda buena historia, a raíz de una frase capaz de mover montañas: «No hay huevos». Miguel y David son los orgullosos padres fundadores de este rito que consiste en afeitarse el mostacho e ir todos uniformados con un jersey navideño de estos tan llamativos que no puedes dejar de mirar.

Desde hace seis años, Miguel, David I, David II, Rafa y Álvaro se junta un sábado de diciembre y van a su barbería de confianza, Charles barbershop, para dejarse todos el mismo mostacho. Este año el elegido (por consenso, que aquí son muy democráticos) ha sido uno «estilo mexicano, pero que no llega a ser largo del todo». Este año, David ha decidido ir un paso más allá: se ha teñido el bigote de amarillo. «Parece Hulk Hogan», bromea Miguel.

El ritual apenas dura 24 horas, pero requiere de semanas de preparación: «A primeros de mes avisamos por el grupo de WhatsApp que se llama ‘Los mostachos’ de que ya hay que empezar a dejarse porque hay algún imberbe, a pesar de que todos rondamos los 50, a alguno aún le cuesta que le salga la barba, entonces hay que ir con tiempo».

Como toda buena tradición, ha sabido adaptarse a las nuevas tecnologías: «Está genial porque con la IA nos da muchas posibilidades. Hemos cogido fotos del año pasado y le hemos dicho que nos hiciera como nos quedarían diferentes bigotes».

«Empezamos a lo tonto, afeitándonos en casa», recuerda Miguel. Pero el resultado no debió ser el esperado, porque desde hace cinco años acuden a la barbería de Charles: «Es un crack, el tío se lo curra un montón». Vamos, que Charles es prácticamente uno más de la cuadrilla.

Algunos se lo dejan y otros, como Miguel, lo primero que hacen el domingo, después de tomarse una aspirina, es afeitarse. David es de los que suele mantenerlo. Aunque igual este año se lo replantea (por eso de tener que ir a trabajar el lunes siendo un doble del luchador).

2026 va a ser un año muy especial: «La mayoría cumplimos los 50 y vamos a hacer la fiesta en verano: B’igotada veraniega'». Van a cambiar los jerséis navideños por camisas hawaianas, pero el bigote lo mantienen. Eso, y la amistad.

Y es que esta es una de esas cuadrillas «de toda la vida». No dudan en seguir manteniendo esta tradición otros diez años «y los que haga falta porque aquí, sentido del ridículo…cero».

Los bigotes y los jerséis son los protagonistas más visibles, pero, aquí lo más importante es la amistad: «Estás con gente que son amigos tuyos de siempre y compartes algo así tan bonito que te permite desconectar de la vida rutinaria que tienes en el día a día, del trabajo, las obligaciones… Estas cosas son fundamentales. Hay que dar pie con estas iniciativas a que la gente vea que la vida es corta y es para disfrutarla».

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